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Una oda al baloncesto

El Madrid se impone al Lucentum (86-92) en un vibrante intercambio de golpes disputado a la carrera

No fue un partido, fue una oda al baloncesto. Un duelo vibrante, un pulso divertido jugado a la carrera, un festival anotador que ganó el Madrid por galones ante un Alicante que peleó hasta la orilla y demostró que su condición de equipo revelación no es una etiqueta casual. Sin descanso, ambos equipos se entregaron a un excelso intercambio de canastas sin reparar en corsés tácticos ni amasar la pelota, rivalizando en puntería y consistencia física. El Lucentum se sostuvo desde el perímetro y el Madrid en la pintura. Pero dos triples de Carroll certificaron al final el liderato de los de Laso.

Uno de los alicientes del duelo era el regreso de Kyle Singler a la pista que le sirvió de escaparate en España. Seguramente atendiendo a factores emocionales, Laso le reclutó para su quinteto inicial y el plan le funcionó. Hiperactivo y aplicado, el estadounidense impulsó a los suyos en otro arranque de vértigo. Anotó cinco de los nueve primeros puntos de su equipo y, secundado por Suárez y Mirotic, lideró un parcial de 0-10 que propició el primer estirón en el marcador a favor del conjunto madridista (6-16, min. 5).

LUCENTUM, 86 - MADRID, 92

Lucentum: Llompart (14), Dewar (14), Stojic (7), Ivanov (9) y Barnes (4) -cinco inicial- Ellis (27), Jódar (1), Koné (1), Rautins (9).

Real Madrid: Llull (6), Singler (7), Suárez (12), Mirotic (16) y Tomic (14) -cinco inicial- Carroll (10), Begic (8), Reyes (13), Rodríguez (2) y Pocius (4).

Árbitros: Arteaga, Murgui y Martínez Díez. Eliminaron por faltas personales al local Barnes (m.40).

5.200 espectadores en el Centro de Tecnificación de Alicante.

Se marchó Singler de Alicante pero, incluso sin su jugador franquicia, los de Txus Vidorreta han seguido dando vuelo a su condición de equipo revelación a base de compromiso e intensidad y no querían firmar una rendición tan temprana. Abnegado y meritorio, el Lucentum llegaba a la cita con el billete para la Copa en el bolsillo tras una estimable secuencia de 11 victorias y tan solo cuatro derrotas. Un expediente cimentado desde la fortaleza que han mostrado en su pista, con seis victorias en siete partidos como local.

El Madrid más que nadie conocía la dificultad de vencer en el Centro de Tecnificación, donde los blancos solo habían triunfado en dos de sus ocho visitas. Dispuesto a no tropezar de nuevo en la misma piedra, el conjunto madridista, a la carrera, tensó la cuerda del partido en un primer cuarto electrizante. A los locales comenzaron a vérseles las costuras. Más aún cuando Ivanov, recién incorporado tras su lesión, cometió su segunda falta mediado el primer cuarto. Mucho antes de lo presupuestado. Desatados, como acostumbran, los de Laso se prodigaban en los contragolpes, dominaban en ambas zonas y lucían su rotación hasta sellar un 19-30 al final del primer cuarto.

Con la batalla perdida en la pintura, el Alicante aceptó el reto del intercambio de golpes. Y lo hizo a lo grande. Ellis y Dewar desenfundaron sus muñecas desde el 6,75 y, de tres en tres, apagaron la música del guateque que preparaban los madridistas. Entre ambos, tomaron medida al aro rival y reengancharon al Lucentum al partido con un parcial de 14-4 (33-36 a 7m15s para el descanso). Suárez intentó atajar la rebelión con un triple reconstituyente en plena efervescencia de los locales, pero Rautins y Llompart se sumaron a la cita y agitaron el partido hasta voltearlo. Los de Laso habían pasado de dominar por 13 puntos a verse a remolque y condenados al sofocón.

Si el Madrid había anotado 30 puntos en el primer cuarto, el Alicante se disparó hasta los 33 en el segundo. Un elogio del ritmo y la puntería. Una fiesta de la canasta que selló un 52-51 al descanso en contraste con la estadística de hace justo una semana, cuando los de Vidorreta sucumbieron ante el Barça en el Palau con un raquítico 65-49. Cuestión de estilos.

Aturdido por el inesperado arrebato del Lucentum, el Madrid tardó en reubicarse en el nuevo escenario y descuidó la defensa del perímetro, donde el conjunto alicantino encontró un filón. Los de Laso dominaban bajo los aros, con Tomic, Reyes y Mirotic acaparando la producción ofensiva de los suyos y Begic reforzando el rebote. Hasta 51 puntos y 20 rebotes sumaron entre los cuatro. Pero Rautins, Ellis e incluso Dewar seguían iluminados desde el 6,75, coleccionando triples hasta llegar a los 15, a dos del récord establecido por el propio Lucentum en octubre. Unos no cedían por dentro, los otros martilleaban desde lejos.

Solo había anotado tres triples el Madrid en 38 minutos, pero con 86-84 a falta de dos minutos, despertó Carroll. Tardó en llegar, pero apareció en el mejor momento para los suyos y con dos triples hizo que la moneda cayera de cara para el Madrid.

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