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Un triple demoledor noquea al Madrid

Una canasta desde ocho metros de Huertas da en el último segundo la victoria al Barça ante un Madrid que tuvo 17 puntos de ventaja

 Increíble. Marcelinho Huertas, inédito durante todo el partido, superado por la pareja de Sergios, cruzó el medio campo, dio dos pasos y se elevó para clavar un triple desde ocho metros ¡a tabla! que dio la primera victoria al Barcelona y quién sabe si media liga. Fue un desenlace inesperado, probablemente injusto con el Madrid, que sumó más méritos que sus adversarios. Pero para desgracia madridista, el baloncesto se rige por otras reglas diferentes al boxeo, y la fe azulgrana para remontar una desventaja de 14 puntos a falta de seis minutos pudo más que toda la superioridad mostrada por el Real Madrid en los otros 34. Falló Llull el triple que podía haber plasmado con un triunfo el excelente ejercicio de su equipo, y el brasileño se convirtió en el héroe de la noche.

Con 17 puntos de ventaja, el Barça optó por la Navarrosolución

Hasta el lanzamiento de Huertas, el Madrid confirmó todo lo bueno que le hemos visto hasta ahora, aunque a veces al marcador le cuesta plasmar ventajas que se aprecian en la cancha. Ocurrió hasta el minuto cinco del segundo cuarto (25-25), cuando los números apuntaban a la igualdad. Pero no era así, pues desde el principio la sensación que el partido transmitía era que si alguien estaba cómodo con lo que estaba pasando, si a alguien le cuadraba el ritmo de juego, si alguien se movía sin grandes dudas, ese era el Madrid. Finalmente, tres triples casi consecutivos, dos de Carroll y otro de Mirotic, pusieron en sintonía juego y marcador (31-39). No era para menos, pues si no hubiese sido suficiente lo mostrado en la larga y exigente serie ante el Caja Laboral, rápidamente quedó demostrado que los blancos han llegado a este final de temporada con las ideas muy claras, las piernas muy frescas y las mecánicas colectivas perfectamente engrasadas. Cada vez conocen y se conocen mejor, leen mejor los tiempos de los partidos, saben cuándo tienen que jugar o bien rápido o bien muy rápido (no hay más opciones voluntarias) y su nómina de jugadores enchufados conforma prácticamente la totalidad de la plantilla. Ese arreón no fue sino el primero, pues si su superioridad fue manifiesta durante los dos primeros actos, en el tercer se escenificó punto por punto el por qué el Madrid está llegando donde está llegando.

Wallace trata de atrapar el balón ante Felipe Reyes ampliar foto
Wallace trata de atrapar el balón ante Felipe Reyes DIARIO AS

Con Llull tirando del equipo a todo trapo, Carroll metiendo esos tiros para los que no hay antídoto posible, Tomic de cuerpo y mente presente, dominando el rebote y sacando petróleo detrás de la linea de 6,25, el Madrid pasaba por encima de un Barça que asistía impotente al vendaval. Se había sostenido medianamente con una buena producción de Lorbek, pero se estaba pareciendo más al Barça de la semifinal de la Final a Cuatro que al que estamos acostumbrados. La diferencia entre el estado de alerta de uno y otro equipo quedó plasmada en la jugada tonta de la noche. Atacaban los azulgranas y Eidson enfiló hacia la canasta. A mitad de la zona tropezó y cayó quedándose con la pelota entre las manos. Sonó un silbato y los jugadores se quedaron parados mirando a los árbitros, pero los tres colegiados pusieron cara de “a mí no me mires”. Fue Carrol el que primero entendió lo sucedido quitándole la pelota a Eidson y Llull el segundo corriendo como un gamo para recibir del norteamericano y machacar la canasta ante el estupor azulgrana (43-60, tres minutos por jugar del tercer cuarto).

En un 82% de las series, aquel que gana el primer partido termina llevándose la eliminatoria

Con 17 puntos de ventaja, el Barça optó por la Navarrosolución. Con fascitis plantar o con lo que sea, Navarro siempre acude a la cita. Hasta ese momento había padecido tanto su delicado estado físico como la persecución sobre todo de Carroll, pero se presentó a tiempo para iniciar una recuperación paso a paso, a la que se sumó Pete Mickael en los momentos decisivos del encuentro. Punto a punto, canasta a canasta, los azulgranas lograron lo que minutos antes parecía imposible. El Madrid, algo especulativo con la ventaja, bajó una nota su agresividad ofensiva, dejó de anotar, confirmó que una de sus asignaturas pendientes siguen siendo los finales apretados y el Barça, a trancas y barrancas, llegó a tener el partido a tiro (78-78, 44 segundos).

Todo quedó a expensas de un par de jugadas, un guiño de la suerte. Y esta favoreció al Barcelona con un lanzamiento para la historia, inesperado, quizás genial, de un jugador desaparecido hasta ese momento. Todo un mazazo anímico para los madridistas, que se enfrentan no solo la enorme decepción de perder un partido tan importante de esta manera tan cruel, sino a una estadística que apunta a que en más del 80% de las series, aquel que gana el primer partido termina llevándose la eliminatoria. Por algo será.

 

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