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Dos vidas pegadas al mar

Iker Martínez y Xabi Fernández prolongan su interminable actividad de los últimos años para luchar por su tercera medalla en 49er

Iker y Xabi se entrenan en Weymouth Ampliar foto
Iker y Xabi se entrenan en Weymouth

“Xabi durmió el año pasado en su cama de Tolosa solo diez días”, cuenta el padre del regatista olímpico. “Iker, 15 en Palma”, dice su mujer, Bárbara. El resto del tiempo, el mar. El maratón en el agua de Iker Martínez y Xabi Fernández continúa en Weymouth . Los dos vascos -oro en Atenas 2004 y plata en Pekín 2008- aspiran a su tercera medalla olímpica en la clase 49er (hoy en la primera jornada han terminado décimos).

Llegan tocados – Xabi arrastra una rotura de fibras, ha tenido que dejar de entrenarse cinco días y lo ha pasado muy mal la última semana- tras un año intenso luchando en la Volvo Ocean Race, la regata más dura del mundo. “Más que un año, no han parado en seis, han encadenado Pekín, la Barcelona Ocean Race, las dos Volvo.. . aunque en todos los proyectos están el 100%”, puntualiza Iñigo Losada, su preparador físico, que les ha acompañado en Lanzarote los últimos días antes de volar a Inglaterra.

En la costa canaria, los dos regatistas se han entrenado para aclimatarse lo más rápido a la navegación, han pasado de olas oceánicas gigantes y muchas horas en el mar a regatas muy cortas, explosivas. “En Lanzarote han sacado cuatro horas y media para estar en el agua, necesitaban el tacto con el nuevo barco”, cuenta Losada. En tierra volcánica, los dos también han pasado muchos minutos encima de la bicicleta para perder un par de kilos y han trabajado la flexibilidad.

Xabi, lesionado, lo ha pasado muy mal la última semana

Pasar de la vela oceánica a la ligera en apenas una semana no les ha sido difícil cuenta la mujer de Iker, Bárbara, que se encuentra en Weymouth con sus dos hijos pequeños. “Les gusta mucho la competición olímpica y el cambio ha sido un soplo de aire fresco, tenían muchas ganas”. ¿Y cómo lleva una familia que estén tanto tiempo en el mar? “Bueno, yo estaba acostumbrada porque vengo del mundo de la vela, sabía lo que me esperaba, aunque cuesta”, comenta Bárbara, divertida. Y pone un ejemplo: “En Weymouth solo he visto a Iker media hora, nos hemos alquilado una casita y ellos están concentrados en la Villa. Si les apetece salir aquí estamos, aunque no molestamos”.

El padre de Xabi, Uli, también comenta que es duro estar tanto tiempo fuera, “aunque la que más lo sufre es su mujer, ella se lleva el tute viajando con los críos de dos y seis años”. Medio en broma medio en serio, comenta que con lo que llevan “acumulado y lo fastidiado que está Xabi, conseguir una ‘chapa’ puede ser un milagro”. Declara que haber ido a la ceremonia de inauguración hubiese sido una locura porque se perdían dos días de entrenamiento. En Weymouth está también otro de sus hijos, Eneko -pareja de vela de Xabi hasta 1999, año en el que apareció Iker-, que entrena a las olímpicas en 470 F, Tara Pacheco y Berta Betanzos.

Aunque Uli estará más pendiente de Xabi: “Estoy más nervioso que él, ayer contaba chistes y parecía tranquilo y animado”, cuenta por teléfono desde Navarra. Losada también confía en la pareja pese al cansancio físico. “Lo que les diferencia de todos los demás es su capacidad de trabajo, la concentración en un objetivo, en eso son únicos. Por eso creo que lucharán por otra medalla”. Otro de los puntos fuertes es que los dos vascos conocen el campo de regatas de Weymouth. Estuvieron en 2001 para aprender inglés, y allí los mejores regatistas del mundo comienzan su lucha por su tercera medalla olímpica.

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