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Una centella fría

Pukki, promesa del fútbol finlandés que pasó por el Sevilla, encabeza ante España a una selección ordenada y peligrosa al contragolpe

Pukki, durante un partido con el Schalke. Ampliar foto
Pukki, durante un partido con el Schalke. Bongarts/Getty Images

Encuadrada en el tejado de la Unión Europea y observando desde lejos a esa maraña deficitaria que se mueve por debajo, Finlandia contempla la batalla desde un altar helado pero sólido. Sostenido por un sistema educativo envidiado por el resto de compañeros europeos, el segundo país con menor índice de corrupción del viejo continente (solo por detrás de Dinamarca) se encuentra, sin embargo, lejos de los focos del fútbol, un deporte que poco tiene que ver con la nieve que adorna su superficie, y en el que no ha conseguido explotar como país.

Esta noche se mide al campeón del mundo con una selección encabezada por un rubio con maleta de emigrante de nombre Pukki, al que el Sevilla propulsó en 2009, año en el que la economía hispalense se sustentaba en la apuesta por jóvenes talentos que posteriormente revalorizarían el coste inicial de sus traspasos. "Aquel año llegaron también Perotti, gran amigo suyo, y Armenteros (hoy en Osasuna), todos para el Sevilla Atlético que entonces estaba en Segunda", recuerda Bernardo Muela uno de los encargados de gestionar su fichaje.

Gustó de aquel espigado delantero su zancada y proyección, a pesar del choque cultural que supuso para el tímido futbolista de 19 años cambiar de país, de temperatura e idioma. "Se vino con su madre para que le ayudase a aclimatarse, pero le costó mucho", añade Muela. "Llegó muy joven y el tema de la comunicación fue un handicap para él. Aun así jugó todos los partidos el primer año en el División de Honor. Era un chaval muy predispuesto", tercia Fermín Galeote, entrenador del Sevilla Atlético aquella temporada. Sin ser un goleador destacaba por su capacidad para terminar los contragolpes gracias a una punta de velocidad diferente. "Nos sorprendió porque no tenía un registro ofensivo definido y eso le hacia difícil de marcar".

"Carga muy deprisa el disparo y puede poner en aprietos a España en algún contragolpe"

Su buena actuación en el filial sevillista le valió varias convocatorias con el primer equipo entrenado por Manolo Jiménez, hasta su debut final en Primera ante el Racing. "La verdad es que lo llamamos más por necesidad que por trayectoria, pero era un chaval que intentaba quedarse con todas las ideas, muy atento y con ganas de triunfar", recuerda Jiménez. "Carga muy deprisa el disparo y puede poner en aprietos a España en algún contragolpe", advierte el técnico del Zaragoza.

Sin embargo, cuando más alto apuntaba su proyección una lesión de tobillo le sacó del paso y a su regreso al filial no consiguió encontrar de nuevo el punto físico lo que provocó su regreso a Finlandia entre lágrimas. Allí volvió a encarrilarse y pasó a firmar por el Schalke 04 en 2011. "Al final le ha supuesto un buen negocia al Sevilla que se encontró con un ingreso extra por su traspaso a Alemania", destaca Muela.

En un equipo sin grandes referencias en ataque y que hasta ahora no ha conseguido clasificarse para ningún Mundial ni Europeo, el conjunto de Paatelainen empató con Georgia (1-1) y cayó ante Francia con un gol de Diaby en los únicos partidos que ha disputado hasta el momento. Sin embargo, el orden sobre el campo y el esfuerzo se sobreentienden en una selección peligrosa al contragolpe gracias a centellas surgidas del frío, como Pukki.

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