“Jamás he maltratado a mis nadadoras”

Anna Tarrés rompe su silencio y acusa a la Federación de estar detrás de la carta contra sus métodos

Anna Tarrés, durante una competición
Anna Tarrés, durante una competiciónEFE

La exseleccionadora española de natación sincronizada, Anna Tarrés, rompió anoche su silencio para responder a la acusación de vejaciones durante los entrenamientos que 15 exnadadoras plasmaron en una carta que se difundió el pasado lunes. “Jamás he maltratado a mis nadadoras, siempre he intentado cuidarlas”, replicó Tarrés en declaraciones al programa Al Primer Toque de Onda Cero.

La entrenadora había anunciado horas antes su intención de presentar una demanda contra el presidente de la Federación Española, Fernando Carpena. “No creo en las casualidades y que la carta se difundiera justo el día antes de la presentación del nuevo equipo técnico es un dato revelador”. Tarrés dijo estar “convencida” de que Carpena “está detrás” de la carta, motivo por el que le ha demandado.

El contenido de la misiva de las exnadadoras era una denuncia del supuesto trato vejatorio que Tarrés les había dispensado cuando se entrenaban con ella. En el texto, que detalla algunos episodios personales, las firmantes aseguran que contaron las supuestas humillaciones sufridas a las instituciones deportivas “hace años” sin que las escucharan. Tarrés desmintió todas las acusaciones. “Estoy estupefacta. Son cosas inverosímiles”, dijo. “Es difícil de digerir que tanto esfuerzo y dedicación acabe así. De golpe y porrazo, hemos pasado de ser las mejores a convertirnos en lo peor de lo peor”, se explicó Tarrés al tiempo que negaba recordar a la mayoría de las firmantes de la carta. “Algunas no sabía ni que se entrenaron conmigo. La mayoría eran júniors y yo estaba en otra historia. Se podían quejar, como mucho, de que no las hacía caso”, contó. La exseleccionadora se declaró víctima de “una desproporcionada campaña de injurias”.

“Todo el mundo me ha visto trabajar y nadie me ha dicho ‘oye, te estás pasando. Hablo con un tono, una energía y un ímpetu que esté quizás por encima de la media. Aquí no vale todo. No valemos todos para el alto rendimiento”, relató Tarrés.

“Estoy muy triste. Las malas actitudes se propagan como el cáncer y matan. Y ahora se está matando a la natación sincronizada”. Tarrés fue nombrada seleccionadora en 1997. Desde entonces España ha sumado cuatro medallas olímpicas (dos platas en Pekín 2008 y una plata y un bronce en Londres 2012), 23 en Mundiales y 25 en Europeos.

El pasado 6 de septiembre ella misma comunicó que la federación había decidido prescindir de sus servicios al término de su contrato. “Estoy convencida de que la decisión no responde a motivos deportivos. Voy a intentar probar que hay algo más detrás”, continuó la entrenadora que dijo haber “sufrido” en su relación con los directivos. “Casi tenía que arrodillarme para conseguir las cosas. Pedir algo era como subir al Everest. Poco porcentaje del éxito de la sincronizada le corresponde a la actual Federación. Veníamos de una inercia positiva y se han aprovechado de ello”.

Tarrés desmintió los episodios más duros que relataba la carta. “No soy consciente de haber dicho a nadie que se trague su vómito. Tampoco de haber llamado gorda a nadie con intención de herirla. ‘Oye gordi qué tal estás’ es uno de mis saludos habituales y en alguna ocasión he podido decir a alguien que estaba gordita, que había que ponerse a plan y controlar la dieta, pero no con mala intención. Fuera de contexto, todo puede estar mal visto”. La exseleccionadora también negó las acusaciones de haber ocultado presuntos casos de dopaje entre sus nadadoras y de haberse llevado dinero de premios y becas.

La federación, por su parte, ha citado a la entrenadora, cuyo contrato expira el próximo 31 de diciembre, el viernes de la semana que viene para pedirle explicaciones. “Mi cabeza está solo en la intención de solucionar esto lo más rápidamente posible. Ya pensaré en mi futuro”.

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