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Fastidiados por el balón

El equipo blanco es un grupo de figuras que ha generado una expectativa que no alcanza ni de lejos ante una hinchada que comienza a impacientarse

Casilla para un remate de Cristiano Ronaldo. Ampliar foto
Casilla para un remate de Cristiano Ronaldo. AFP

Los jugadores del Madrid insisten cuando hablan informalmente, fuera de micrófonos: el problema del equipo es la pelota. Lo repiten desde hace un año: al equipo le faltan argumentos para crear espacios, para saber cuándo moverse y adónde, si abrir a banda o profundizar, si encarar o tocar. Estas dificultades se multiplican cuando los adversarios se repliegan y ceden la posesión, como hizo el Espanyol sin sonrojarse. ¿Qué otra cosa podía hacer el penúltimo clasificado del campeonato en el Bernabéu? No mucho más. Muchísimo menos de lo que prometen los hombres en la nómina del Madrid. “Una plantilla de ensueño”, como dijo Florentino Pérez el sábado. Un grupo de figuras que ha generado una expectativa que no alcanza ni de lejos ante una hinchada que comienza a impacientarse. Ni el empate (1-1) logrado por Cristiano al borde del descanso aplacó el malestar de los tribunos, que despidieron a su gente entre pitidos y barullo de frustración.

Fiel a su catálogo, Javier Aguirre hizo que el Espanyol se atrincherase y jugase a despejar. A librarse de la pelota como sea. A alejar el peligro de su área. Fue suficiente para que el Madrid dispusiera del balón en más cantidades que nunca a lo largo de esta temporada. Un dilema para este equipo en estos días. Un acertijo que a veces resuelve Özil, como hizo con una jugada individual y una falta en Valladolid; o Cristiano como contra el Atlético, de falta, o ayer, entrando a pelearse con los centrales para rematar un centro desde la derecha de Khedira. El goleador portugués volvió a arrancar a su equipo del atasco a base de empuje.

Callejón jugó de nueve. El canterano probó con desmarques de todos los colores. Pero ni Özil, ni Xabi Alonso ni Modric consiguieron darle buenos balones para que se girase. No es eso lo que más le va a la dinámica del juego de este equipo. Prevalecieron los centros, de jugada o de córner. Y después de un córner, aprovechando un despiste de la defensa del Espanyol, metió Coentrão su primer gol con la camiseta blanca. El zurdo lo celebró en el fondo sur, el único sector del estadio donde la hinchada pareció entusiasmada con el partido.

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