Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Madrid espera el sí de Cristiano

El portugués estudia la renovación que le propone Florentino Pérez, hasta 2018 a 14 millones netos por temporada

Florentino y Cristiano, tras un acto en marzo. Ampliar foto
Florentino y Cristiano, tras un acto en marzo. CORDON PRESS

El orden de prioridades que Florentino Pérez estableció en marzo no resistió el contacto con la realidad de abril. El fichaje de Neymar, el plan A, se frustró hace dos semanas. El plan B, la contratación de Gareth Bale, se complicó la semana pasada cuando el Tottenham le puso precio: unos 100 millones de euros. La tercera empresa en la lista, la renovación de Cristiano, pasó, por efecto descarte, a convertirse en la primera. Llamar al agente del jugador para ofrecerle una mejora sustancial de su contrato se transformó en una operación impostergable. Y tan complicada como cabía esperar, debido a la extraña relación que mantienen el presidente y la principal figura del equipo.

Dicen en el club que el presidente no llamó a Cristiano para tomarse un café con él. Quienes frecuentan las oficinas del Bernabéu aseguran que no conciben una charla informal entre estos dos grandes hombres. Que la búsqueda de puntos en común en la moderna industria del fútbol se canaliza por vías más sofisticadas. De modo que, para conocer la opinión de Cristiano, el Madrid se puso en contacto con Jorge Mendes, su representante, para ofrecerle una ampliación de contrato hasta 2018 a razón de 14 millones de euros netos por temporada.

Las prioridades del presidente eran Neymar, Bale y, por último, renovar al luso

Como respuesta, Mendes no dio ni un sí, ni un no. El agente, magistral para acometer este tipo de juegos, se mostró frío. Primero, garantizó que Cristiano estaba tan feliz que cumpliría su actual contrato, que finaliza en junio de 2015, y por el que recibe un salario básico de nueve millones netos. Segundo, que trasladaría la oferta al jugador para estudiarla. Hasta ayer, Cristiano seguía estudiando los papeles.

Durante dos años, entre 2010 y principios de 2012, Mendes deslizó en el club que Cristiano estaría encantado de firmar si le mejoraban su contrato a 11 millones netos por temporada hasta 2016. Pérez le ignoró, quizá inspirado en su famoso celo contable. Según fuentes próximas al jugador, la indiferencia del mandatario se entremezcló de comentarios despectivos hacia la persona del futbolista. Ofendido, Cristiano sospecha que el presidente le guarda el misterioso recelo que reserva a los jugadores que él no fichó. Al portugués lo contrataron a medias otros dos presidentes: Calderón y Boluda.

Hace dos años el goleador habría renovado por 11 millones netos

La relación entre ambos se enturbió hasta tal punto que ahora Cristiano se encuentra en la misma situación que Neymar en el Santos o Llorente en el Athletic hace dos años. Tiene las cartas en su mano y la posibilidad de esperar a quedarse libre en enero de 2015 para hacerse mucho más rico de lo que jamás sería permaneciendo en el Madrid. Según fuentes de Gestifute, la empresa que dirige Mendes, el futbolista maneja dos ofertas que le aseguran 60 millones de euros netos en concepto de prima de traspaso. Eso, además de un sueldo igual o superior al que cobra en el Madrid. Una de las ofertas proviene del PSG. Sobre la otra, Mendes guarda un persistente silencio. En Gestifute aseguran que Mendes está tan convencido de que puede elevar la puja a 80 millones que no ha aceptado ninguna de las dos.

Florentino Pérez se muestra preocupado por el desgaste que sufriría su imagen con la convivencia esquiva con una estrella de la magnitud del portugués. Sostienen en el Madrid que Pérez temió plantear directamente a Cristiano la renovación porque una negativa del jugador le dejaría en evidencia. Previendo el rechazo, desde enero redobló sus maniobras para contratar a Neymar, o a Bale. Se esforzó hasta agotar todas las vías en caso del brasileño. Respecto al galés, las noticias no son halagüeñas.

Cristiano, el sábado en el Bernabéu ampliar foto
Cristiano, el sábado en el Bernabéu EFE

Bale se ha negado a forzar su salida del Tottenham. Dice que se encuentra a gusto en el club londinense y que no está dispuesto a hacer lo que hizo Modric, que se declaró en rebeldía por sugerencia del Madrid. Bale ha dejado su futuro en manos del Tottenham, que ha trasladado su precio a los enviados madridistas: mínimo, 100 millones de euros.

El encarecimiento de Bale, tasado en 100 millones, precipita los acontecimientos

Los agentes que trabajan para el Madrid en Londres avisan de que la cifra se puede disparar este verano porque tanto el City como el Chelsea están dispuestos a pujar. La inflación convierte a Bale en una operación de alto riesgo. Los informes técnicos que ha elaborado el Madrid determinan que es un excelente futbolista cuando juega con espacios pero que exhibe carencias tácticas para moverse entre líneas. Recuerdan que el Barça se interesó por él pero le descartó por motivos parecidos. El club azulgrana concluyó que el precio no justifica el riesgo. Tiene 23 años, podría aprender y triunfar. Pero caben posibilidades de que, fuera de su ambiente natural, no evolucione y le cueste demasiado entrar en juego. Riesgos que remiten al caso Kaká, y que se multiplican si por él hay que pagar 100 millones.

Ofendido con Pérez, Cristiano esperó a que el directivo golpeara su puerta

La pregunta que se hacen los técnicos del Madrid persigue cuidar el patrimonio del club: ¿cuál sería el valor de Bale en el mercado, en el hipotético caso de que no consiga brillar durante su primer año? Concluyen que le podrían vender por 50 millones de euros. No más.

El virtual desfase entre el precio de Bale y su valor, entre la expectativa y los resultados, han vuelto la mirada de Florentino Pérez hacia Cristiano. Antes de emprender nuevas aventuras, y puesto que Cristiano no pedía cita, como el presidente quería, no ha tenido más remedio que llamar a la puerta del futbolista.

Mientras esperan una respuesta, en el Madrid aseguran que Pérez está obligado a pensar en alternativas. Si Cristiano no quiere renovar, ¿qué hacer? ¿Quedarse con él hasta 2015 y permitirle irse libre a cualquier club, incluso a un rival directo? El presidente no descarta la venta. Con fines exploratorios ha enviado emisarios a Inglaterra, Rusia y Francia. El precio de salida: 150 millones.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.