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Óscar guía al Valladolid

El conjunto de Djukic se impone con solvencia al Zaragoza (2-0) gracias a los tantos del mediapunta y Javi Guerra

Los jugadores del Valladolid celebran el primer gol EFE

El Valladolid va camino de la salvación, la victoria ante el Zaragoza deja claro que el estilo de los de Djukic es irrenunciable y que funciona, pero que tiene repertorio para adaptarse a lo que sea, al fútbol de los grandes y a las propuestas de los equipos con los que tiene que pelear sus objetivos. El equipo de Jiménez planteó un cuerpo a cuerpo y el conjunto blanquivioleta lo aceptó y lo superó con tanto margen que el choque terminó en un repaso que podría haber dejado un saco de goles en la portería de Roberto.

Sin Víctor Pérez ni Manucho, con el once tipo un poco roto en lugares fundamentales, el medio centro y la delantera, Djukic se inventó una estructura nueva con la premisa irrenunciable del estilo que mueve el técnico serbio. Un solo pivote, una línea de cuatro por delante para ganar presencia en los lugares donde al técnico le gusta que los suyos manden y el Valladolid incendió el partido de salida, desajustó todo el planteamiento del Zaragoza y en diez minutos ya estaba por delante en el marcador, eso si, con un error de Roberto en un saque de esquina que se tragó y que dejó solo a Javi Guerra y con el arco vacío.

Valladolid, 2 - Zaragoza, 0

Valladolid: Dani Hernández; Rukavina, Sereno, Marc Valiente, Peña; Baraja (Neira 90’), Álvaro Rubio; Ebert (Larsson 21’), Óscar, Omar (Bueno 69’); Javi Guerra. No utilizados: Jaime, Balenziaga, Rubén Peña, Lolo.

Zaragoza: Roberto; José Fernández, Loovens (Lanzaro 30’), Pinter, Abraham; Zuculini (Javi Álamo 75’), Movilla, Apoño (Tarsi 27’), Paco Montañes; Edu Oriol y Helder Postiga. No utilizados: Leo Franco, Fran González, Wilchez, Víctor.

Goles: 1-0. M. 11. Javi Guerra remata casi a puerta vacía después de un error de Roberto en un saque de esquina. 2-0. M. 73. Oscar remata en el punto de penalti un centro de Peña.

Árbitro: Del Cerro Grande. Mostró tarjeta amarilla a Lanzaro, Apoño, Abraham y Omar

Unos 13000 espectadores en Zorrilla.

El gol le servía al delantero para reclamar su importancia después de que Manucho le haya quitado el puesto pero sobre daba pausa a un partido que se iba a romper por las lesiones musculares. Primero Ebert en el Valladolid, después Apoño y Loovens en el Zaragoza, ahogaban el buen ritmo con el que habían empezado los dos equipos y lo dejaban todo para la segunda parte en la que Jiménez ordenó una ofensiva general y sin descanso. El Valladolid otra vez aceptó, se dejó querer, incluso se permitió estar encerrado, pero lo que el equipo de Jiménez conseguía se quedaba en una amenaza demasiado pequeña.

Cuando las fuerzas y el ánimo del Zaragoza desparecieron comenzó la avalancha del Valladolid, primero con el gol de Óscar después de una jugada colectiva casi perfecta y después con un cuarto de hora a toda velocidad en el que Roberto tuvo que vérselas con el propio Óscar, con Larsson, con Javi Guerra y con todo el que tuviera ánimo para recoger los pases que el mediapunta filtraba desde su posición.

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