Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Ha sido una carrera de mierda”

El discípulo de Bowman no entiende que le fallaran las fuerzas al final

Phelps observa el marcador tras la carrera.
Phelps observa el marcador tras la carrera. REUTERS

Michael Phelps no se había visto en una así en toda su vida. No digirió bien la derrota, quedar fuera del podio por primera vez en un gran evento mundial. Se enfadó consigo mismo. “Ha sido una carrera de mierda. Me he encontrado bien durante los primeros 200 metros. Entonces no sé qué ha sucedido. Me parece que he sufrido una especie de shock”. El nadador de Baltimore, que acaba de cumplir 27 años, no buscó excusas: “Ellos han demostrado estar mejor preparados. Es por ese motivo por el que han subido al podio”.

No sé que me ha pasado, no me he sentido bien. Es perturbador"

Phelps no pudo con Lochte pero durante más de 200 metros, los correspondientes a mariposa y espalda, se situó en la segunda posición. A partir de ese momento empezó a ser superado por el brasileño Thiago Pereira, octavo en Pekín, y poco después, todavía cuando se nadaba en estilo braza, también lo rebasó el japonés de 17 años, Kosuke Hagino. “Lo mejor es olvidar esto y mirar adelante”, afirmó Phelps. “Tengo un montón de carreras por delante. Afortunadamente, podemos acabar bastante mejor de lo que hemos empezado”.

Phelps falló en la final pero también lo hizo con más estrépito en la calificación. Su registro estuvo muy por debajo de sus posibilidades; tanto, que a punto estuvo de quedarse fuera de la final. Invirtió seis segundos más que en las pruebas de calificación de Estados Unidos para los Juegos Olímpicos, semanas atrás en Omaha. Su tiempo fue en las series de los 400 metros estilos en la piscina olímpica de Londres el octavo, el último que daba derecho a estar en la final, solo siete centésimas mejor que el del húngaro Laszlo Cseh, otro de los grandes especialistas de la prueba que falló y se quedó fuera de la final.

Afortunadamente, podemos acabar bastante mejor de lo que hemos empezado

“No sé, no me he sentido bien”, admitió tras las series que le relegaron a nadar la final por la peor de las calles. Phelps admitió que falló también tácticamente, algo que él mismo no se supo explicar. “No he sabido situarme. Ha sido frustrante por supuesto. He nadado cuatro veces por debajo de los 4 minutos 10 segundos durante las últimas seis semanas. Es perturbador”.

Phelps abandona la piscina tras terminar la carrera. ampliar foto
Phelps abandona la piscina tras terminar la carrera. AFP

“Simplemente”, prosiguió, “he tratado y he conseguido algunos buenos impulsos, girar y aprovechar mi velocidad impulsándome en las paredes. No se puede ganar la medalla de oro por la mañana”. Esta vez no consiguió ganar, ni por la mañana, ni por la tarde; ni el oro, ni el bronce siquiera.

Ryan Lochte había vaticinado que ha llegado su tiempo, la época en que se ve capaz de ser el mejor, el rey de la natación mundial. “Me he entrenado muy duro durante cuatro años. Estoy decidido a explotar en estos Juegos Olímpicos. Sabía que llegaba en forma”. El nadador de Rochester (Nueva York), que cumple 28 años el próximo viernes, sumó su sexta medalla olímpica, la cuarta de oro. “He notado el apoyo de mi familia y del público desde las gradas y eso me ha ayudado mucho. Phelps ha dado todo lo que ha podido. Deseo ir a verle para hablar con él”, comentó.

Más información