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Vela pone la firma a un cuadro vacío

La zurda del delantero mexicano de la Real condena a un Zaragoza ordenado pero sin pegada

Bergara lleva el balón entre Zuculini y José Mari, con Zurutuza en el suelo. EFE

En dos encuentros casuales se topó con la victoria la Real ante un Zaragoza despistado que no supo reaccionar a lo inesperado de los azotes. Ambos provocados por el mexicano Vela, aislado en la banda derecha, que supo aprovechar, sin embargo, lo poco que pasó por sus botas. Primero para asistir a Iñigo Martínez y después para remendar de penalti un partido gris al que solo con el marcador salvó la cara.

Sobre todo porque el conjunto blanquiazul se estrelló durante la primera mitad contra un muro, real e imaginario al mismo tiempo. Manolo Jiménez colocó a José Mari y a Zuculini en el centro del campo, dando libertad a Babovic por delante de la línea de presión. Hasta ahí se movía el conjunto donostiarra, carente de alternativas para superar esa frontera, para él gigantesca. Se le olvidó la posibilidad de abrir el juego por las bandas hacia Griezmann y Vela, lo poco desequilibrante en el uno contra uno con lo que cuenta la Real.

R. SOCIEDAD, 2 - ZARAGOZA, 0

Real Sociedad: Bravo; Estrada, Mikel González, Íñigo Martínez, De la Bella; Bergara, Illarramendi; Vela (Ifrán, m. 85), Zurutuza (Javi Ros, m. 78), Griezmann; y Aguirretxe (José Ángel, m. 82). No utilizados: Zubikarai; Ansotegi, Fuch y Nanizayamo.

Zaragoza: Roberto; Sapunaru, Álvaro, Paredes, Abraham; José Mari, Zuculini (Apoño, m. 63), Edu Oriol (Aranda, m. 63), Montañés; Babovic (Javi Álamo, m. 75) y Postiga. No utilizados: Leo Franco; Víctor Rodríguez, Romaric y Raúl Goñi.

Goles: 1-0. M. 55. Iñigo Martínez remata de cabeza un saque de esquina botado por Vela. 2-0. M. 61. Vela, de penalti.

Árbitro: Iglesias Villanueva. Amonestó a De la Bella, Bergara, Vela, Griezmann y Paredes.

Anoeta: 23.281 espectadores.

Atascado el conjunto de Montanier por la concepción real de que poco se puede sacar cuando no existen las alternativas, el Zaragoza, valiente en ataque y relativamente estructurado en defensa, trató de achuchar por medio de Postiga. El delantero portugués, capaz de rematar lo insospechado, se explayó de nuevo ante Bravo, a pesar de que ninguna de sus quiméricas acciones llegó a superar al chileno.

La colina se transformó en montaña para los maños tras el cabezazo de Iñigo Martínez, segundo remate a portería en todo el encuentro. El central conectó con un preciso saque de esquina lanzado por Vela que rompió la monotonía local. Un brochazo al que acompañó cinco minutos más tarde el propio Vela, que fue derribado por Paredes dentro del área. El penalti lo transformó con pausa el mexicano dando sepultura al partido.

Ni con la entrada de Apoño y Aranda pudo recortar distancias el Zaragoza, estancado en contexto que no había imaginado. A la Real le bastó con adelantar líneas para mantener el resultado y matar el partido entre galopadas y patadones, con el balón por los aires en busca de un destino mejor. Solo Vela acertó a domesticarlo, una caricia en medio del vacío.

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