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Aranda, magia en el descuento

El Zaragoza gana al final al Levante con una vaselina preciosa del delantero

Aranda, rodeado de rivales. Ampliar foto
Aranda, rodeado de rivales. EFE

Delantero imprevisible por naturaleza, indómito ante las leyes del fútbol, Aranda levitó en el descuento. Una contra inesperada del Zaragoza lo dejó solo ante Keylor Navas. Entonces paró el tiempo; y picó con tanta suavidad el esférico que la grada del Ciutat de València vio como entraba a cámara lenta, ante la carrera hacia atrás desesperada del meta costarricense. Irrelevante durante 90 minutos, Aranda encontró la magia en el tiempo extra. Y decidió partido anodino, sin apenas remate: Keylor Navas y Leo Franco, los dos porteros suplentes en el Levante y el Zaragoza, habían pasado una velada muy plácida. Víctimas del desinterés de sus respectivos equipos por la Copa, un torneo para repartir esfuerzos y reservar a los mejores: Martins solo jugó el último cuarto. Solo al final Juanlu, en un zurdazo desde fuera del área, puso a prueba a Franco, que despejó por arriba a córner. En el resto del encuentro, el control del Zaragoza desactivó el habitual vértigo del Levante. Sin arriesgar ni un ápice, ambos se daban por satisfechos con el empate. Hasta que Aranda lo decantó con un golpe de ingenio.

LEVANTE, 0 – ZARAGOZA, 1

Levante: Keylor Navas; Iván López (Juanfran, m. 62), Volta, H. Rodas, Nikos; El Zhar (Rubén, m. 62), Pallardó, Iborra, Juanlu; Roger (Martins, m. 75) y Ángel. No utilizados: Munúa; Barkero, Serrano y Ballesteros.

Zaragoza: Leo Franco; Sapunaru, Loovens, Pinter, Paredes; Movilla, José Mari (Apoño, m. 50); Wilchez (Montañés, m. 74), Edu Oriol, Javi Álamo (Stefan, m. 78); y Aranda. No utilizados: Roberto; Goñi, Abraham y Jorge Ortí.

Gol: 0-1. M. 91. Aranda marca de vaselina preciosa en un contragolpe.

Árbitro: Pérez Montero. Amonestó a José Mari, El Zhar y Movilla.

Ciutat de València. 10.862 espectadores.

El cóctel de la primera parte invitaba al bostezo: equipos muy precavidos, dándose la iniciativa el uno al otro, y repletos de los suplentes o meritorios. Algunos, sin embargo, dieron motivos a sus entrenadores para confiar más en ellos. Iván López, por ejemplo, el lateral derecho del filial granota, en su estreno con el primer equipo, jugó con desparpajo. Y calentó a la grada al pisar la línea de fondo visitante, escapar con una media vuelta del marcaje de un defensa tan experimentado como Paredes, y centrar al corazón del área. Allí recogió la pelota con ventaja Juanlu, pero remató alto. El caso de Iván López escenifica la luna de miel del Levante con su cantera: el domingo pasado, ante el Mallorca, el conjunto de JIM acabó con seis jugadores amamantados en su escuela de Buñol.

Esa acción fue el final de un primer periodo muy chato, de baja intensidad. En el Zaragoza, la pimienta la puso Javi Álamo, el espigado extremo canario, tan poderoso en la zancada que batió en una cabalgada al mismísimo Iborra.

Iván comenzó la segunda parte con un zigzagueo en diagonal desde su posición de lateral derecho que volvió a alegrar a la hinchada granota. Jiménez apuntaló su centro del campo con la entrada de Apoño, que le dio más control. JIM cambió toda su banda derecha y ubicó allí a dos zurdos a pierna cambiada: Nikos y Rubén.

Gracias a Apoño, el Zaragoza acentuó su dominio, pero sin inquietar lo más mínimo la meta de Keylor. JIM reservó para el último cuarto a Martins, recibido con entusiasmo por el Ciutat de València. El Levante fue un poco más punzante, se destapó en defensa y Aranda vacunó a Keylor Navas con un disparo anestesiado.

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