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El Valencia vende Mestalla por 250 millones

Bankia condona la deuda del club a cambio de los terrenos del campo, y la entidad obtiene un nuevo préstamo de 110 millones para acabar el nuevo estadio

El Valencia ha llegado a un acuerdo con Bankia, su principal acreedor, por el cual salda su deuda de 250 millones con la entidad bancaria a cambio de patrimonio del club: el viejo campo de Mestalla, es decir, 73.000 metros de suelo residencial; la actual ciudad deportiva de Paterna, pendiente de recalificación; y el edificio destinado a oficinas y uso hotelero en el futuro estadio. Así lo ha anunciado el Valencia, que obtendrá, además, un nuevo préstamo de Bankia, de unos 110 millones, con los que reprenderá las obras del nuevo estadio, paradas desde febrero de 2009 a causa de los problemas económicos. "Empezaremos próximamente las obras y el estadio estará terminado en dos años", señaló una fuente del club. A medio construir, el nuevo Mestalla, ubicado en la avenida de las Cortes valencianas, en otra de las salidas de la ciudad, fue otra víctima más del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Ha estado parado más de 1.000 días después de haber invertido 150 millones en su edificación. La deuda actual del Valencia asciende a 360 millones en total.

El presidente del club, Manuel Llorente, calificó el acuerdo de "hito histórico" por lo que supone de resolver de una tacada dos callejones sin salida en los que había entrado en los últimos años: la imposibilidad de vender el viejo Mestalla, y, como consecuencia, la incapacidad de concluir el nuevo recinto. Desatascado el primer tapón, se ha podido resolver el segundo. "El club se asegura una financiación a medio plazo en condiciones de mercado y ajustadas a sus actuales niveles de ingresos", dice el club en un comunicado. "Es un día que queda para la historia y que hace muy felices a decenas de miles de valencianistas que pronto verán jugar a su equipo en uno de los mejores estadios de Europa. La nueva casa del Valencia permitirá al club dar un salto de calidad en todos los ámbitos", añade el escrito.

La venta del viejo Mestalla y la construcción de un nuevo campo fue el paradigma de la cultura del pelotazo, protagonizado en el Valencia por el que fuera su presidente entre 2004 y 2008, Juan Soler, un promotor impulsado al palco valencianista por el anterior presidente de la Generalitat, Francisco Camps. La deuda del club subió como la espuma, sobrepasando los 500 millones, y Soler dejó la herencia envenenada del campo viejo sin vender y el nuevo a medio construir.

En octubre de 2006, el Ayuntamiento de Valencia, liderado por la alcaldesa, Rita Barberá (PP), aprobó la recalificación de los terrenos de Mestalla de uso deportivo privado a residencial y terciario, con la oposición de algunos grupos del consistorio. Uno de ellos, el PSPV-PSOE, retiró el contencioso administrativo contra la recalificación en noviembre de 2010. Entonces, el Valencia todavía aspiraba a vender Mestalla por 400 millones. Hoy, sin embargo, se ha dado con un canto en los dientes al haber conseguido que Bankia se lo quede junto con Parterna y el hotel del futuro estadio a cambio de 250.

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