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A cuatro kilos del bronce

Lidia Valentín, cuarta, consigue el mejor puesto olímpico de la halterofilia española

Lidia Valentín, durante la competición. Ampliar foto
Lidia Valentín, durante la competición. EFE

Hablar de halterofilia española es hablar de Lidia Valentín (Ponferrada, 1985). Por eso, cuando hoy en Londres Valentín ha levantado 265 kilos, una y otra han subido dos escalones: con esa marca ha batido en un kilo el récord de España que ostentaba ella misma, y ha quedado cuarta en la categoría de menos de 75 kilos, el mejor puesto de un español en la historia olímpica, el que mejora su propia quinta plaza de Pekín 2008. Valentín quedó lejos del récord olímpico, los 291 kilos que levantaron la ganadora, la kazaja Podobedova y la segunda, la rusa Zabolotnaya, pero se impuso la primera porque en el pesaje pesó 22 gramos menos que la segunda, regla de desempate. Pero a cuatro kilos del bronce obtenido por la bielorrusa Kulesha, con la que se disputó el podio hasta el final. Pequeña recompensa para Valentín, “contenta pero un poco decepcionada”, una deportista que se veía en las medallas.

La competición no comenzó bien para la leonesa. En el primer intento de la arrancada (subir el peso por encima de la cabeza de un solo impulso) probó con 115 kilos, después de visualizar el movimiento perfecto con los ojos cerrados, como cada vez que se pone delante de una haltera, la barra. Cedió, hizo un nulo. Pero lo logró en el segundo. Ya en el tercero alzó 120 y, con la señal que indica como válido el movimiento, se quedó unos segundos luchando con el peso sobre la cabeza, demostrando que podía, lamentándose por haber temblado antes con cinco kilos menos. Su rival directa, Kulesha, consiguió una pequeña ventaja al levantar un kilo más. Quedaba todo para el segundo movimiento, el dos tiempos (igual que la arrancada, pero apoyando la barra en los hombros), donde Valentín daría lo mejor de sí misma, lo mejor de la halterofilia española. Eliminada otra de las rivales directas, la rusa Evstyukhina, que hizo tres nulos, había posibilidades.

La acicalada Valentín volvió a subir a la tarima del ExCel con los pendientes de perlas de siempre, brackets y muñequeras rosas. Se había tenido que tapar con cinta el dibujo de Hello Kitty que llevaba en el cinturón y que se les había escapado al principio a los organizadores, tan celosos de proteger a los patrocinadores. Tras los 140 kilos iniciales, consiguió batir su récord levantando 145. Entonces la kazaja respondió con 148, demasiado para Lidia, que dejaba atrás su voz aniñada al animarse en cada alzada. Lo intentó y volvieron a flojearle las rodillas bajo las vendas blancas. Consiguió mejorar, pero quedó fuera del podio, foto que esperaba desde hace cuatro años. Al terminarse todo, lloró.

La leonesa ostenta seis récords de España, los tres de la categoría en que ha competido hoy y los tres de la de más de 75 kilos. En los campeonatos de Europa ha conseguido tres bronces y dos platas, la última de ellas este año. Lleva 11 años viviendo en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Allí entrena diariamente cerca de seis horas diarias levantando pesas acompañada por el otro levantador español que ha competido en los Juegos, Andrés Mata, que hace dos días quedó sexto. Para Valentín han sido horas sobre horas de levantar pesas mientras hablaba de peinados y maquillaje en la Blume de Madrid. Preparándose para un podio que no llega desde que a los 11 años se dio cuenta de que lo suyo era luchar por ser la más fuerte. Un honroso cuarto puesto, el sitio de Valentín y la halterofilia española.

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