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Ainslie ya es un mito

El británico gana en ‘Finn’ y suma su quinta medalla desde Atlanta 1996, cuatro de oro

Ben Ainslie celebra su nuevo triunfo. Ampliar foto
Ben Ainslie celebra su nuevo triunfo. Getty

“El oro es de Ben. Los demás pelearemos por la plata y el bronce”, avisó Rafa Trujillo antes de que comenzaran en la bahía de Weymouth las regatas de la clase Finn. El andaluz, medallista de plata en Atenas 2004, vuelve a casa con un diploma olímpico, pero le queda el consuelo de la victoria de su íntimo amigo británico, Ben Ainslie, que ayer se convirtió definitivamente en un mito olímpico al conseguir el triunfo, lo que le supuso su quinta medalla en unos Juegos, cuatro de ellas de oro. Ainsley superó así al danés Paul Elvstrom, que ganó cuatro entre 1948 y 1960. El podio lo completaron el también danés Jonas Hogh-Christensen, que se quedó con la plata, y el francés Jonathan Lobert, que se colgó el bronce.

Charles Benedict Ainslie nació en 1977 en el condado de Cornwall. Hijo de un marinero respetado, que fuera skipper del Second Life, con el que compitió en la Vuelta al Mundo de 1974, fue su padre quien introdujo en la vela a sus siete hermanos y a él. Su habilidad sorprendió muy pronto: a los 16 años disputó el Campeonato del Mundo de Lasser y a los 19 ganó su primera medalla, una plata, en Atlanta 1996. Ahora, después de cuatro consecutivas de oro, está a la altura de los grandes olímpicos británicos, como el remero Steve Redgrave, el ciclista Chris Hoy y el atleta Sebastian Coe.

Regatista fino donde los haya, tremendamente técnico, Ainslie tiene fama de hacer sencillo lo imposible, como demostró ayer, en una jornada de viento rolón y racheado que puso a prueba su intuición. Ese talento justifica su espectacular palmarés. Además de la medalla de plata en Lasser en Atlanta y las cuatro de oro consecutivas, ha participado cuatro veces en la Copa del América y ha sido campeón mundial en 10 ocasiones, siempre en Lasser y Finn.

Marina Alabau será campeona de RS:X si al menos es séptima en la regata del martes

A los 35 años, avisó ayer de que a los Juegos de Río de Janeiro no llegará. “Uno nunca puede decir nunca, pero yo no creo que pueda navegar así de nuevo. Esto está acabando conmigo. Así que no creo que esté en Río”, comentó tras conquistar el oro y subrayó que “la mejor manera es retirarse en los Juegos de casa”. “Han sido las dos semanas más duras de mi vida”, confesó Ainslie, que sufrió mucho físicamente por culpa de una lesión en una rodilla y, especialmente, por las molestias en la espalda que le llevaron al quirófano el pasado enero, pero también por el hecho de competir a pocos kilómetros de su casa. “Ganar aquí ha supuesto una presión añadida”, dijo antes de explicar sus planes: “Ya he avisado a los amigos. Me voy de vacaciones dos semanas y no estoy para nadie. No es muy sociable, pero lo necesito”. Cuando vuelva, tiene previsto tomarse unas pintas con sus camaradas en el pub de Lymington y prepararles un pollo envuelto con jamón de Parma acompañado de cuscús y ensalada, su especialidad.

Tras la jornada de ayer, celebrada en condiciones bastante duras, Marina Alabau, de RS:X, tiene al alcance de su mano la medalla de oro de la categoría. Le basta con un séptimo puesto en la regata de mañana, en Weymouth, tras firmar ayer un sexto y un tercero para afianzarse en el liderato a falta solo de la disputa de la Medal Race, la final, de valor doble, reservada a las diez primeras.

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