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El Madrid da prioridad al fútbol

Los blancos golean al Ajax con una hora de buen juego, la mejor versión de Modric y Callejón otra vez en alza

Morata, Callejón, José Rodríguez y Nacho celebran un gol. AFP

Son remotos los tiempos en los que al fútbol se jugaba porque sí, por placer. Convertido en una industria sostenida por una caldera de pasiones, el juego, en su sentido más puro, dio paso al deber, con la carga que ello supone. Cuando el resultado no tiene trascendencia, cuando no hay trama, los equipos suelen tomarse esos duelos como un trámite. Agradecido esta vez, no lo hizo el Madrid, que, pese a las turbulencias de estos tiempos, gustó y se gustó durante una hora. Sin enredos desde el banquillo y otros debates externos, el Madrid dio prioridad al fútbol y tuvo varios atractivos. Más que suficiente para un partido de paso.

REAL MADRID, 4 - AJAX, 1

Real Madrid: Adán; Nacho, Varane, Carvalho, Coentrão (Pepe, m. 22); Khedira, Modric; Callejón, Kaká (José Rodríguez, m. 71), Cristiano y Benzema (Morata, m. 80). No utilizados: Jesús; Özil, Di María y Cheryshev.

Ajax: Vermeer; Rhijn, Alderweireld, Moisander, Blind; Jong, Poulsen (Schöne, m. 39), Eriksen; Boerrigter, Fischer (Enoh, m. 77) y Hoesen (Sana, m. 77). No utilizados: Cillessen; Dijks y Lukoki.

Goles: 1-0. M. 13. Cristiano Ronaldo. 2-0. M. 28. Callejón. 3-0. M. 49. Kaká. 3-1. M. 60. Boerrigter. 4-1. M. 88. Callejón

Árbitro: Pavel Kralovec (checo). Amonestó con tarjeta amarilla a Carvalho

Unos 60.000 espectadores en el Santiago Bernabéu

Hasta que bajó la persiana mediado el segundo tramo, el Madrid vio en el envite una rendija idónea para la liberación, para sacudirse las tensiones. El Ajax, tan lozano, tan dulzón —23,3 años de media entre sus diez jugadores de campo titulares— fue el sparring perfecto, un equipo abierto, con todas las costuras al aire, que no da una patada, que en nada inoportuna. Su almibarado fútbol no resta méritos al grupo español, que no se limitó a una faena de aliño. Nada de un partido administrativo. Era una noche para que progresen en su graduación chicos como Adán, Nacho, José Rodríguez y Morata, para otro paso hacia la madurez de Varane, para que Carvalho se gane el sueldo, para otra prueba exitosa de Callejón, para que Kaká apunte de nuevo hacia la pasarela, para que Modric se quite las amarras...

Con estos alicientes, el Madrid se desplegó con entusiasmo, cuando debía abrir el resultado y un rato después, al menos durante una hora. Como prueba elocuente, antes del cuarto de hora, ya habían sincronizado de maravilla Cristiano y Kaká para que marcara Benzema un gol invalidado por fuera de juego. Y, sin respiro, otra trenza, esta vez entre Cristiano y Modric, derivó en un remate de Coentrão al poste derecho de Vermeer. El Ajax era un muñeco, apretado en su campo, presionado, incrustado en sus mazmorras. Su caída era cuestión de tiempo, del suspiro que tardó Modric en destapar las esencias, su naturalidad para dar salida al juego, con las luces cortas y las largas. El croata rebañó la pelota a un rival en campo propio. A muchas cuadras, Ronaldo le tiró un desmarque, pero Modric, inteligente, advirtió que estaba en fuera de juego. Su alternativa fue Benzema, al que asistió con un pase geométrico, preciso y de largo recorrido. El francés logró un difícil control y citó a CR, que remató a la red con dos rivales bajo el larguero. El mejor Modric, la doble vía de este futbolista, con agallas en el quite, sin ser un hércules para ello, y delineante al distribuir. Por si quedaban dudas, otra de propina. Otro servicio kilométrico para Callejón, que amortiguó de maravilla la pelota y superó con clase y puntería a Vermeer. Callejón, el suplente eficaz, intachable, siempre en hora, trabajador constante y con ojo para el gol, como gran carpanta que fue en sus tiempos de canterano. Un titular en la reserva que hizo doblete al final.

Al hilo de Modric y con Kaká enchufado, el Madrid manejaba el duelo a su antojo, con ganas, sin disidencias, sin recibir un rasguño. Nacho, muy firme, en nada notó su cambio del lateral derecho al izquierdo tras la lesión de Coentrão en el primer tiempo. Un zaguero versátil que con 22 años conoce al dedillo el oficio.

El Madrid vio en el envite una rendija para la liberación, para sacudir tensiones

El tercer tanto de la noche, un disparo combado de Kaká con la zurda desde fuera del área —pura clase—, tuvo un efecto anestésico para el Madrid, que dio por cerrado el choque. El equipo se alargó, perdió tensión y ya compitió de puntillas. Había regalado a su hinchada una hora de fiesta. El bajón lo aprovechó el Ajax, invitado hacia la meta de Adán por el mayor sesteo de su rival. Un error de Pepe y el mal despeje del portero madridista concedieron el tanto, anecdótico al final, de Boerrigter. Anecdótico, porque este Ajax no da para más. Un club legendario al que el mercantilismo le ha llevado a consolarse con la pedrea de la Liga Europa, de la que desbancó, paradojas, a uno de esos equipos que hoy gobiernan en el wall street del fútbol, el City.

Decaído el encuentro, Mourinho dio paso a José Rodríguez, el madridista más precoz en debutar en Champions. El cambio dio paso un hecho sorprendente. Kaká le dio el brazalete de capitán a Adán, pero, intervencionista en todo como es, Mourinho dijo que nanai. La condecoración, para Pepe. Con el portugués todo tiene su miga. En lo que al fútbol se refiere, durante una hora el Madrid emitió muy buenas señales.

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