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Hamilton vuela en Hungaroring

El británico logra su segunda victoria del año, por delante de los Lotus de Raikkonen y Grosjean

Fernando Alonso concluye quinto y aumenta su ventaja en el Mundial sobre Webber, octavo

Hamilton celebra su triunfo en Hungría entre Raikkonen y Grosjean. Ampliar foto
Hamilton celebra su triunfo en Hungría entre Raikkonen y Grosjean. AFP

Lewis Hamilton hizo bueno el pronóstico y se impuso en el Gran Premio de Hungría de Fórmula 1. El piloto británico había logrado la pole position y partía como el gran favorito en la carrera de Hungaroring. Nadie pudo cuestionarle la victoria. Partió el primero y mantuvo su posición de principio a fin. Solo la cedió temporalmente en los cambios de neumáticos. Pero su dominio fue total. McLaren volvió a lo más alto del podio con todos los méritos, porque las últimas evoluciones que aplicaron a su monoplaza le devolvieron un predominio que parecían haber perdido frente a Ferrari y Red Bull. Su gran rival en Hungría no fue ninguno de ellos, sino los dos Lotus, que pugnaron entre ellos por completar el podio. Al final, el ex campeón mundial Kimi Raikkonen fue segundo y Romain Grosjean, tercero. Fernando Alonso acabó quinto, por detrás de Vettel, pero aumenta su ventaja en el Mundial: ahora le lleva ya 40 puntos a Mark Webber, segundo en la tabla.

La carrera se convirtió desde el principio en una batalla de neumáticos. Los equipos utilizaron distintas estrategias para intentar ganar posiciones. La cuestión fundamental era alargar al máximo cada juego para realizar los menos cambios posibles. Pero también se trataba de comprobar hasta qué punto era importante la utilización de los blandos o de los duros, qué diferencia había entre unos y otros a nivel de tiempos. Era una incógnita que los equipos no habían podido desvelar en los entrenamientos libres por culpa de la lluvia. Sin embargo, lo que quedó claro fue que la diferencia entre ambos compuestos solo se notaba en las primeras vueltas, cuando las gomas ofrecían todavía todas sus prestaciones. Después, la diferencia caía ostensiblemente y la duración de los duros concedía una cierta ventaja.

La carrera se convirtió en una batalla de neumáticos. La cuestión fundamental era alargar al máximo cada juego para realizar los menos cambios posibles

Todos los primeros clasificados utilizaron los blandos en la salida, pero solo Hamilton, Button y Alonso colocaron los duros en la primera parada. Parecía que los pilotos con blandos podían plantar cara y superar a sus rivales. Pero, aunque sus tiempos eran mejores, no lograron su objetivo. Nada cambió en la clasificación. Hamilton seguía liderando la carrera, presionado por un Raikkonen que superó a su compañero de equipo Grosjean gracias a haber alargado cinco vueltas su segundo cambio de neumáticos –casi se tocan al recuperar la pista el finlandés-.

Por detrás, la batalla estratégica se planteaba entre Vettel, Alonso, Button y Webber, que había realizado una salida espectacular. Vettel se aseguró la cuarta posición, mientras que Alonso sacó ventaja de su estrategia y de haber sabido conservar los neumáticos de su Ferrari para asegurarse la quinta posición. Webber, en cambio, cayó en picado en la parte final de la carrera, como consecuencia del bajón del rendimiento de sus gomas. Y decidió entrar en el taller para cambiarlas, la misma estrategia que utilizó Vettel dos vueltas más tarde.

Para Mercedes fue un gran premio para olvidar; problemas en la clasificación y un desastre de carrera de Schumacher

Fue una buena solución para los dos Red Bull porque afrontaron las últimas 10 vueltas en las mejores condiciones. Vettel ni siquiera perdió posición en relación a Alonso, pero comenzó a marcar vueltas rápidas. Sus opciones de podio, sin embargo, eran prácticamente nulas: estaba a 17 segundos de Grosjean y le restaba 1,5 segundos por vuelta. Alonso se mantenía quinto, pero sufriendo por la proximidad de Button. Aunque logró su objetivo. Para Mercedes, sin embargo, el GP de Hungría será una carrera para olvidar. A sus múltiples problemas en la clasificación se sumó un inicio de carrera decepcionante, especialmente para Michael Schumacher. Al heptacampeón mundial se le caló el coche en la parrilla y frustró la primera salida. Los comisarios le empujaron hasta la calle de los talleres y tuvo que salir desde allí. Era el último. Y regresó una vuelta más tarde para cambiar neumáticos. Pero corrió demasiado en el pit lane y eso le costó una penalización: un drive through que le alejó incluso de la cola.

Pedro de la Rosa, por su parte, concluyó 21º, por delante de su compañero de equipo Narian Karthikeyan y de Schumacher, que acabó retirándose superado ya el ecuador de la carrera.

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