27ª JORNADA DE LIGA | VALLADOLID, 1 - MÁLAGA, 1Crónica
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Empate a todo en Valladolid

Los de Djukic pecan de conformismo ante un Málaga con la cabeza en la vuelta de octavos de la Liga de Campeones

Sebastian Fernández pugna con Balenziaga
Sebastian Fernández pugna con BalenziagaCESAR MANSO / AFP

Un buen empate en un partido malo, intenso a ratos, muy estratégico en la primera parte, veloz en la segunda, pero con poco fútbol para lo que aparentan el Málaga y el Valladolid. El equipo de Pellegrini, pese al discurso que da importancia a la Liga, tuvo los pies en Zorrilla y la cabeza en Málaga, pensando en la visita del Oporto el próximo miércoles y el Valladolid apareció con la sensación del quien tiene casi todo el trabajo hecho, que bastante ha hecho hasta ahora y que la permanencia caerá en un momento u otro.

El Málaga apareció en el césped con la idea fija de pasar un sábado tranquilo, de medir los esfuerzos, los choques, de reservar para su gran miércoles. No quería el mando, casi lo rehusó desde el inicio, el guión y el instinto le indicaban que lo importante no era el Valladolid, que la pelea que merece la pena es la del Oporto. Pero el estilo de Pellegrini está tan abrochado a sus jugadores que, aún sin intensidad, les hace superiores a muchos rivales, le dejan controlar los partidos casi por inercia, a veces sin ritmo, a veces un poco atascados, sin Isco o Joaquín algo casi normal, pero con el control de todo lo que ocurre en el césped. Pero además los equipos del técnico chileno dominan como nadie la estrategia, tienen repertorio a balón parado, y en la primera que tuvieron, la única de toda la primera parte Piazón puso el cuero en el primer palo y Demichelis, abandonado de marca, cabeceó sin oposición.

Valladolid, 1 - Málaga, 1

Valladolid: D. Hernández; Rukavina, Sereno, J. Rueda, Balenziaga; Álvaro Rubio, Sastre; Larsson (Rama, m. 59), Bueno (Óscar, m. 57), Omar; y Manucho. No utilizados: Jaime, Marc Valiente, Neira, Baraja, Peña.

Málaga: Caballero; J. Gámez, Demichelis, Lugano, Antunes; Piazón (Morales,m.76), Camacho, Iturra, Duda (Isco, m. 68); Santa Cruz y Saviola (S.Fernández, m. 63). No utilizados: Kameni, Joaquín, S. Sánchez, Onyewu.

Goles: 0-1. M. 7. Piazón saca un libre directo y Demichelis cabecea solo ante Dani Hernández. 1-1. M. 40. Manucho cabecea en el segundo palo un centro de Álvaro Rubio.

Árbitro: Teixeira Vitienes. Mostró tarjeta amarilla a Rukavina.

Unos 17.000 espectadores en Zorrilla.

El Málaga, por delante en el marcador y con el partido controlado, se agrupó en su centro del campo y se dedicó a ensayar la solidaridad, las ayudas permanentes y la presión más asfixiante. Álvaro Rubio, Bueno, Omar desparecieron en el enjambre del bloque de Pellegrini, tanto que hasta más allá de la media hora no consiguieron disparar a puerta. Pero cuando el Valladolid ya buscaba el descanso llegó un centro perfecto de Álvaro Rubio, la sorpresa de los centrales del Málaga, la indecisión de Caballero, un salto imperial de Manucho y el empate.

El Valladolid regresó del vestuario con toda la decisión y el músculo que le había faltado antes. Obsesionado con desmontar el plan del Málaga, Alberto Bueno y Manucho retrasaron unos metros su posición, se mezclaron entre los centrales y los medio centros, le pusieron velocidad a todo lo que hacían y rompieron al Málaga y el partido. Larsson encontró espacios en su banda, Omar en la otra y Demichelis y los suyos tuvieron que trabajar a destajo para escapar del jaleo en que el Valladolid había metido el choque. Sin demasiado fútbol en frente el Málaga se sintió acorralado.

Pellegrini buscó soluciones en el banquillo, pero no en un defensa más, o en un centrocampista de contención, huyó del amontonamiento y colocó a Isco al mando de las operaciones, unos metros más atrás de lo habitual, el rival también estaba roto, y la solución funcionó rápido. El Valladolid dejó de llegar, el Málaga abandonó el pelotazo como única vía de escape, ya había en el campo alguien que sabía lo que había que hacer, recoger el cuero, moverlo a una banda, a la otra, el juego volvía a fluir, el balón a circular hasta que el Valladolid se entregó, el Málaga se reservó y los dos se repartieron un empate que acerca la salvación para el Valladolid y que deja en puesto de Champions al Málaga.

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