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Y El Guaje subió a La Mola

Villa, que se ha recuperado en la piscina y en la montaña de la fractura de tibia que sufrió en diciembre, ultima su regreso a las grandes citas con el Barcelona y la selección española

Villa, durante la presentación del libro 'Relatos Solidarios'
Villa, durante la presentación del libro 'Relatos Solidarios'

Se ha hartado a ver fútbol por televisión, el pasatiempo favorito de David Villa cuando no es él el que está pateando la pelota. Lo ha hecho, eso sí, entre sesión y sesión, porque ha dedicado los últimos meses a trabajar su físico y recuperar la pierna izquierda, esa que se rompió (fractura de tibia) en la semifinal del Mundial de Clubes a mediados del pasado diciembre en Japón. Seis horas diarias en la piscina o sobre la bicicleta estática; por las tardes, recibía sesiones de electroterapia o magnoterapia en la Clínica Quirón de Barcelona.

Alguna mañana, para romper con la rutina, se echaba al monte: a subir La Mola, una montaña emblemática de 1.104 metros de altura enmarcada en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, en el término de Matadepera (Barcelona), hasta que ayer, por vez primera, la coronó. “Hemos llegado hasta arriba, hemos hecho la etapa más dura. Estoy contento, con muchos ánimos y ganas de volver a jugar”, decía el jugador en la presentación del libro Relatos Solidarios, escrito por periodistas deportivos —la recaudación irá destinada a construir un espacio para adolescentes con cáncer en el hospital Sant Joan de Déu—, y cuya octava edición apadrina el asturiano.

Villa, que alcanzó el pico de la Mola, signo de que su reaparición está cercana, junto a Sergio Busquets, el recuperador Emili Ricart, dedicado en cuerpo y alma al goleador los últimos meses y que ya recuperó a Iniesta para el último Mundial, y Pepe Costa, miembro del cuerpo técnico del Barça, sabía que su mes sería abril. Aunque las citas que tiene marcadas en el calendario son la final de la Copa del Rey (25 de mayo), la de la Champions (19 de mayo) y la Eurocopa (la convocatoria se dará el 15 de mayo), contaba con empezar a entrenarse con sus compañeros a principios de mes y con reaparecer para el clásico el día 21. “Estoy convencido de que me voy a recuperar lo antes posible, pensando en jugar la final de Múnich y la Eurocopa”, dijo nada más lesionarse y cuando todos le descartaban de la cita europea.

El asturiano coronó ayer el pico catalán, de 1.104 metros de altura

De momento, está cumpliendo con los plazos marcados. “La pierna está cada vez mejor y responde a todo bien”, concedía el delantero este jueves. El hueso está completamente soldado, de modo que el objetivo del futbolista es recuperar el tono físico. “Después de la jornada de hoy está reventado, pero feliz. Ha perdido mucho peso, parece un pajarito. Ahora tiene que fortalecer el músculo, sobre todo el cuádriceps”, explican en su entorno. Hace un par de semanas Villa dio otro paso más: ha trabajado sobre el césped de un campo de golf, terreno irregular. El próximo peldaño será realizar carrera continua. Y ese será el paso previo a la integración con el grupo. Aunque todavía vive con la incertidumbre del día a día. “Cada paso que da depende de la evolución observada el día anterior”, añaden.

Villa, junto a junto a Emili Ricart, Sergio Busquets y Pepe Costa. ampliar foto
Villa, junto a junto a Emili Ricart, Sergio Busquets y Pepe Costa.

Cuatro meses después de romperse —se habló de un mínimo de cinco meses de baja—, Villa empieza a asomar la cabeza. Y todos le esperan. Espera la selección española al Guaje, máximo goleador de La Roja con 51 tantos, como ya esperó a Torres para que llegara al Mundial de Sudáfrica después de una operación de menisco. Villa, además, daría aire fresco y alternativas a Del Bosque, que ante el intermitente rendimiento del delantero del Chelsea ha tenido que abrir nuevas vías, jugar con un nueve falso, o recuperar a un jugador como Roberto Soldado. Sin olvidar que es el delantero centro de la selección que mejor conoce a los mediocentros de La Roja, sus compañeros de equipo Xavi e Iniesta, o su ex compañero en el Valencia e íntimo amigo Mata.

El delantero es el que mejor conoce a los mediocentros de La Roja, Xavi e Iniesta

También el Barça espera al Guaje, segundo máximo anotador del equipo el curso pasado (con 23 goles, 18 en la Liga), por detrás de Messi. En su ausencia, se ha hinchado a marcar el argentino, que ya lleva ocho tantos más que el año pasado en la Liga (39, 61 en total); y, además de los 13 goles que ha aportado Alexis (10 en Liga), se ha descargado el peso en la segunda línea: con Cesc (nueve goles en Liga, 15 en total) y Xavi (10, 14 en total) entre los máximos anotadores.

Aun así, se le echa de menos. Tanto la selección como su equipo añoran a un jugador con gol y un hambre brutal, humilde y que sabe adaptarse a las circunstancias, tanto en el juego —como en el Barça, donde se le exigió desde el primer día mayor movilidad, donde tuvo que adaptarse a no jugar como delantero centro y donde soporta la dictadura de Messi; o como en España, donde ha compartido protagonismo con Torres e, incluso, con Fernando Llorente—, como en el vestuario, donde no tiene enemigos. Villa es dúctil sobre el césped y amigo de sus amigos fuera del campo.

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