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Dos españoles: más presión y más nervios

Nadal y Ferrer, durante esta edición de Roland Garros. Ampliar foto
Nadal y Ferrer, durante esta edición de Roland Garros. AFP

Final entre españoles. Con respecto a cualquier otro partido, la cosa cambia.

Yo competí la final de Roland Garros 1998 contra Àlex Corretja y sé que la rivalidad es un poco mayor en un encuentro entre tenistas de La Armada. Juegas con alguien con quien has entrenado, convivido y compartido muchas cosas. Eso hace que la presión sea mayor, que haya muchos nervios. Hay que canalizarlos de forma positiva, convertirlos en ganas de ganar.

Creo que Àlex, por ejemplo, entró con cierto conformismo a aquel partido decisivo de Roland Garros, sin agresividad mental. Era su primera final en un grande, y contra un español.

Esa es la misma situación en la que se encuentra David Ferrer, pero no creo que en su caso sea una losa. Tiene 31 años, lo que le da madurez necesaria como para que el debut no le pese. Yo, por ejemplo, jugué mi primera final grande con 20 años, contra el estadounidense Pete Sampras, entonces el mejor tenista de todos los tiempos, y en la pista dura de Australia. Me pudo el conformismo, la situación, el dar por hecho que lo conseguido ya estaba muy bien. Sabía que tenía muchos años de carrera por delante para volver a estar en esa situación. El caso de Ferrer es diferente. A su edad, con su madurez y seis semifinales grandes ya en la mochila, ha estado rozando el gol en numerosas ocasiones.

No sabemos cuántas oportunidades le quedan a David con su edad. Deberá convencerse de sus posibilidades

Creo que la presión está repartida entre los dos. Rafa es un caníbal, el campeón defensor, pero le ha visto las orejas al lobo, el peligro, estando siete meses fuera del circuito por lesión, pero mantiene intacta la pasión por la victoria.

Por su parte, no sabemos cuántas oportunidades le quedan a David con su edad. Deberá convencerse de sus posibilidades para tener opciones. Si deja cualquier resquicio, si se siente a gusto con lo logrado y afronta la final pensando en que bienvenido será lo que venga, tendrá un problema. Rafa huele la sangre.

En cualquier caso, David le crea problemas a Rafa porque es de los jugadores que más le aguanta el cara a cara. Es muy rápido, muy resistente, mete mucha presión. Con un golpe un poco más definitivo haría mucho daño.

Al revés, el daño que Rafa le hace a David es con las bolas altas, profundas, que le obligan a tomar muchos riesgos, a pegarla encima de la línea, cuando sube, porque si no casi estás perdido. El mallorquín llega a la final tras un partido muy duro en las semifinales contra Novak Djokovic, pero no dudo que estará recuperado físicamente. Le he visto sobreponerse a partidos más largos, de cinco y seis horas. No será un hándicap. Si el torneo hubiera sido en pista rápida sí que podría afectarle, ya que es más agresiva para músculos y articulaciones, pero la tierra es más suave.

Disfrutemos de esta maravillosa final, no sabemos cuándo será la próxima española en un torneo del Grand Slam.

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