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Benzema compite hasta en El Collao

El francés se emplea a fondo y el Madrid golea sin brillo (1-4) a un apuesto Alcoyano

Benzema no se permite tomarse un descanso, ni siquiera en la Copa ante un rival de Segunda B, tal es su competencia con Higuaín. El francés abrió una brecha al marcar el primer gol, el cuarto y facilitar el tercer al mediocentro juvenil José Rodríguez, feliz debutante en el cuadro de Mourinho: dejó detalles de mucha clase. El Madrid fue efectivo, sin apenas brillo, ante un apuesto Alcoyano, dominador durante un buen tramo, dirigido por un excelente Javi Lara, merecedor de más premio por insistencia y entusiasmo.

Benzema lo calmó todo. Entró decidido a rematar de cabeza un balón botando que le había dejado como regalo inesperado el lateral derecho Arkaitz, en un pase absurdo a su portero. El punta francés pinchó así el arranque enérgico y valiente del Alcoyano, inspirado por los pies de Javi Lara. Además del físico, Lara comparte con el exmadridista Guti el gusto por el juego artístico.

ALCOYANO, 1 - R. MADRID, 4

Alcoyano: Unai; Arkaitz, Selvas, Pereira, Alcántara; Jhon Mosquera (Piera, m. 46), Javi Lara, César Remón, Ferrán Tacón (Devesa, m. 70); De Dios (Omar, m. 56) y Torres. No utilizados: Murcia; y Silva.

Real Madrid: Adán; Albiol, Varane, Carvalho, Nacho; Essien (Modric, m. 59), Álex Fernández (José Rodríguez, m. 46); Callejón, Kaká, Morata; y Benzema. No utilizados: Jesús; Di María e Higuaín.

Goles: 0-1. M. 20. Benzema. 0-2. M. 34. Kaká. 0-3. M. 66. José Rodríguez. 1-3. M. 76. Javi Lara. 1-4. M. 88. Benzema.

Árbitro: F. Teixeira Vitienes (colegio Cántabro). Mostró tarjeta amarilla a Varane y Álex Fernánde.

5.000 espectadores en el estadio de El Collao.

Lo desplegó desde el mediocentro en el primer cuarto, aprovechando la debilidad de la improvisada zaga madridista. A Carvalho se le notó la inactividad. A Albiol, la incomodidad y el desprecio de ocupar el lateral derecho. Nacho, por el contrario, cumplió en el lateral izquierdo. Cuestionado sobre si es lateral o central, él dejó claro ser un defensa, en cualquier caso.

El Alcoyano pareció descompensado: aseado en ataque, desaliñado en defensa. Lo entendió Kaká para vacunar al portero Unai Alba con un disparo raso y esquinado con la zurda. El Madrid ya se sintió dueño de la situación. Al Alcoyano cada vez le costaba más salir y, cuando lo hacía, John Edison emprendía una guerra individual repelida con indignación por sus compañeros: fue fabulosa la bronca que le pegó De Dios. “Ya os pillaremos, ya, en el Bernabéu”, gritó un hincha del Alcoyano, fiel a la leyenda.

Ciudad de interior, pujante al combinar la tradición con la modernidad, Alcoi siempre ha sentido debilidad por el fútbol. Abrigado por una afición apasionada, el Alcoyano se codeó con la élite a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta del siglo pasado, cuando forjó el mito de equipo indesmayable. En la campaña 1947-48 quedó décimo en la Liga de Primera, por delante del Madrid, que visitó ayer Alcoi por primera vez en 66 años.

Resuelto el partido y casi la eliminatoria, el técnico portugués decidió probar en la medular al juvenil José Rodríguez, de 17 años, en sustitución de Alex. Le costó entrar en juego, pero cuando lo hizo, estuvo a la altura de las expectativas levantadas en la cantera blanca. Tocó con sencillez y elegancia antes de que Benzema le abriera un espacio protegiendo el cuero con su corpachón: el chico golpeó con clase la pelota, enviándola con efecto al poste contrario. Después trazó un delicioso pase largo a Callejón.

Javi Lara avisó toda la noche. Su pie derecho es un guante cuando golpea el balón. Y por fin logró enviarlo de falta al primer palo, lejos del alcance de Adán. “A por ellos, a por ellos”, entonó El Collao, recordando que el Alcoyano nunca se rinde. Ni siquiera cuando Benzema volvió a emplearse a fondo. “De-por-ti-vo, De-por-ti-vo”.

Un Madrid de lo más fraternal

C. R., Alcoi

En la víspera del viaje a Alcoy, Mourinho había abierto un cisma con la cantera al tiempo que se autoproclamaba “campeón de los debutantes”. En El Collao debutó uno más: José Rodríguez, el 15º en su lista. Alicantino de Villajoyosa, con 17 años, el 34 a la espalda y una sola titularidad con el Castilla en su expediente, saltó al campo tras el descanso y tardó 22 minutos en enmarcar su debut con un vistoso gol. El último madridista en marcar con esa edad fue Raúl.

Cinco canteranos más formaron en el once titular y Jesús, cumplió en el banquillo su misión de portero suplente. Adán ocupó la portería, Callejón y Morata compartieron la segunda línea de ataque junto a Kaká y los hermanos Fernández completaron la nómina de promesas. Nacho se hizo cargo del lateral izquierdo y Álex acompañó en el doble pivote a Essien, propietario ocasional del carril del 3 las dos últimas semanas. Una alineación de lo más fraternal. Había que remontarse 22 años para encontrar en la enciclopedia blanca a dos hermanos jugando juntos en el primer equipo.

Fue un 28 de abril de 1990 cuando Paco y Julio Llorente, sobrinos del histórico extremo Francisco Gento, saltaron al Calderón para medirse al Atlético (3-3) en el equipo entrenado por John Toshack, campeón de Liga aquel año y propietario del récord de 107 goles que el curso pasado pulverizaron los chicos de Mourinho con 121 dianas, 21 de ellos de Benzema, que ayer desatascó el partido ante el Alcoyano aprovechando un patadón y tentetieso de toda la vida que el técnico portugués ordenó lanzar a Adán. El segundo fue obra de Kaká. El brasileño, dispuesto a provechar cualquier resquicio para reverdecer laureles, ayer de capitán, suma 25 goles en 98 partidos de blanco y no marcaba en partido oficial desde el 4 de abril, ante el APOEL.

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