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OPINIÓN

Barça-Madrid: Una de buenos y malos

El problema del fútbol es que nunca se sabe qué es real y qué es ficción.

Josep Guardiola, durante un encuentro Ampliar foto
Josep Guardiola, durante un encuentro AFP

Quizá el diálogo entre el FC Barcelona y el Real Madrid y la Liga española en su conjunto pueda comprenderse a partir del análisis de su estructura narrativa. Veámoslo.

El análisis narrativo parte de la crítica literaria según la cual todo relato está formado por una secuencia de hechos con unos protagonistas que se relacionan entre sí a partir de unas pautas de comportamiento universales. Las fuentes esenciales de este tipo de análisis son Claude Lévi-Strauss y Vladimir Propp. El primero demostró que toda narración se produce por la oposición de contrarios (eje pragmático). Por su parte, el segundo propuso una secuencia ideal de elementos temáticos que es aplicable a todo tipo de narraciones. Autores posteriores como Tzvetan Todorov, Algirdas Greimas y Jane Stokes han enriquecido aquellos esquemas. Stokes afirma (How to do media & cultural studies, Londres: Sage, 2003) que en los relatos de no ficción como el que pretendo abordar, la lectura debe buscar en todo momento una estructura narrativa, leer los textos, es decir, cualquier producto cultural, como si fuesen cuentos con el objetivo de extraer la trama que puede haber detrás de un anuncio, una noticia o un concurso.

Para proceder a analizar narrativamente la Liga española y el discurso que mantienen sus dos principales actores, debemos fijarnos en la sucesión de los hechos y en sus personajes.

En el año 1928, Vladimir Propp publicó una morfología del cuento a partir del análisis de 100 cuentos populares rusos. En ellos descubrió una estructura narrativa básica, común a todos los relatos. Toda narración se compone de papeles prototípicos (identificó siete) y de funciones (clasificó 31). Cada papel prototípico lo pueden ocupar uno o diversos personajes de la narración y un solo personaje puede acaparar diversos papeles a la vez. Según Propp, estos son el malo o agresor, el donante o proveedor, el auxiliar mágico, la princesa o el objeto deseado, el mandatario, el héroe y el falso héroe.

Para  analizar  narrativamente la Liga, debemos fijarnos en la sucesión de los hechos y en sus personajes

Asignar nombres a cada uno de estos papeles resulta clave, aunque pueda ser controvertido en función de cuál sea la perspectiva adoptada. En tal caso, bastaría con reasignar algunos y el análisis mantendría su validez.

Desde la época clásica, las narraciones se han venido estructurando siguiendo el esquema de introducción, nudo y desenlace. A pesar de la vigencia y utilidad de esta segmentación, se me antoja demasiado simple para acometer el análisis de una realidad tan compleja y azarosa como la Liga española y las relaciones entre Barça y Madrid. Quizá resulte más provechoso usar la fórmula propuesta por Todorov de equilibrio y plenitud; interrupción y desequilibrio; oposición; desequilibrio, y nuevo equilibrio.

Hasta aquí el marco teórico que nos servirá para el análisis de esta temporada en curso, aunque a partir de los mismos parámetros podríamos extenderlo al período histórico que considerásemos oportuno.

El punto de partida, la etapa de equilibrio del esquema de Todorov, nos sitúa en una posición de dominio del FC Barcelona. El triunfo azulgrana en la Supercopa disputada en agosto señalaría el punto de plenitud máxima y, a la vez, el inicio de la segunda etapa: la de interrupción y desequilibrio. La secuencia de arranque sería la bronca que se montó al final del partido de vuelta en el Camp Nou con la escena del dedo de Mourinho en el ojo de Vilanova como momento álgido.

En este momento, podemos introducir a los actores de la narración y asignarles papeles. El de malo o agresor correspondería obligatoriamente al entrenador del Real Madrid, José Mourinho. El de donante, es decir, el que proporciona alguna cosa al protagonista para ayudarlo a cumplir su cometido, sería para el entrenador del FC Barcelona, Josep Guardiola. Luego el héroe sería Leo Messi y el Barça como equipo, y el falso héroe Cristiano Ronaldo y el Madrid. El objeto perseguido correspondería no solo a la Liga española o la Liga de campeones, sino a la supremacía del fútbol mundial. El papel de mandatarios se lo reparten diversos actores, entre los cuales cabe situar a los presidentes Sandro Rosell y Florentino Pérez, aunque sean el presidente de la Federación, Ángel María Villar, y el propietario de Mediapro, Jaume Roures, por el poder de influencia que atesoran, quienes más protagonismo acaparen. Queda por asignar el papel de auxiliar mágico. Es esta una función clave para el transcurso de la narración. Lo pueden desempeñar personajes distintos que aparecen y desaparecen de escena con el único papel de influir en la acción. En la primera etapa de desequilibrio, estos auxiliares mágicos fueron el presidente del Comité de Competición, Alfredo Flórez, con su controvertida sanción a Mourinho y Vilanova y los equipos que, desde la Real Sociedad a Osasuna, zancadillearon la carrera de los azulgrana y propiciaron la interrupción del equilibrio primigenio.

El tercer acto es el de la oposición. En esta etapa podemos situar las siguientes escenas: los partidos entre el Real Madrid y el FC Barcelona de Liga en el Santiago Bernabéu y de cuartos de final de la Copa del Rey con el pisotón de Pepe a Messi de cuadro extremo.

Para el tránsito a la cuarta fase, la de un nuevo desequilibrio, fue precisa la intervención de otros auxiliares mágicos. En este caso, fueron el Comité de Competición, nuevamente, diversos árbitros y los equipos del Málaga y el Vila-real, que con sus empates ante el Real Madrid, rompieron un equilibrio que parecía definitivo.

Haber otorgado a Messi y Ronaldo los papeles de héroe y falso héroe, respectivamente, responde, por un lado, a que ambos futbolistas lideran sus equipos y hemos partido de la base de una situación de dominio azulgrana, pero también porque una de las características de ambos personajes, expresadas en las 31 funciones de Propp, es que el héroe tiene una capacidad de superación de las pruebas a la que se ve retado y de retorno que no tiene el falso héroe, que no es verdadero porque no es capaz de resolver los retos que le exige el papel que reivindica para sí. Los tres Balones de Oro consecutivos de Messi le acreditan como el mejor jugador del mundo del momento y, en comparación con Ronaldo, se presume mucho más determinante en los partidos decisivos.

Queda por dilucidar el desenlace de la narración: la aparición de un nuevo equilibrio que puede coincidir, o no, con el del inicio del cuento.

El análisis narrativo es útil en las ciencias sociales porque a partir de la forma en como se resuelven los conflictos y se restituye el orden establecido podemos derivar qué valores y qué ideología subyacen detrás de los hechos y los protagonistas y, hasta cierto punto, predecir el futuro. Porque, a diferencia de lo que suele suceder en la ficción, en la vida real el bien no siempre triunfa sobre el mal. El problema del fútbol es que nunca se sabe qué es real y qué es ficción.

Jordi Badia es exdirector de comunicación del FC Barcelona.

 

 

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