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Armisticio en La Rosaleda

Al Sevilla le falta orden y decisión para rematar a un Málaga agotado

Baptista protesta una falta al árbitro. EFE

La Rosaleda se vistió de fiesta para homenajear a su equipo y honrar a Manuel Pellegrini, profeta de una epopeya que perdurará en el recuerdo de la gente. Avanza la primavera y trae consigo esta atmósfera equívoca, entre la evocación melancólica de las proezas físicas del pasado, la necesidad de descansar, y la urgencia por hacer un último esfuerzo que ajuste los balances con la clasificación para la Liga Europa. La bifurcación de aspiraciones aumenta el desgaste y la tensión. Las lesiones musculares de Eliseu y Morales antes de cumplida la primera hora fueron la consecuencia de esta circunstancia en un partido marcado por la astenia de final de campaña. Málaga y Sevilla se asemejaron a dos ejércitos esperando el armisticio.

MÁLAGA, 0 - SEVILLA, 0

Málaga: Kameni; Jesús Gámez, Lugano, Weligton, Eliseu (Antunes, m.47); Pedro Morales (Duda, min. 45), Camacho, Iturra, Isco; Joaquín (Santa Cruz, min. 82) y Baptista. No utilizados: Pol, Saviola, Onyewu, Piazón.

Sevilla: Beto; Coke (Cicinho, min. 71), Cala, Navarro, Alberto; Medel, Kondogbia (Maduro, min. 87), Rakitic, Navas, Perotti (Manu del Moral, min. 59) y Negredo. No utilizados: Palop, Babá, Botía, Stevanovic.

Árbitro: Pérez Lasa (C. Vasco). Amonestó a Isco (min.37), Jesús Gámez(min. 41), Julio Baptista (min. 80) y Lugano (min.86) por parte del Málaga. En el Sevilla, amonestó a Alberto Moreno (min.50), Manu del Moral (min.77) y Medel (min. 79).

La Rosaleda, unos 10.000 espectadores.

Los hinchas asistieron a un espectáculo empobrecido. El Málaga, debilitado por bajas importantes y muy fatigado, se recogió sobre su campo para protegerse. El Sevilla, con una pareja de centrales improvisada, tampoco pareció muy seguro de su firmeza y se mostró indeciso a la hora de achicar el campo y desplegarse con todo su arsenal. Ambos equipos debieron salvar grandes distancias para hilar jugadas y con cada avance acumularon agotamiento e imprecisiones. Fue notable lo poco que llegaron a posiciones de remate los delanteros. Kameni y Beto, sin apenas recibir tiros entre los tres palos, debieron quedarse fríos.

El Málaga comenzó el partido metiéndose en el refugio. Lo que se le venía encima inspiraba precaución. Si algo no le falta al Sevilla son argumentos ofensivos. Perotti, excelente extremo, ha recobrado su mejor forma. Navas ha mantenido un buen nivel durante toda la temporada. Rakitic es un pasador notable con un buen disparo. Negredo un nueve de jerarquía internacional. Y los dos laterales, Coke y Moreno, tienen oficio para dar los apoyos que hagan falta. Entre todos fueron buscándose hasta alcanzar el área del Málaga. Pero lo hicieron sin el orden necesario para mantener cierta constancia.

Perotti desbordó a Gámez y su centro estuvo a punto de conectar con Rakitic, que llegó desde la segunda línea. Fue la primera jugada peligrosa. Le seguiría un remate de Coke de media distancia. Avanzada la segunda parte Negredo empalmó de zurda un centro de Perotti que mandó fuera. No hubo más. Pero fue suficiente para mantener preocupado al Málaga.

Kameni y Beto, sin apenas recibir tiros entre los tres palos, permanecieron fríos

El Málaga canalizó sus laboriosas incursiones por la derecha, donde Jesús Gámez, Morales y Joaquín crearon superioridades imprevistas, o compensadas con dificultad, por el Sevilla. Fueron apenas aventuras aisladas. La única ocasión que forzó una parada de Beto se originó en un saque de banda de Gámez que Morales supo aprovechar con un desmarque de astucia antes de rematar, muy escorado, al primer palo.

El partido invitó al aburrimiento. Prevalecieron los repliegues sobre los despliegues. El descanso no bastó para ventilar a un Málaga que parece asfixiado, y que después del resultado de ayer se quedará definitivamente fuera de la Champions la próxima temporada.

El Sevilla salió del vestuario aparentemente decidido a apretar más arriba, como si Emery hubiera mandado a adelantar la presión, pero Navarro y Cala no tardaron en dar un paso atrás. La doble lámina aislante que proporcionan Kondogbia y Medel no justificaba semejante prudencia ante un Málaga agotado. En este tramo el Sevilla mostró un punto de indecisión que le costó la victoria y, probablemente, el acceso a los puestos de Liga Europa.

El potencial sevillista merecía más que dos cabezazos en los últimos 45 minutos frente a un adversario sufriente. El primer tiro, de Cala, lo atrapó Kameni a la salida de una falta lanzada por Rakitic. El segundo lo mandó fuera el propio Rakitic después de que se lo sirviera Negredo para que empujara el balón a la red. Parecía un gol en bandeja. La ocasión de romper un 0-0 más duro que una piedra.

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