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Contador: “A Armstrong lo han linchado”

El corredor español defiende los logros del tejano por su deporte: “Hay que creer en el ciclismo”

Alberto Contador, durante la presentación del Tour 2013 en París
Alberto Contador, durante la presentación del Tour 2013 en París AP

Lleva tantos años conviviendo el Tour con los escándalos de dopaje, al menos 15 ya, desde que el ‘caso Festina’ en 1998 quitó el velo de los ojos a los ingenuos, que cada presentación con palabras fuertes, tipo puñetazo en la mesa, de su director, el gran actor de la comunicación Christian Prudhomme –antes, presentador de telediarios-, suenan a ‘déjà écouté’, que cada nombre de pueblo, puerto o etapa, conduce a la memoria a una situación grotesca o chocante con el dopaje de por medio. Y cada campeón recuerda al anterior.

“El Tour es más fuerte que el dopaje”, el grito obligado, con la cadencia, la entonación y la fuerza justas para que los 4.000 que abarrotaban el palacio de congresos de París para la presentación del recorrido del 13 rompieran en ovación espontánea, fue el eslogan elegido para este año, el de la 100ª edición, la edición más francesa, pues no sale de las fronteras del hexágono. Y el col de Semnoz, ‘el pulmón de Annecy, la del lago, es el lugar de la memoria. Allí, en 1998, siguiendo a la ONCE de Manolo Saiz, el pelotón español abandonó en pleno el Tour en el que la policía fue tan protagonista como los ciclistas; allí, en sus 10 kilómetros al 8% subidos a cámara lenta, hablaron un buen rato para conseguir evitar el éxodo masivo, el boicot total, Jean Marie Leblanc, el director de la carrera, y Bjarne Riis, el mismo Riis que dirige a Contador, elegido representante del pelotón. A ese puerto se volverá el sábado 20 julio, la víspera de la llegada nocturna a París, la última oportunidad de decidir el ganador final.

Wiggins se declaró hasta las narices de Armstrong. “Y creo que no soy el único”, dijo el inglés ganador en 2012

Cada ganador tiene un poco de todos los anteriores, salvo Wiggins, con un mantón azul hasta el cuello, que se declaró hasta las narices de Armstrong. “Y creo que no soy el único”, dijo el inglés ganador en 2012 y que quizás en 2013 acuda solo como gregario de Froome. “Hay un montón de gente cabreada en este deporte, un deporte que amo. Lo triste del caso Armstrong no es que le hayan cogido –cuando uno se hace mayor sabe que Papá Noel no existe, y eso ha pasado con Lance-, lo triste es que nosotros, los corredores, nos veamos obligados día tras día, y llevo tres semanas diciendo lo mismo, a recoger los trozos rotos del suelo y a tratar de convencer a la gente” (su amigo Cavendish, al mismo tiempo, se mostraba más duro aún y pedía a Armstrong que rindiera un último servicio a la causa y confesara sus pecados y Andy Schleck consideraba justa la sanción al americano aunque llegara “un poco tarde”).

"A Lance no se le ha tratado con respeto, se le ha humillado y linchado", señaló Contador

A medio metro escaso del serio y cansado Wiggins, a quien quizás le daba pereza hablar del Tour, eso dijo, porque es octubre, está gordo y lleva cuatro semanas sin montar en bici, Alberto Contador se lanzó sin tantas reflexiones previas a defender exactamente el ciclismo, a pedir a la afición un nuevo acto de fe. “Entiendo que la gente dude con todo lo que se está oyendo y diciendo”, dijo el de Pinto, quien, él también, vio su nombre borrado de un Tour, el de 2010, por un positivo al clembuterol. “Pero desde aquí les digo que crean, que deben tener fe, que en ciclismo y en el Tour también, se puede ganar sin ayudas”. Contador, con Armstrong, compartió equipo en el turbulento Tour de 2009. Entonces estuvo convencido de que el tejano, su segundo entonces, hizo lo imposible por derrotarlo, pero no obsta para que ayer, instinto de familia ciclista más fuerte que el rencor, quizás, tuviera palabras amables para el campeón borrado. “Lo de menos para él seguro que es el que quiten su nombre de los papeles que reflejan a los ganadores del Tour”, dijo, respondiendo a una pregunta. Y luego, de propia iniciativa, no fuera que no se lo preguntaran, añadió: “Pero a Lance no se le ha tratado con respeto, se le ha humillado y linchado. Y la gente parece olvidar que gracias a él el ciclismo existe en EE UU, que hay aquí medios siguiendo el Tour, que hay equipos buenos en su país. Y otras personas en su lugar no habrían creado una fundación contra el cáncer tan importante como Livestrong”.

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