LIGA DE CAMPEONES

“No había ni himno”

Excompañeros de Maradona relatan la aventura del Nápoles en la Copa de Europa, en la que mañana juega sus primeros octavos

Emilio Butragueño intenta escaparte del marcaje de Ciro Ferrara en un Bernabéu a puerta cerrada.
Emilio Butragueño intenta escaparte del marcaje de Ciro Ferrara en un Bernabéu a puerta cerrada. RAÚL CANCIO

“De los 50 que consiguieron colarse en el Bernabéu, 48 eran napolitanos…”. Lo dice, entre carcajadas, Salvatore Bagni, excentrocampista del Nápoles. Habla de la noche del 16 de septiembre de 1987. El Nápoles de Maradona debutaba en Copa de Europa en un partido a puerta cerrada (debido a unos altercados en una eliminatoria del Madrid contra el Bayern). El Nápoles debutaba en Europa tras ganar su primer scudetto. No había liguillas por entonces, ni fases de grupos como las de hoy. “Era todo tan distinto… En esa época no había ni himno de la Champions”, recuerda con nostalgia Nando de Napoli, que esa noche en el Bernabéu marcó un gol en propia puerta. “Debutamos contra el Madrid en el peor de los escenarios: jugábamos a puerta cerrada, en un estadio tan grande que oías el sonido del vacío. Acostumbrados al follón del San Paolo para nosotros fue una sensación muy extraña y encima marqué un gol en propia puerta”, añade.

Ciro Ferrara también estaba esa noche. En el centro de la zaga. “Algo de la confusión que había fuera del estadio nos llegaba, pero no fue suficiente. Fue nuestra primera vez y poco podíamos hacer contra el Madrid de Gordillo, Santillana, Martín Vázquez, Butragueño, Míchel…”, prosigue el que ahora es seleccionador de la sub 21. El Nápoles perdió en el Bernabéu 2-0 y fue incapaz de remontar en el San Paolo (1-1). “Empezamos bien, marcando. Pero luego cometí un error y nos marcó Butragueño. Tengo todavía guardada su camiseta de esa noche”, cuenta Ferrara.

De Napoli: “A puerta cerrada y contra el Madrid de Gordillo, Butragueño, Míchel, Santillana… Era el peor escenario”

“No estábamos preparados todavía para competir en Europa. Ni nosotros, ni el club”, añade Bagni, que recuerda aquel Nápoles como un grupo de amigos más que un equipo. “Han pasado 20 años y nos seguimos viendo. Recuerdo que quedábamos una hora antes de los entrenamientos porque nos apetecía pasar tiempo juntos. Montábamos un rondo y a jugar. Maradona nunca caía en el medio… con los pies que tenía, era imposible que fallara”, cuenta el antiguo medio.

La primera aventura europea del Nápoles duró dos partidos. Tres años después volvió a clasificarse. Lo consiguió tras ganar su segundo (y hasta ahora último) scudetto. Gracias, coinciden todos, a Maradona. “Era otra cosa. Ganaba los partidos él solo, lo que precisamente le falta ahora a este Nápoles. Era un capitán verdadero. De vez en cuando nos invitaba a cenar a todos… y todos es todos: sus compañeros de equipo con todas las familias”, cuenta De Napoli.

Ferrara: “En el 90 Maradona no vino al aeropuerto y tuve que ir a buscarlo a casa. Él ni se asomó a la puerta”

Maradona fue, en todo caso, uno de los dos jugadores que falló el penalti en la tanda que clasificó al Spartak de Moscú para los octavos de final en noviembre de 1990. Esa noche Maradona fue suplente. Bigon, el técnico, le castigó por no haberse presentado en el aeropuerto. El diez argentino dejó tirado al equipo y voló a Rusia por la noche en un avión privado. “Estuvimos esperándole y no llegaba. Fui con dos compañeros a buscarle a casa, pero apareció Claudia [su mujer] en la puerta. Él ni siquiera se asomó, supongo que no podría atendernos”, cuenta Ferrara. ¿Una más de sus locuras? Se ríe en lugar de contestar. “El club sabía lo que había. Para nosotros lo importante era que llegara, daba igual cuándo. Se pagó de su bolsillo un avión privado, que le saldría una pasta, y llegó por la noche...”, recuerda. Y añade: “Le sentaron en el banquillo toda la primera parte. Pero no perdimos por eso, perdimos por dos penaltis”.

El Nápoles no había vuelto a jugar en Liga de Campeones hasta este año. Y nunca se había clasificado para octavos. Lo ha conseguido con el nuevo trío maravilla: en los años noventa eran Maradona, Giordano y Careca  —se les conocía como MAGICA, por las primeras sílabas de sus nombres— ahora son Lavezzi, Cavani y Hamsik los que mañana recibirán al Chelsea de Vilas-Boas en el San Paolo. “Se la juegan. El Nápoles incluso es más peligroso fuera de casa que en casa. De los equipos italianos es el más europeo: por intensidad de juego y por calidad técnica”, analiza Bagni.

Para recibir al Chelsea no quedan entradas desde hace tiempo. ¿Por qué el San Paolo es tan especial? “Porque la ciudad vive del fútbol”, contesta Ferrara. Y De Napoli agrega: “No es que la ciudad se vuelva loca, es que el hincha del Nápoles es un tío loco. Es más que un aficionado y es más que una afición. La gente aquí vive por el fútbol. Consigues algo importante y lo celebran durante cuatro días”.

Eso esperan hacer Lavezzi, Cavani y Hamsik, el nuevo trío maravilla. Maradona es pasado.

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