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Serena echa el freno

La número uno, con dolores de espalda, economiza esfuerzos y encaja un set en blanco ante Medina, algo que no le ocurría desde 2008

Serena golpea la bola ante Anabel Medina. Ampliar foto
Serena golpea la bola ante Anabel Medina. AFP

No corre, deambula sobre la arena. Juega a cámara lenta, como si tuviese dos yunques engarzados a los tobillos. “No sé qué me ha ocurrido”, admite después, fundida por el esfuerzo que le requiere vencer la resistencia de Anabel Medina, a la que derriba (6-3, 0-6 y 7-5) tras dos horas y cuarto de juego. “Era como si no estuviera ahí, no estaba en ello. Mis pies no se movían”, explica de forma pausada Serena, exigida hasta el límite por la española, 63 del ranking mundial y jaleada por las 200 personas que asisten al duelo en la pista central. Contemplan estupefactas el caminar de Serena, desganada, con prisas por resolver los puntos cuanto antes y evitar así el cuerpo a cuerpo.

Se ha levantado perezosa la reina. También dolorida. Su espalda, que le ha avisado varias veces a lo largo del año, vuelve a fustigarle en Madrid. No luce el parche fisioterapéutico que exhibió ante Kirilenko 24 horas antes, pero el dorso le merma. Envía un revés tras otro a la red. No bombardea. Economiza cada uno de sus golpeos y carreras. Acoge cada receso como una bendición. Se cobija en su toalla y permanece inclinada hacia atrás durante varios segundos. Apura una botella de agua de un trago. Saca después a 140km/h, una velocidad inusual en sus primeros servicios. La mantendrá durante los dos primeros sets.

Además de Medina ayer, solo otras seis jugadoras han sido capaces de endosarle a Serena una manga en blanco

Se adjudica el primero, en el que Medina ya muestra alguna carta, pero se lleva un sopapo tremendo en el segundo. 0-6. Por algo la valenciana es la tenista en activo con más títulos (10) sobre arcilla; la primera española en pisar los cuartos del torneo. Solo otras seis jugadoras han sido capaces de endosarle a Serena una manga en blanco: Dechaume-Balleret, Mary Joe Fernandez, Jankovic, Henin, Schnyder. La última, su hermana Venus en 2008. “Este segundo set es una buena referencia. Sí. Demuestra a muchos jóvenes qué no deben hacer”, reconoce.

En el tercero, llega el frenesí tenístico. Medina aprieta y embiste con golpes planos, de un lado a otro de la pista, para desgastar a su rival. La tiene contra las cuerdas. 3-5 a su favor. Se sitúa a solo dos puntos de la victoria, pero indulta a su adversaria. Break tras break. Despierta Serena. Quita el freno de mano y sirve ahora primeros de hasta 190km/h. Pega duro a la bola y gana la batalla psicológica. Se vacía. “Las grandes responden en este tipo de momentos”, explica Medina más tarde. Arma el brazo la estadounidense y se convierte en un cañón de ébano. Ruge tras un tanto maravilloso y cierra el pulso con un juego en blanco. Con 45 errores no forzados, eso sí. En los tres duelos previos en el torneo no había cedido un solo set.

“Fue una batalla. Obviamente no hice demasiado en el segundo set y eso le dio confianza a ella para jugar mejor. Debo recuperar la calma”, se reprocha ante los micros. “Se ha dejado llevar un poquito”, le disculpa Medina. Le desafiará Errani en semifinales. Serena suma 29 victorias y dos derrotas este año. La reina, diezmada, gobierna hoy día al trote.

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