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Adrián y Arda prenden la llama

El Atlético resuelve con eficacia un partido muy estratégico contra el Getaf

Adrián marca el primer gol ante Moyá. EFE

Nacido del rugby, la modernidad táctica, esa que concede tanta importancia al saque de banda o al de puerta como al pase o al regate, a veces convierte un partido de fútbol en una touché continua. Una retahíla de jugadas a balón parado con los dos equipos bien colocados, adiestrados desde la banda por sus entrenadores, que los corrigen y los reubican. Un metro más allá, medio más acá, salta, cabecea, prolonga. Fútbol pizarrero, capaz, en el caso del Getafe, de sepultar el dribling de Pedro León, de Diego Castro o de Barrada. Ayer, burlones metidos a peones. Ganó el Atlético porque fue el que más atento estuvo para aprovecharse de los errores ajenos, una solución muy de esta clase de duelos en los que la preocupación por el orden aniquila las emociones. Los tres puntos mantienen la llama del Atlético encendida, perseguidor a corta distancia del Barça. Después de dos derrotas lució competitividad y esa colocación que le hace controlador de los partidos, aunque volvió a estar espeso con el balón en la mayor parte del encuentro. Enseñó poco ese fútbol espasmódico que tenía en los primeros compases del curso. Cuando lo recuperó le sirvió para marcar los dos goles. Muerde menos arriba, o al menos con peor efectividad para robar y desplegarse a ramalazos.

ATLÉTICO, 2 - GETAFE, 0

Atlético: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis; Mario Suárez, Gabi; Arda (Emre, m. 85), Raúl García (Cebolla Rodríguez, m. 65), Adrián (Koke, m. 83); y Falcao. No utilizados: Asenjo, Cata Díaz, Tiago, y Diego Costa.

Getafe: Moyá; Valera (Mané, m. 46), Rafa, Alexis, Miguel Torres; Juan Rodríguez, Xavi Torres (Lafita, m. 59); Pedro León, Barrada, Diego Castro ; y Álvaro Vázquez (Alcácer, m. 59). No utilizados: Codina, Lacen, Gavilán y Colunga.

Goles: 1-0. M. 24. Adrián. 2-0. M. 42. Arda.

Árbitro: Paradas Romero. Amonestó a Juan Rodríguez, Alexis, Xavi Torres, Miguel Torres, Gabi y Mario Suárez.

Unos 50. 000 espectadores en el Calderón.

Dispuso de entrada Simeone a Adrián por la banda derecha, a Arda por la izquierda y a Raúl García, como se siente más cómodo, centrado por detrás de Falcao. Para ver al colombiano se presentaron en el Calderón cerca de 6.000 de sus compatriotas, que le vieron en acción en contadas ocasiones. De esa falta de juego a sus espaldas, el colombiano es el mayor perjudicado en términos de remate. Ayer, hasta el minuto 48 no realizó su primer disparo a puerta, lejano, con la ansiedad del goleador condenado a la paciencia de que le caiga un balón digno en el área. Y eso que fue el primero en agitar las áreas con dos movimientos tras saque de banda, fútbol-touché de nuevo. En el segundo desmarque ensayado ganó la línea de fondo y templó para que Raúl García ejerciese de dominador de la llegada con un cabezazo que se le escapó pegado al palo. Sin posibilidad de romper desde atrás por esa falta de mordedura y salida rápida, le faltó la misma falta de producción que empequeñeció a Falcao.

Falcao es el más perjudicado por la falta de juego a sus espaldas

Espeso con la pelota, el gol de Adrián llegó en una de esas acciones en las que no se sabe si el exceso de información, de movimientos estudiados, es capaz de bloquear a una línea de cuatro de lateral a lateral pasando por los centrales. Centró pasado Gabi y Adrián, ante la clavada del defensa del Getafe, cabeceó solo a las piernas de Moyá. El rechacé no lo desperdició el delantero asturiano, que evitó que le recubriera su extraña relación con el gol, capaz de firmar obras insólitas como de fallar lo infallable. Al gol de Adrián respondió el Getafe con su única jugada digna. Una proyección de Valera cuyo centro raso lo desperdició con una pifia Álvaro Vázquez con todo a favor para marcar.

Zanjó el resultado el Atlético con la cintura de Arda, del que los defensas del Getafe reclamaron mano cuando interceptó la salida del balón en el borde del área. Sentó el turco a Moyá ante otra clavada inocente de la defensa azulona, que confió en la vista del colegiado y se olvidó de perseguir la pelota.

Ganaron los locales porque estuvieron atentos a aprovechar los errores ajenos

Se fueron los rojiblancos con dos goles de ventaja al descanso, una renta que no es nueva en el Calderón en los últimos partidos. De nuevo apareció esa versión en la que recula para matar al rival a la contra. La verdad es que ese plan no le ha salido en demasiadas ocasiones. Esta vez al menos no encajó ese gol que le genera esos agobios finales. Se quedó el Getafe con diez por la lesión de Juan Rodríguez, con los tres cambios hechos, pero apenas le dio al Atlético para realizar un par de contragolpes lúcidos. En uno de ellos, Falcao no conectó con el tacón un pase raso y tenso de Arda para desesperación de sus paisanos. Fútbol-touché, fútbol pizarrero…

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