Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La fuerza amenaza al ingenio

Un Bayern muy seguro de sí mismo parte como favorito ante un Barça con dudas y pendiente de Messi

Ribery, durante el entrenamiento del Bayern. Ampliar foto
Ribery, durante el entrenamiento del Bayern. AFP

Los dos protagonistas por excelencia de las cuatro últimas ediciones de la Champions se citan hoy (20.45, TVE y TV3) en el Múnich Arena. Ambos han disputado dos finales cada uno con suerte opuesta. El Barça ganó las dos (2009 y 2011) y el Bayern las perdió contra los equipos que habían eliminado precisamente a los azulgrana en semifinales: el Inter (2010) y el Chelsea (2012). La última vez que se cruzaron no hubo color. A los barcelonistas les alcanzó con media hora para cerrar la ronda de cuartos en 2009: 4-0 en el Camp Nou y 1-1 en Múnich con Tito Vilanova como debutante en el banquillo por sanción de Pep Guardiola, el técnico que a partir de junio entrenará curiosamente al Bayern.

Xavi e Iniesta necesitan mezclar bien con Busquets para salvar a la defensa

Los alemanes son un equipo en plena evolución futbolística que necesita de los retos más exigentes para confirmar que su crecimiento ya le permite ganar además de competir. Quieren ser la bella y la bestia. Ahora mismo están de moda y acuden entusiasmados al encuentro del Barcelona. Encantado de la vida, el Bayern desborda optimismo y su exuberancia es tanta que incluso llega a ofender. No se sabe muy bien si es arrogancia o autoestima, cosa lógica, por otra parte, si se atiende a sus récords de puntos y goles en la Bundesliga y a sus aspiraciones de conquistar el triplete.

Todo parecen certezas en el Bayern, incluso la cuenta que habría abierto el presidente Uli Hoeness en Suiza, un marrón en un club saneado y adinerado, limpio como una patena. A sus 67 años, Jupp Heycnkes ha formado una plantilla rica y variada, capaz de despachar sus dos últimos partidos con media docena de goles. Vertical y profundo, quiere la pelota solo para rematar. Aunque no puede contar por sanción con Mandzukic, dispone de dos arietes terminales: el sutil Pizarro o el poderoso Mario Gómez, 109 goles en 167 partidos, solo superado el año pasado por Messi como máximo goleador de la Champions: 14-13.

Los arietes del Bayern son unos privilegiados porque no paran de recibir balones de las bandas. Las parejas Lahm-Robben y Alaba-Ribéry generan mucho fútbol y obligan a un esfuerzo homérico a Javi Martínez y Schweinsteiger en la medular y a los centrales Dante-Van Buyten/Boateng. Arrolla el Bayern cuando tiene el balón, de manera que la mejor manera que tiene el Barça de defenderse es quitárselo. Pura lógica Cruyff. Necesitan los azulgrana recuperar precisamente su original versión colectiva sintetizada en el rondo. La velocidad mental y física debe ser alta, se imponen posesiones largas y se requiere agresividad en la conquista del cuero. Un fútbol que no se vio en Milán ni en París.

No es que se dude del Barça sino que se desconoce cómo se comportará, no solo por sus anteriores partidos, sino también porque no hay noticias del punto de forma del equipo

No es que se dude del Barça sino que se desconoce cómo se comportará, no solo por sus anteriores partidos, sino también porque no hay noticias del punto de forma del equipo y especialmente de su singular cuarteto Xavi-Busquets-Iniesta-Messi. Hace tiempo que no compiten juntos o por separados y las últimas noticias no era muy buenas, sobre todo de Busquets, afectado por la pubalgia, más exigido que nunca porque los volantes no siempre acompañan en defensa y ya no hay recursos como el de Keita. Tampoco se sabe gran cosa de Messi salvo que lleva 12 días calentando. Y el juego entrelíneas del Barça es la llave para descerrajar al Bayern.

Xavi e Iniesta necesitan encontrar a Messi y mezclar con Busquets para poner a salvo a una zaga desvencijada por tantas ausencias (Puyol, Mascherano, Adriano) que a los técnicos no les quedará más remedio que confiar en Bartra o Abidal. Los azulgrana necesitan estar finos con la pelota y ser generosos en el esfuerzo. Habrá que apretar y acabar las jugadas, ser intensos, propuesta que parece favorecer a Pedro y Alexis como acompañantes de Messi. Aunque el currículo avala tanto al 10 como al Barça, seis veces seguidas semifinalista, el misterio está en el tono físico del equipo y en el estado de Messi. Incógnitas suficientes para que, comparadas con las verdades del Bayern, no se dé favorito al Barça, poco fiable en sus salidas (tres victorias sobre 15).

“El Barça no es solo Messi sino que también tiene a jugadores como Iniesta”, intervino Heynckes. “Yo conozco a los azulgrana tanto como a mi equipo”. La mesura del técnico contrasta con la seguridad de los futbolistas. “Sabemos jugar a todo”, afirmó Javi Martínez. “Vamos a mirar a los ojos al Barça”, añadió Lahm. El Bayern, que no gana el torneo desde 2001, es el único equipo del torneo que rivaliza con el Barça en cuestiones como las de pase y posesión. “Hemos sufrido para llegar hasta aquí mientras que la trayectoria del Bayern es inmaculada”, replicó Roura. “Ahora, sin embargo, sentimos una especial ilusión. Queremos mostrar nuestra personalidad y ser el Barça”.

A veces excesivamente paralizado en su progresión futbolística, el Barça necesita espabilar para contrarrestar la confianza y energía del Bayern, igual de carnívoro que el dragón que mató Sant Jordi cuando quería devorar a la princesa, la leyenda que ilustra la fiesta grande de hoy en Cataluña.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información