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Vuelo del Betis hacia Europa

El conjunto andaluz firma un gran partido y condena a un Zaragoza sin fútbol

Rubén Castro celebra uno de los goles al Zaragoza. EFE

En realidad, no hubo partido. El Betis regresa virtualmente a Europa por la puerta grande tras destrozar a un Zaragoza hundido, sin capacidad de reacción, con una defensa de plastilina. Fue superior el conjunto andaluz de principio a fin, impulsado por un Salva Sevilla estelar, extasiado el grupo con una grada entregada. En dos años, el Betis ha pasado de Segunda a volver prácticamente a Europa al no tener por ahora el Rayo, octavo, la licencia UEFA. Toda una proeza de Pepe Mel y sus jugadores. También de una entidad que ha superado muchos problemas para regresar a la élite. Nunca pudo el Zaragoza, invitado incómodo en la fiesta verdiblanca. El panorama se presenta desolador para el cuadro maño. Acostumbrado a los milagros, tendrá que hacer otro en la última jornada de Liga, donde recibirá al Atlético. El problema es que ya no depende de sí mismo.

BETIS, 4 - ZARAGOZA, 0

Betis: Adrián; Ángel, Amaya, Paulao, Nacho; R. Pérez (Carlos, m. 89), Beñat, Salva; R. Castro, Molina (J. Carlos, m. 69) y Pabón (Campbell, m. 76). No utilizados: Casto; Álex, Nono y Vadillo.

Zaragoza: Roberto; Sapunaru (Fernández, m. 58), Loovens, Álvaro, Abraham; José Mari, Apoño; Víctor (Rochina, m. 46), Rodri (Bienvenu, m. 72), Montañés, y Postiga. No utilizados: Leo; Paredes, Movilla y Romaric.

Goles: 1-0. M. 1. R. Castro. 2-0. M. 17. Pabón. 3-0. M. 50. Molina. 4-0. m. 70. Pabón.

Árbitro: Mateu Lahoz. Amarillas a Abraham, Adrián, Amaya, Sapunaru, José Mari, Loovens y Apoño.

Benito Villamarín, 47.469 espectadores.

La cara de Manolo Jiménez, ya de por sí sinónimo de expresión adusta, era todo un poema. Heliópolis estalló a los 13 segundos. Fue el tiempo que tardó el Betis en hacer el primer gol del partido, una puñalada a un equipo que se jugaba la vida y que se entregó sin pelear. El tanto esbozó bien el estilo andaluz, alegre y directo, con tres delanteros natos y mucho toque en las botas de Salva Sevilla y Beñat. Una perfecta definición de Rubén Castro que mató al Zaragoza, acongojado ante el festivo Heliópolis, sin aliento, con una zaga entregada a un tridente explosivo, bien lanzado por Salva. El propio Rubén pudo haber marcado el segundo, solo tras un gran pase de Nacho, pero el tanto no tardó en llegar. Otro balón de Salva al desmarque de Rubén, que ahora fue asistente del colombiano Pabón.

Un chaparrón de fútbol al contragolpe que destrozó al Zaragoza y aupó al Betis a saborear el regreso al fútbol continental. No hubo respuesta en el conjunto maño, sin fútbol, sin capacidad en busca del espacio preciso para Postiga, su único elemento incordiante.

Las diferencias se ampliaron aún más en la segunda mitad. Voló el Betis con espacios por delante. Una autopista donde Salva Sevilla dibujó balones excelentes para que Molina, Rubén Castro y el magnífico Pabón vivieran una jornada feliz, plácida, como la de un equipo que está a punto de completar una temporada espléndida. Tanta fue la diferencia, que el Zaragoza acabó entregado y fundido. Una goleada que dibujó una enorme sonrisa en los aficionados verdiblancos.

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