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El lado italiano de Sandro Cortese

El piloto alemán gana el Mundial de Moto3 tras aprender a trabajar más y no solo divertirse

Sandro Cortese celebra el triunfo en el Mundial. Ampliar foto
Sandro Cortese celebra el triunfo en el Mundial. Getty Images

Dirk Heidolf fue un piloto alemán, corriente, que participó en la categoría de 250cc entre 2002 y 2007. Su palmarés está limpio: ni un podio, ni una victoria, ni una vuelta rápida. Sin embargo, Heidolf no tiene mal ojo. Como tampoco lo tiene Aki Ajo, el finlandés que ha llevado a Sandro Cortese a ganar el campeonato del mundo de Moto3, el primero de la categoría. “Conozco a Sandro desde hace muchos años, desde 2002. Dirk lo trajo a mi box. Era muy pequeño, tenía 12 años, y corría en minimotos. Él le ayudaba en el campeonato alemán y quería que le echara una mano”, cuenta Ajo. Pero aquel enano y uno de los directores de equipo con mejor reputación del paddock no se reencontraron hasta unos años más tarde. En 2009 Ajo le hizo un hueco en su equipo en el campeonato del mundo de 125cc, en que Cortese había debutado cuatro años atrás.

“Había visto que tenía mucho talento. Pero, a veces, soportaba mal la presión. Y me esforcé en que cambiara no solo aspectos técnicos de su pilotaje, sino también su estilo de vida”, cuenta Ajo, que en su tercer intento le ha hecho campeón del mundo. Como antes hiciera con Mike Di Meglio, en 2008. Y con Marc Márquez, en 2010. Ayer, tras firmar una carrera mayúscula, inteligente y osada a la par, Cortese, el chico de la sonrisa amplia, se alzó, por fin, con el título. Y con la cuarta victoria de la temporada. Lo hizo con una mezcla de raciocinio y picardía: porque aguardó con calma tras Folger y Khairuddin durante casi toda la prueba, sin arriesgar demasiado; y en la última vuelta presionó al malayo hasta que este cometió un error a la salida de la última curva. El nuevo campeón, hijo de madre alemana y padre italiano, sacó a relucir su vena más pasional y apostó por la victoria. Tras el final de la carrera en Japón, en la que cayó en la última vuelta por querer abarcar demasiado, Sepang esperaba al Cortese más conservador, pero apuntó alto: “La semana pasada ya se vio que a veces soy muy italiano”.

Su mejor virtud es la experiencia acumulada en estos ocho años en el Mundial"

Aki Ajo, director de Sandro Cortese

“El año pasado empezó a estar más preparado”, observa Ajo. No fue una temporada fácil: tras observar cómo su compañero de equipo, Márquez, tres años más joven que él, ganaba el título, se quedó fuera del equipo de Ajo y realizó el año con el Racing Team Germany. Si bien, fue ese 2011 cuando logró sus dos primeras victorias. Y terminó cuarto clasificado. “Creció mentalmente. En estos dos años se ha convertido en un hombre. El 2010 fue complicado para él. Compartir box con un talento como Márquez no le ayudó. Se dio cuenta de que tenía que trabajar mucho más para lograr resultados”. Y se esforzó por hacerlo. “Era joven, rápido, pero muy italiano. Disfrutaba más, pero no me concentraba. Aki me ha hecho todo lo que soy hoy. Ha sido como un padre para mí. Durante muchos años fui un chico con talento que hacía algún podio y poco más; pero nunca trabajé como ahora”, decía el corredor.

“Su mejor virtud es la experiencia acumulada en estos ocho años en el Mundial. Hoy deja luchar a sus rivales, busca el momento adecuado para atacar, hace los movimientos correctos... Ha trabajado desde el primer día por ganar el Mundial, intentando no tomar demasiados riesgos, a pesar de que quería ganar carreras”, concluye Ajo.