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Y Messi se fue sin decir ni pío

El argentino se retiró por una lesión que ha tenido en vilo al barcelonismo desde abril

Y de pronto, sin mediar explicación o palabra ni pedir asistencia médica, Messi dejó la cancha y enfiló los vestuarios. La sorprendente retirada del 10 obligó a rebobinar el vídeo del encuentro, para adivinar que supuestamente se había lesionado después de intentar llegar a un balón tocado por Villa. Dolorido, el argentino no atendió a las murmuraciones de Busquets ni tampoco a Tito Vilanova, que procuraba saber qué le había ocurrido a su paso por delante del banquillo, sino que el futbolista hizo mutis por el foro. No reparó siquiera que dejaba a su equipo con 10, los tres cambios reglamentarios ya realizados y un marcador en contra 1-0 cuando se llevaban 67 minutos.

A la que Messi volvió a asomar la cabeza, ya vestido de calle, ahora interpelado a distancia por el ayudante Jordi Roura —“¿hay rotura?, parece que le preguntó, y asintió el argentino—, el Barça había remontado (1-2) en inferioridad numérica y una defensa de tres: 3-4-3, una fórmula poco utilizada por el técnico y más después que no funcionara ante el Celta. La buena mano del entrenador y la determinación del equipo pusieron a salvo la actuación colectiva y señalaron a Messi. La actitud del delantero ya sorprendió en el partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones contra el Bayern de Múnich: calentó banquillo de principio a fin en el Camp Nou porque, según el entrenador, había notado “unas sensaciones extrañas”. Desde que se lesionó el bíceps femoral de la pierna derecha el pasado 2 de abril en la ida de los cuartos de final en París, contra el PSG, la lesión del 10 ha sido muy misteriosa, imposible de descifrar, porque ha jugado de forma irregular, a ratos, casi siempre de forma decisiva —como en San Mamés o ante el Betis— o ni siquiera ha salido al campo —ante el Levante.

Vilanova: “La gestión de la lesión de Leo no es fácil. Nunca ha acabado de sentirse bien”

“Leo se ha retirado porque sentía molestias en la zona lesionada desde hace semanas”, aclaró Vilanova en la sala de prensa. “Ha vuelto a notar sensaciones raras”, añadió “y mañana [por hoy] se le harán pruebas médicas y veremos si es baja por días o semanas”. Y, otra vez requerido, abundó: “Aunque pueda resultar difícil entender la gestión que hacemos de la lesión de Leo, no es fácil. Lo que pasa es que nunca ha acabado de sentirse bien y lo hemos puesto o no en función de cómo se encontraba. Antes del partido estaba bien y ha venido entrenándose con normalidad durante la semana. Tampoco sentía molestias mientras jugaba hasta que se ha resentido. Ya se sabe que las lesiones musculares no avisan”.

Tanto los técnicos como los médicos atienden a las sensaciones de Messi, y consultan con su fisioterapeuta de confianza Juanjo Brau, antes de decidir su alineación. Manda su decisión y el 10 quería aumentar ayer su cuenta goleadora ante un rival que se le da muy bien: seis tantos en los últimos seis encuentros. La lesión le impidió mejorar sus números: 46 goles en 32 partidos, 19 marcados de forma consecutiva, frente al récord de 50 del curso pasado.

Aunque también recayeron Adriano —sobrecarga muscular—, y Alves —sufre molestias en la zona lumbar—, el barcelonismo continúa pendiente de Messi, de su silencio y sensaciones raras, de su lesión y de su mal humor cuando no puede jugar. Messi es único incluso cuando se lesiona.

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