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Segura e inevitable, Ciganda

La golfista navarra, a punto de convertirse en la primera debutante que gana la Orden del Mérito europea después de Laura Davies

Ciganda, en el Omega Dubai Ladies Masters . Ampliar foto
Ciganda, en el Omega Dubai Ladies Masters . Getty Images

A los siete, a los ocho, a los nueve, a los 14, a los 15, a los 17 y a los 22 años también, que son los que tiene ahora, Carlota Ciganda siempre ha sido la mejor golfista del momento, lo que tiene mucho de extraordinario. De sorprendente incluso en un universo como el del deporte, tumba de tantas estrellas fugaces, y de las promesas rotas. Y en ese territorio tan complicado, Carlota Ciganda, navarra del valle de Ultzama, esa chica que asustaba a su padre desde pequeña por la fuerza y la maestría con las que golpeaba la bola, ha seguido una trayectoria tan tranquila y calma, tan paciente, que parecía que no avanzaba. Mientras otras compañeras de generación adelantaban su pase al profesionalismo o se lanzaban a la aventura profesional en Estados Unidos, ella seguía su propia calma.

“He hecho siempre lo que me ha pedido el cuerpo. Si haces lo que el cuerpo te dice nunca te equivocas”, dice la jugadora tratando de explicar por qué ha sido capaz de marcarse un camino diferente del de la mayoría y no desviarse. “Decidí cuando tenía que hacerlo irme a estudiar a una universidad de Estados Unidos [en Arizona] y allí pude conocer gente, campos, estilos de vida, aprendí a vivir fuera de casa… Fueron años de aprendizaje muy necesario. Y solo después di el salto”.

Si haces lo que el cuerpo te dice nunca te equivocas, y yo lo he hecho siempre”

Carlota Ciganda

Pero como corresponde, un salto calculado. No quiso empezar por lo más grande, por el circuito de Estados Unidos, donde brilla otra española, Azahara Muñoz (octava en la lista de ganancias este año, con más de un millón de dólares), sino por el primer escalón, por el circuito europeo, donde, sin embargo, ha entrado haciendo un ruido inmenso, ella tan callada: casi terminando su primera temporada profesional, a falta de un torneo en Dubai, Ciganda (ayer terminó cuarta en la India) es la sólida número uno del circuito europeo y con dos victorias (Holanda y China) en su bolsillo. La segunda clasificada, la alemana Caroline Masson, se encuentra a más de 30.000 euros de distancia. No sería la primera rookie que se impone en la Orden del Mérito, pero casi: solo la gran Laura Davies, una de las mejores jugadoras de la historia, lo ha hecho antes. Fue en 1985.

“Jugando en Europa puedo llevar una vida más normal, más familiar, estoy en casa con mis padres, me entreno en el campo con Rogelio Etxeberria, como toda la vida, juego al pádel con mi familia, estoy con mis amigos de siempre… Y no me agobio. No me cambia la vida ser la primera o la última en un torneo”, dice la jugadora, que se ganó sus primeros reportajes ya hace años no solo por sus habilidades deportivas (campeona de España en todas las categorías, ganadora del British amateur, piedra angular de todos los equipos aficionados españoles), sino también por ser sobrina del Cuco Ziganda, aquel delantero de Osasuna y Athletic, y luego entrenador, uno que la ayudó a crecer finalmente. “Me han venido siempre muy bien sus consejos, los de una persona que ha estado en la elite del deporte, y conoce sus cosas buenas y sus cosas malas”.

En EEUU hay más nivel y más dinero. Pero el dinero no es lo principal para mí”

Carlota Ciganda

Parece que a la navarra solo la han guiado personas para quienes la paciencia es la primera virtud antes de echarse a andar en la vida. Gente como Rogelio Etxeberria, ya septuagenario, a quien quienes le quieren le describen como rústico, en el buen sentido, y que empezó hace décadas como caddie en San Sebastián para terminar de profesor en Pamplona.

O gente como su padre, un ganadero que cuando cerró Danone en el valle montó con su familia una gran granja y acabó elaborando las mejores cuajadas. “Y las cuajadas son muy importantes también en mi vida, y también los yogures, los helados, el queso”, dice la jugadora navarra desgranando el catálogo de productos de la empresa familiar. Y aunque sus jugadores favoritos sean Tiger Woods y Rory McIlroy, este por su potencia, por su audacia (su reflejo en el sexo de enfrente), y aunque su deportista favorito sea Rafa Nadal (“como deportista y como persona”), con quien más contactos mantiene es con José María Olazábal, que vive no muy lejos de su casa. “He jugado con él y a veces subo a entrenarme con él a Hondarribia. Hablamos mucho, y claro que le admiro, como admiro también a Sergio García”.

Y quizás sea toda esa carga, todas las raíces que la ligan a su tierra, a la forma de hacer las cosas con calma, lo que le permite hacerse la sorda sin esfuerzo cuando su amiga Azahara le dice “vente para América, Carlota”.

“Azahara es un ejemplo para todas. Todo lo que ha conseguido lo ha conseguido con mucho esfuerzo, y, sobre todo, por su gran fuerza mental, su cabeza, y también un gran juego”, dice Ciganda, quien reconoce que hay grandes diferencias entre Europa y Estados Unidos. “Allí hay mejores jugadoras, mucho más nivel y también mucho más dinero. Pero para mí el dinero no es lo principal. Y hay tiempo. Iré, acabaré en Estados Unidos, pero no aún”.

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