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“Hoy es mi día”

Sergio Ramos aprovecha su valentía en la tanda de penaltis para reivindicarse como líder de la selección. Los técnicos con los que se formó destacan su fuerte personalidad

Sergio Ramos, ayer en Kiev. Ampliar foto
Sergio Ramos, ayer en Kiev.

A la sombra de los castaños de un parque de Kiev dos amigos sevillanos se dan un festín de cordero asado al modo tártaro. Uno es canijo con cabeza de pájaro y el otro es un pelirrojo barbudo con cuerpo de boxeador. El primero es Jesús Navas y el segundo es Sergio Ramos, su confidente y tutor personal en la selección española. “A mí me cuenta todo”, dice Navas, mirando a su colega con una sonrisa, y evocando la resolución de la semifinal ante Portugal. “Antes del partido yo ya sabía que tiraría el penalti a lo Panenka”.

De pequeño era igual. Marcaba su territorio. Te crujía”.

Pablo Blanco, responsable de la cantera del Sevilla

Navas, el hombre más tímido del equipo español, vive bajo la protección del jugador más atrevido y, probablemente, el mejor defensa de la Eurocopa y del mundo. Con 26 años recién cumplidos Ramos va camino de consagrarse en un torneo en el que España se ha distinguido tanto por su capacidad para tener el balón como para recuperarlo gracias a una defensa fabulosa. Una línea que se mueve hacia adelante y atrás al dictado de Ramos, que se comunica con Piqué mediante silbidos. La sincronización entre los centrales, los laterales y los mediocentros es una de las claves del éxito de los españoles en la competición. En un lugar siempre visible se ha situado Ramos, que tiene una decidida vocación protagonista. Le gusta mandar, le gusta silbar, es feliz amparando a sus compañeros y le encanta marcar el territorio.

“Es un líder desde la cuna”, dice Pablo Blanco, el veterano responsable de la cantera del Sevilla, que inscribió al defensa internacional con 12 años. “Desde alevín tuvo muchísimo carácter. Fue capitán de sus equipos en todas las categorías. Siempre fue el que daba la voz para adelantar la línea y tirar al equipo hacia adelante. Yo conocí a Fernando Hierro de adolescente en el Málaga y a Sergio lo veo más echao palante”.

Hay que tener mucha confianza en uno mismo para tirar así”.

Manolo Jiménez, exresponsable del Sevilla B

“Desde crío se mostró fuerte”, prosigue Blanco, “osado, con mucha cara como decimos por aquí. Peleón. Si había un rifirrafe, él acudía. Se imponía en esas situaciones donde el equipo requería de la presencia de alguien fuerte. Los compañeros decían: ‘Hostia, este tío me defiende”.

Contra Portugal se desplegó todo su instinto territorial. Cuando vio que Meireles y Veloso rascaban los tobillos de Xavi e Iniesta acudió a presentar sus credenciales con amenazas de guerra, y se puso furioso cuando vio que Nani despreciaba al pequeño Jordi Alba. “¡Tú, supermán!”, le advirtió al extremo del Manchester, “¡cuando quieras me vienes a buscar a mí!”. No fue necesario que Nani hiciera un intento. El propio Ramos se encargó de aprovechar cualquier balón dividido para hacerle sentir a Nani sus armas de aluminio y hueso: primero un codo, después una rodilla, luego unos tacos. A la hora de partido, a Nani se le habían quitado las ganas de caminar.

“De pequeño era igual”, asegura Blanco, que evoca las ventajas de su físico superdotado. “Marcaba su territorio. Te crujía. Pepe es más aparatoso y solo da patadas. Sergio es capaz de darte con más partes del cuerpo. En una misma acción usa el pie, la rodilla, la cadera, el pecho, las manos… Si va de cabeza entonces te coge entero. Es como si te pillara un tren”.

Ramos aprovechó el día libre en la concentración para comer con sus padres y con Jesús Navas, uno de sus grandes amigos. ampliar foto
Ramos aprovechó el día libre en la concentración para comer con sus padres y con Jesús Navas, uno de sus grandes amigos.

Manolo Jiménez, el actual técnico del Zaragoza, fue el responsable del Sevilla B que hizo debutar a Ramos en esa categoría. “Jugó su primer partido con 16 años y se le veía muy seguro de sí mismo”, dice el entrenador andaluz. “Recuerdo que ese día cometió un penalti por darle al balón con la mano y no con la cabeza. Fue un acto reflejo. Pero no se vino abajo. Se le vio queriendo el balón, yendo a por todas, con una grandísima personalidad. Porque él destaca especialmente por sus cualidades psicológicas. Hay que tener mucha seguridad en uno mismo para tirar el penalti como lo tiró contra Portugal. Para no preguntarte: ‘¿Y qué pasa si lo fallo?’. Él está convencido de que lo va a meter”.

La ausencia de Puyol en el campeonato resalta el valor de Ramos, que se ha trasladado del lateral al eje de la defensa con el aplomo de un predestinado. “Hablan mucho del tiqui-taca para definir el juego de España”, observa Manolo Jiménez. “Pero cuando ves cómo suben Arbeloa y Alba, cómo arriesgan Xabi y Busquets en el toque… El papel de Sergio, Piqué y Casillas es increíble. Su mérito es doble por la ausencia de Puyol. Le dan la confianza al equipo de que si le hacen un contragolpe nunca van a llegar. España es el equipo que menos remates a puerta ha concedido a pesar de haberse enfrentado a dos de las selecciones con mejores jugadores para el contragolpe del mundo, como son Francia y Portugal con Nani, Cristiano, Benzema y Ribéry. Los posicionamientos, las basculaciones y las vigilancias han sido impresionantes. Entre todos han compensado la poca capacidad realizadora que ha tenido España”.

Convencido de su capacidad, cuando el miércoles el árbitro anunció la tanda de penaltis, Sergio anticipó su revancha. El mal estado del césped le había hecho tirar su penalti por encima del larguero en la eliminatoria perdida por el Madrid frente al Bayern hace dos meses. De modo que le hizo un guiño a Navas y le dio la noticia a Raúl Albiol, otro de sus grandes amigos: “Hoy es mi día”.

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