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La ostentosa Portugal

El conjunto luso, rival hoy de Alemania, se ha hospedado en el hotel más caro del torneo, desatando la indignación de un país sumido en una grave crisis económica

Ronaldo en el aeropuerto de Lviv. Ampliar foto
Ronaldo en el aeropuerto de Lviv. AFP

Mercedes, Ferraris, Porsches o Lamborghinis. Esos fueron algunos de los modelos de coches exhibidos por los jugadores de la selección portuguesa en la concentración de Óbidos antes de marcharse a Polonia para disputar la Eurocopa. Venían de empatar en un amistoso ante Macedonia, la número 39 de la clasificación mundial, y la ostentación sentó muy mal en un país intervenido por la Unión Europea y azotado por una gravísima crisis económica, con cerca de un 16% de paro tras un año de recortes y máxima austeridad. La indignación creció cuando los portugueses se enteraron de que sus internacionales se habían hospedado en el hotel más caro de las 16 selecciones del torneo. En el hotel Reme de Obenica, un pueblo de 15.000 habitantes cerca de Poznan, la federación lusa paga 8.120 euros por noche, el doble que España, la más austera.

“Ningún ciudadano portugués pagará un centavo”, respondió ante los ataques el vicepresidente de la federación, Humberto Coelho; “todo lo que estamos gastando, incluidos los premios a los jugadores, saldrá del dinero de la UEFA por habernos clasificado para la Eurocopa. No estamos para gastar dinero del país; al contrario, estamos para ayudarlo”. Al final, según Coelho, los futbolistas contribuirán al crecimiento de Portugal. “Los propios premios a los jugadores”, añadió, “serán pagados en Portugal, para ayudar al país. Por lo que respecta a los coches, los jugadores ganan mucho dinero y pagan sus impuestos. Prefiero vivir al lado de personas ricas porque pagan más impuestos y ayudan al Estado”.

Públicamente, los más críticos con los alardes de riqueza de los seleccionados han sido dos veteranos entrenadores: Manuel José, ex del Benfica y el Sporting, y Carlos Queiroz, ex del Real Madrid y de la selección lusa. “Todos hemos visto a los jugadores pasearse con coches que valen 400.000 euros”, expuso Manuel José, indignado a su vez tras los actos protocolarios del combinado de Paulo Bento antes de abandonar Portugal. “He visto imágenes de jugadores recibiendo masajes. Esto parece Gran Hermano. Hay un país detrás de una selección que se pasa la vida de fiesta en fiesta”. Queiroz recogió el guante al afirmar que, en su época de seleccionador, hubo de frenar varios intentos de la federación de “transformarlo todo en un circo”. “Una de las iniciativas que me fue propuesta antes del Mundial de 2006 en Alemania era la de que yo escogiera a 22 futbolistas y que el último de la convocatoria fuera escogido por el pueblo”, explicó el técnico de origen mozambiqueño, actual preparador de Irán, en la radio lusa TSF. Al oponerse a estas pretensiones, Queiroz dijo haberse enfrentado a “personas con mucho poder”.

La federación paga 8.120 euros por noche, el doble que España, la más austera

“Las noticias sobre el precio de los coches no tienen sentido”, se defendió el portero Eduardo, muy “triste” ante los ataques sufridos. “Somos personas responsables”, sentenció. Portugal nunca ha ganado nada como selección. Lo más cerca fue en la final en la Eurocopa que organizó en 2004, perdida en Lisboa ante Grecia. La crisis económica, el boato de algunos jugadores y la federación, y los escasos resultados pese a tratarse de futbolistas de renombre mundial son el cóctel perfecto para un enojo generalizado con la selección. El cuadro lo completa un estreno en el torneo frente a Alemania, el país que tutela su recuperación económica. “Hablemos de fútbol”, suplicó el vicepresidente Coelho. La pelota, en efecto, pide la palabra.

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