EL RETROVISOR

“Esa Bélgica me impactó: jugaba como Holanda”

Del Bosque recuerda su único partido como internacional en una fase final con España, en la Eurocopa de 1980

Del Bosque, ante Beckenbauer en un España-Alemania de 1976.
Del Bosque, ante Beckenbauer en un España-Alemania de 1976.Antonio Gabriel

Dice Vicente del Bosque, el seleccionador que llevó a España a conquistar la Copa del Mundo de 2010, que apenas tiene recuerdos de la movida concentración en Madrid previa a la Eurocopa de Italia de 1980, la única gran competición internacional que disputó como jugador. Las hemerotecas, con su relato de algunas de las controversias que se suscitaron y no parecen estar en el disco duro del seleccionador, cuentan que la historia, en el fútbol, a veces también es circular.

Bélgica, 2 - España, 1

Bélgica: Pfaff; Gerets, Millecamps, Meeuws, Renquin; Van Moer (Mommens m. 80), Vandereycken, Cools, Van der Elst; Vandenbergh (Verheyen m. 81) y Ceulemans.

España: Arconada; Tendillo (Carrasco m. 79), Migueli, Alexanco, Gordillo; Saura, Asensi (Del Bosque m. 37), Zamora; Quini, Juanito y Satrústegui.

Goles: 1-0. M. 17. Gerets; 1-1. M. 36. Quini; 2-1. M. 65. Cools.

Árbitro: Charles Corver (Holanda). Amonestó a Asensi y a Migueli.

Existía un pique manifiesto entre los jugadores del Real Madrid y de la Real Sociedad, que se habían disputado las dos últimas Ligas a cara de perro. Ladislao Kubala, que era el seleccionador, tuvo que reunir a Juanito y a Arconada porque el madridista había dicho que los futbolistas blanquiazules eran unos “fanfarrones”. Se guardaron las apariencias de la misma forma que 30 años después las mantuvieron externamente entre los jugadores blancos y azulgrana. Otras grandes polémicas previas a esa Eurocopa fueron que el propio Kubala estaba en negociaciones con el Barcelona y que se anunció su fichaje en plena preparación del torneo, como el de Alexanco, también por los azulgranas; que los internacionales acusaban a la federación de haber inoculado en la opinión pública que eran unos peseteros al haber aireado cifras irreales en las negociaciones por las primas; o que el novato central del Valencia Miguel Tendillo no sabía si tendría que regresar en plena competición a España para cumplir con el servicio militar. Cómo no, también hubo debate sobre la lista: se pedía desde algunos foros que como el Mundial de España estaba a dos años vista, Kubala debía prescindir de gran parte del bloque que no había pasado de la primera fase en el Mundial de Argentina 1978. Esto solo lo hizo a medias Kubala.

Los belgas impresionaron al técnico por su coordinación

Del Bosque se incorporó a la concentración en la capital, junto a Juanito y Santillana, los otros madridistas que habían disputado la final de Copa del Rey; la historia, de nuevo, circular. El Mundial de 1978 se lo había perdido por una lesión en el peroné que le produjo en Atocha Zamora, el mismo futbolista que luego le desplazó del once en ese Europeo disputado en Italia. “Había competencia y Zamora era un gran jugador, estaba el bloque de la Real Sociedad que ganó dos Ligas”, recuerda el hoy seleccionador.

Fue una concentración extraña: futbolistas que no se hablaban, pulsos por las primas...

Del partido de debut ante Italia (0-0) y del torneo en general el medio realista salió como uno de los mejores organizadores del fútbol europeo junto al impactante Bernd Schuster, que gobernó sobre Alemania y la competición con una jerarquía insultante para un chico de 18 años. Del Bosque había sido titular en la fase de clasificación, pero el empuje precoz de aquel 10 bigotudo de pelo ensortijado le relegó al banquillo y simbolizó esa transición demandada por la prensa.

En lo futbolístico, Del Bosque sí tiene en la cabeza los 53 minutos que disputó ante Bélgica en San Siro, sustituyendo a Asensi, que se había lesionado. Los tiene grabados en su memoria por jugar él y porque la derrota (2-1) les eliminaba, después del esperanzador, por inesperado, empate ante los anfitriones. Fue el adiós de la participación como futbolista de Del Bosque en una gran competición extranjera con España: menos de un partido en una Eurocopa, y ninguna participación en un Mundial, competición que en 2010 ganaría ya como seleccionador.

Vicente del Bosque, durante un partido entre España y Alemania, en el Vicente Calderón
Vicente del Bosque, durante un partido entre España y Alemania, en el Vicente CalderónDesconocido

Aquella Eurocopa de Italia 1980 fue la primera que se jugó con fase de grupos —dos de cuatro selecciones y las dos primeras de cada uno de ellos pasaban a la final directamente— y perder con Bélgica supuso el adiós ante una selección de la que le impresionó el acordeón, esa metafórica y clásica forma de nombrar el despliegue y el repliegue coordinados. En los inicios de los años 80 no era tan común como ahora ver a diez jugadores corriendo en la misma dirección, a una velocidad de crucero alta, con los espacios bien repartidos y los movimientos tan sincronizados.

Entonces, al menos yo, estábamos acomplejados cuando competíamos fuera" Del Bosque, seleccionador español

“Los belgas hicieron un juego parecido al de los holandeses, adelantando las líneas, provocando el fuera de juego, con un Gerets extraordinario en el lateral derecho”, rememoraba Del Bosque al poco de conocer cuáles serían sus rivales en esta Eurocopa.

Incluso esa Bélgíca pergeñada por Guy Thijs, su seleccionador, que acabó subcampeona ante Alemania de Josef Derwall (2-1), le llamó la atención más que el bloque de lo que dos años más tarde sería la Italia campeona del mundo: “Me quedé menos con los italianos, no sé si fue un impacto lo de los belgas, pero hicieron algo relativamente nuevo”.

El bloque de aquella Bélgica de Eric Gerets, autor del primer gol en Milán, se estiró hasta eliminar a España en los cuartos de final del Mundial de México 1986: aún permanecían el propio Gerets, Pfaff, Renquin, Van der Elst (autor del segundo tanto) y el inolvidable Ceulemans, cuya poderosa zancada en el 80 le daba para jugar de extremo.

“Teníamos una buena selección en aquella Eurocopa, pero no sé si en el pasado estábamos marcados por el negativismo, o que, al menos yo, estábamos acomplejados cuando competíamos fuera. Ahora eso ya no sucede”, se felicita Del Bosque.

“Los tontos del pueblo”

Fue una concentración descrita como un zoco, de tan largas que eran las negociaciones por las primas. Los internacionales no querían compartir los hipotéticos premios con sus clubes de origen, como les obligaba la normativa, y pretendían que el nombre de los patrocinadores pudiera figurar en sus camisetas, cuando el reglamento solo lo permitía en los chándales. Asensi, Migueli, Cardeñosa, Arconada y Dani negociaron en nombre de todos.

Frente a ellos, Pablo Porta, el presidente federativo, opuesto al cambio por razones de índole “romántica y sentimental”. “Al final, seremos otra vez los tontos del pueblo”, le dijeron sus futbolistas por boca de Cardeñosa, que así recordó que el mismo problema ya se había dado en el Mundial.

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