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Un rodillo hacia cuartos

España, tras una gran primera parte pese a la expulsión de Viran, barre a Serbia

García y Ruesga celebran un gol de España. Ampliar foto
García y Ruesga celebran un gol de España. AFP

España ganó el partido que no hubiese querido jugar. Se metió en cuartos de final, donde espera la autoridad germana, tras pasar por encima de Serbia, en un encuentro que a las primeras de cambio se puso del lado de los balcánicos, cómodos tradicionalmente cuando en el 40x20 reina la hostilidad y el descontrol. Un partido que, sin embargo, no supieron leer los de Vukovic en ningún momento ante la contundencia española, que desplegó todos los registros de los que son capaces.

Llegó pronto el punto de inflexión que marcó a los dos equipos. Viran Morros, en una fea acción contra Zelenovic, fue expulsado. Una decisión arbitral quizás excesiva, teniendo en cuenta no habían transcurrido 13 minutos, que exasperó a los españoles. La selección perdía el puntal de su defensa y en el banquillo serbio, a pesar de ir tres goles por debajo en el marcador (4-7), se frotaban las manos y los guiños de alegría eran inevitables. Vukovic, que desde el primer pitido aprovechaba cualquier acción para hacer observaciones a los árbitros, no podía evitar alguna que otra sonrisa de complicidad con sus pupilos. Desnortados los españoles, pensaría, acabaríamos por llevar el timón tarde o temprano.

Serbia, 20; España, 31

Serbia: Stanic; Nikcevic (2), Toskic (2), Ilic (3,1p), Prodanovic, Vuckovic y Zelenovic (1) -equipo inicial-, Gajic (ps) Vujin (2), Nenadic (4), Dragas, Sesum (3), Stankovic, Marsenic (1), Mitrovic (1) y Krsmancic (1).

España: Sterbik; Entrerríos (2), Maqueda (2), Tomás (3), Sarmiento (5), Aguinagalde (4) y Rivera (3) -equipo inicial-, Sierra (ps) Cañellas (1), Morros, Rocas (7,1p), Montoro (1), Ruesga, Antonio García, Ariño (1) y Guardiola (2).

Marcador cada cinco minutos: 2-2, 3-6, 4-9, 7-12, 9-16 y 12-20,
14-22, 15-22, 17-23, 17-26, 19-28 y 20-31.

Árbitros: Vaclav Horacek y Jiri Novotny, de la República Checa. Expulsaron con tarjeta roja directa por España a Viran Morros, en el minuto 14, y por Serbia a Mijallo Marsenic, en el minuto 52. Excluyeron por los serbios a Dragas, Toskic, Prodanovic, Nenadic y Zelenovic, y por los españoles a Entrerríos (2) y Cañellas.

Partido disputado en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza ante unos 11.000 espectadores (lleno).

Lejos de amilanarse, España aceptó el órdago serbio y siguió incrementando la diferencia en el luminoso. Sin compasión. La barricada siguió apuntalada con la entrada de Guardiola y la constancia de Cañellas. El remedio de este estudiante de Farmacia al que Valero ha decidido sacar más provecho en la faceta defensiva que en la de ataque, donde el central se desenvuelve regularmente, ejemplifica que España cuenta con un fondo de armario extenso, ideal para tanto cambio de estación como suponen estas eliminatorias a todo o nada.

“En defensa, salvo algún jugador, no han sabido atacarnos”, se felicitaba Cañellas tras el partido. Una solidez atrás que, como recordaba, propició muchísimos robos de balón y continuos contraataques, un arma que España no desaprovecha y menos con gacelas como Albert Rocas. Se fue a la ducha el extremo con siete goles y un 100% de efectividad. De los 38 lanzamientos que han salido de su muleca en todo el torneo, 32 han acabado en la red, unos registros demoledores y desesperantes para cualquier rival.

Se necesitan, siendo generosos, dos personas para poder frenar a un bisonte como Julen Aginagalde. El irundarra conquistó por fin la línea de seis metros y desquició a Toskic, Dragas, Sesum y cuanto serbio se asomaba por su territorio. Cuando el balón no terminaba en la portería de Stanic, abría huecos el pivote español, que alumbraba una panorámica ideal para sus compañeros. Una ventana de la que se benefició como pocos Dani Sarmiento. La brújula de esta selección ante la ausencia de Raúl Entrerríos, tiene ese don que distingue a los jugadores excelsos y aparece cuando más se le necesita para guiar al equipo. Ocurrió ante Hungría y sucedió anoche ante Serbia.

“En defensa, salvo algún jugador, no han sabido atacarnos”, se felicitaba Cañellas

Los ocho goles de renta con los que se fue al descanso España fueron una cuesta insalvable para los de Vukovic, perplejo ante la avalancha que estaban sufriendo. “Siempre tienes más clarividencia en ataque con el marcador a favor y aunque corras no te cansas”, destacó Valero después del partido. Y es que intentó apretar Serbia pero sus esfuerzos fueron en vano. En ningún momento cañoneros como Ilic fueron capaces de derribar la muralla que había levantado España. Por si quedaba algo por apuntalar, apareció Sterbik, que por fin pudo desquitarse contra la que un día fue su selección, ante la solo había podido disputar 10 minutos en los últimos Juegos. Al tiempo que se redimía el guardameta español, se llevaba las manos a la cabeza el plantel serbio.

Viendo que apenas un soplido acaba con una exclusión para los españoles, Valero se desgañitaba pidiendo calma a sus jugadores; “¡cabeza!”, gritaba el cuerpo técnico español pensando ya en Alemania. Porque ya para entonces las prisas las tenían los serbios, incapaces de saber jugar ‘su’ partido.

Croacia se cita con Francia

La selección croata pasó el trámite que para ellos suponían estos octavos de final y se deshizo sin problema alguno de una Bielorrusia que se sustenta en Rutenka y poco más. Un dulce antes de medirse a Francia en el encuentro más sugerente de los cuartos de final. Un lado del cuadro en el que se medirán también Dinamarca y Hungría, después de que los magiares solventaran su duelo con Polonia.

Resultados:

Serbia, 20; España, 31. Eslovenia, 31; Egipto, 26. Croacia, 33; Bielorrusia, 24. Hungría, 27; Polonia, 19

Cuartos de final. Miércoles 23

España-Alemania (19.00, Teledeporte). Rusia-Eslovenia. Croacia-Francia. Dinamarca-Hungría