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Óscar ilumina al Valladolid

El despliegue del mediapunta y el gol de Manucho desmontan al Granada

Manucho remata de cabeza. / FELIPE FERNÁNDEZ (DIARIO AS)

Un buen rato de un futbolista excelso como Óscar fue suficiente para que el Valladolid desmontase el atasco en el que el Granada había convertido un partido que Djukic había señalado como fundamental. El calendario cuenta que en diciembre por Zorrilla pasará la otra Liga, la del Barcelona y el Madrid, que habrá que viajar a Coruña y Sevilla, y que los puntos que ahora tiene el Valladolid pueden ser los mismos que al final del año, que había que sumar sin condiciones pero el Valladolid no encontró el camino hasta que Óscar no fue capaz de despejarlo.

El estilo de Djukic es irrenunciable, insiste en el mismo esquema, los mismos futbolistas, el mismo estilo y una y otra vez se atasca con los equipos con los que se va a jugar la permanencia.

VALLADOLID, 1 - GRANADA, 0

Real Valladolid: Dani Hernández; Rukavina, Jesús Rueda, Peña, Balenziaga; Álvaro Rubio, Víctor Pérez; Ebert (Bueno 75'), Óscar (Sastre 88'), Omar; y Manucho (Javi Guerra 80'). No utilizados: Jaime, Baraja, Sastre, Rubén Peña, Jorge Pesca.

Granada: Toño; Nyom (Machis 78'), Diakhaté (Íñigo López 87'), Borja Gómez, Siqueira; Iriney, Mikel Rico; Torje, Orellana (Floro Flores 67'), Dani Benítez; y El Arabi. No utilizados: Roberto, Íñigo López, Machis, Bryan Angulo, Lucena, Juanma Ortiz.

Goles: 1-0. Min 63. Oscar pasa a Manucho que con la izquierda bate a Toño.

Árbitro: Pérez Lasa. Mostró tarjeta amarilla a Diakhate, Borja Gómez, Óscar, Dani Benítez y Floro Flores.

Unos 13.500 espectadores en Zorrilla

Cada vez que por Zorrilla aparece un Granada o un Espanyol el Valladolid se pega un sofocón para seguir a lo suyo. Anquela conoce a Djukic, la temporada pasada se jugó el play off de ascenso con el Alcorcón en Zorrilla, de modo que le interesaba un partido feo, si era un tostón mejor, de modo que cerró líneas, asfixió el centro del campo con trabajo a destajo, anuló las bandas, Torje y Dani Benítez eran más segundos laterales que interiores, y el choque en la primera mitad acabó en eso, un tostón insoportable del que solo se salvó un pase inteligente de Ebert al que no llegó Oscar y una carrera desesperada de Omar que terminó en las nubes, el resto fue un esperpento de pases al vacío y balonazos a la grada.

Djukic no movió nada, solo una sutileza, unos cuantos metros más de campo para Víctor Pérez, uno de los dos medios centros, un socio para Óscar, y el Valladolid se encendió porque Óscar, con compañía y espacios, es un futbolista capaz de regalar ocasiones a cualquiera que sepa moverse. El Valladolid comenzó a bailar en torno al área de Toño y la montonera que era la defensa del Granada ya no servía para embotar al Valladolid. El primer pase bien filtrado que pudo colocar Óscar entre los centrales dejó a Manucho solo ante Toño y el delantero respondió con un zapatazo que el portero no alcanzó a ver. El dominio se había convertido en ventaja y el Valladolid la administró con ataque sin descanso. Ebert probó de lejos, Manucho cabeceó con violencia un centro de Balenziaga, pero todos los intentos tropezaron en la inspiración de Toño que sacó manoplas imposibles a todos los remates.

El Valladolid había regresado a su mejor versión, a la de tocar, tocar y tocar, abusar de la posesión, echar el cuero a las bandas y todo junto fue demasiado para el Granada que ni con dos delanteros más en el césped fue capaz de algo más que las carreras desesperadas de Dani Benítez o los disparos lejanísimos de Flores.

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