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FÚTBOL | 28ª JORNADA DE LIGA

Soldado toma San Mamés

El Athletic, sin la referencia de Llorente, sucumbe al oficio y al poder del delantero valencianista, autor de los tres goles (0-3)

Todavía no tiene el Athletic, entre sus muchas virtudes, la de jugar sin un nueve clásico. Si además se llama Fernando Llorente, la ausencia es del tamaño de un océano. Si encima está el Valencia, lleno de oficio, con un nueve de los de toda la vida, de apellido Soldado para más inri de los defensas, la misión resulta imposible incluso para un ejército miliciano en su condición, como el de Bielsa, aleccionado en no contar sus bajas sino sus efectivos.

Pero el Valencia era demasiado para un Athletic sin gastadores. Era una apuesta obligada por los pequeños (Llorente lesionado y Toquero sancionado) y corría la esperanza por San Mamés de ver un Athletic tipo Barça, más jugón que nunca, volando a ras de suelo a falta de centímetros para mezclar su fútbol. No fue el caso porque el Valencia le desarmó en un santiamén con tres razones incontestables. La primera fue Feghouli, el eterno espía, un futbolista que se le escurrió al Athletic por todos los contornos del campo, sin darle el respiro que buscaba, electrizando el ambiente y convirtiéndose en una amenaza permanente. Nadie pudo con él. La segunda fue Mathieu, un tipo tan gris como grande, que tenía una sola misión en el partido: cerrar a Iraiola y mandar balones largos a Soldado. La tercera fue Soldado, el artificiero, el tipo que tiene en la punta de la bota una mira telescópica que le permite fallar muy pocos disparos.

ATHLETIC, 0 - VALENCIA, 3

Athletic: Iraizoz; Iraola, Javi Martínez, San José, Aurtenetxe; Herrera (Ekiza, m. 72), Iturraspe, De Marcos; Muniain, Susaeta e Íñigo Pérez (Ibai Gómez, m. 45). No utilizados: Raúl; David López, Gabilondo, Koikili y Ramalho.

Valencia: Guaita; Barragán (Bruno, m. 72), Rami, Dealbert, Jordi Alba; Topal, Parejo; Pablo (Jonas , m. 58), Feghouli, Mathieu (Piatti, m. 75); y Soldado. No utilizados: Alves; Maduro, Albelda y Aduriz.

Goles: 0-1. M. 41. Error de San José en la cesión a Iraizoz y Soldado marca. 0-2. M. 56. Jordi Alba gana la pelea a Javi Martínez y cede a Soldado que empalma con la derecha. 0-3. M. 81. Soldado, de penalti.

Árbitro: Teixiera Vitienes. Expulsó a Iraola por doble amonestación (m. 66) Amonestó a Barragán, Jordi Alba, Topal, Bruno, De Marcos, Parejo y Soldado

Unos 38.000 espectadores en San Mamés.

Además el Athletic, cuando aún le discutía el partido al Valencia, le regaló un gol, cortesía del anfitrión. Fue una malísima cesión de San José a Iraizoz, con Soldado olisqueando la presa. Demasiada generosidad para un depredador. Un gol era un mundo y un aperitivo envidiable para un tipo como el ariete, que limpia hasta los huesos de un pajarillo.

El Athletic, sin firmeza defensiva -San José era una duda permanente y Javi Martínez evidenciaba su cansancio-, perdía el ritmo que necesita para argumentar sus ofensivas. Obligado a tocar, sin referencia en ataque, y doblegado en el medio campo, el Valencia tomó la plaza y se la dedicó a Soldado, que marcó el segundo tras ganarle Jordi Alba un forcejeo a Javi Martínez (todo un síntoma) y el tercero al transformar un penalti por mano de San José a tiro de Parejo.

Ya jugaba el Athletic con 10, por expulsión de Iraola, aunque ya había perdido la batalla, quizás antes de empezar la pelea. Apenas pudo construir un par de ocasiones, al inicio de la segunda mitad, que probaron la agilidad de Guaita. El resto fue un monólogo valencianista en el que mezcló oficio con calidad, y sobre todo, demostró que su fondo de armario es más profundo que el de un equipo que se construye en torno un once titular con pocos cambios. San Mamés, sin embargo, abroncó al árbitro cuando con 0-3 en el marcador determinó, caritativo, dos minutos de prolongación. Son los nuevos tiempos.

 

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