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NATACIÓN | SINCRONIZADA

Andrea Fuentes se retira de la natación sincronizada

La nadadora española más laureada ha decidido dejar la alta competición a los 29 años y no estará en los Mundiales de Barcelona

Fuentes, en una competición de 2011. Ampliar foto
Fuentes, en una competición de 2011. AFP

Andrea Fuentes Fache, la nadadora más laureada de la historia de la natación española, ha decidido retirarse de la alta competición la próxima semana. La nadadora de 29 años ha solicitado permiso al CAR de San Cugat para organizar una conferencia el próximo miércoles con el fin de anunciar que abandona la selección nacional de natación sincronizada y que no participará en los próximos Mundiales, que se celebrarán en Barcelona el próximo verano. Según empleados de la federación, la retirada se precipita debido a problemas físicos. Según el entorno de la nadadora, la federación la ha presionado con insistencia para que omita hablar de las verdaderas razones de su adiós echando mano del argumento prefabricado de los problemas físicos. A cambio del silencio, le prometen paz institucional y dinero de becas.

Ganadora de tres platas y un bronce olímpico, 13 medallas mundialistas, y 11 medallas en campeonatos de Europa absolutos, Andrea Fuentes no solo supo convertirse en la compañera perfecta de Gemma Mengual. Cuando la gran figura del equipo colgó el bañador después de los Mundiales de 2009, ella ocupó su lugar como líder y como principal solista. Lo hizo con tanto acierto que su empuje propició una transición llevadera para un grupo de jóvenes que recién comenzaban a competir en los grandes escenarios, y en los Mundiales de Shanghai culminó su gran obra con un solo memorable que le valió la plata, en un ajustado final con la rusa Natalia Ischenko. Las dos medallas olímpicas que se colgó en Londres compusieron un final tan grandioso como inesperado.

Los problemas internos que sacuden a la federación española han influido en su adiós

Andrea Fuentes, que pasó a integrar el equipo nacional en octubre de 1999, no habría pensado en dejar la natación si los problemas políticos que sacuden a la federación no hubiesen afectado de lleno al trabajo diario. Cuando en septiembre el presidente Fernando Carpena resolvió despedir a la seleccionadora Ana Tarrés, en medio de difamaciones veladas contra la que hasta entonces fue la ideóloga del proyecto, puso la primera piedra de un proceso autodestructivo que todavía no ha concluido. Andrea Fuentes, que se enfrentó a Carpena en las elecciones presidenciales del verano pasado, cuando le dio su voto al candidato opositor, quedó marcada por los actuales mandatarios. Tras los Juegos, comenzaron a pasar las facturas, generando una espiral de inestabilidad que amenaza con proyectarse sobre los Mundiales del próximo verano.

Las formas conspirativas que Carpena desplegó para relevar a Tarrés alteraron gravemente la convivencia del equipo que ahora dirige Esther Jaumà. Tanto el presidente como el nuevo cuerpo técnico se han aferrado al talento emergente de Ona Carbonell, compañera de Andrea Fuentes en el dúo de Londres, para regenerar al equipo a su manera. Si la antigua capitana finalmente da un paso al costado, Ona, mujer ambiciosa, joven y de inmenso potencial, verá cumplido su sueño de encabezar al equipo en una gran competición.

La natación sincronizada era, hasta ahora, la carta ganadora de la federación de natación en las grandes competiciones. La crisis que ha desatado el despido de Tarrés, y la inminente retirada de Andrea Fuentes, son parte de la gran bola de nieve en que se ha convertido la gestión de la natación española tras los Juegos Olímpicos.

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