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Un técnico de andar por casa

Juan Manuel Rodríguez, que nunca ha entrenado fuera de las Islas Canarias por falta de oportunidades, dirige con éxito a Las Palmas por tercera vez en su carrera

La filosofía de Juan Manuel Rodríguez (Las Palmas de Gran Canaria; 1958), entrenador de Las Palmas, quedó bien a las claras con una frase que pronunció pocos días antes de empezar la temporada: "Hay que aspirar a todo. Y cuando me refiero a todo es a ganar el primer partido, al Alcorcón". Siempre paso a paso, siempre atendiendo al presente. "Si voy por la calle, tengo un euro, paso por una dulcería y me apetece algo, entro y me lo compro porque no sé qué va a pasar mañana. En el fútbol, lo que hoy es blanco mañana puede cambiar porque hay cosas que no se controlan. Esa es mi forma de entender la vida y el deporte", reflexiona en una conversación telefónica. De momento, no va mal. Después de salvar en dos ocasiones a Las Palmas de un descenso a 2ªB que parecía asegurado, el equipo insular es quinto y lleva seis partidos sin conocer la derrota. Esta tarde (18.00), el Numancia amenaza la racha.

A pesar de esa forma de entender la vida, fijándose en el ahora, Juan Manuel no puede evitar pensar, aunque sea de soslayo, en el futuro. Nunca ha entrenado fuera de las Canarias y se le ilumina la voz imaginando salir las islas. "Siempre he entrenado aquí porque se me ha dado la oportunidad. Fuera, en cambio, no la he tenido a pesar de que la he buscado. Por eso, aunque estoy muy a gusto en el equipo, no descarto en absoluto salir y mucho menos al extranjero. Siempre quise hacer cosas nuevas, pero para eso hay que tener oportunidades", explica. Reconoce, además, que a los de casa no siempre se les trata igual que a los de fuera. "A veces pensamos que por tener a alguien cerca puede hacer menos que otros. Ante eso me rebelo. A las personas hay que tratarlas por lo que hacen, no por donde viven o transitan", dice muy serio.

Lleva en los banquillos desde 1981, cuando volvió de la mili, aparcó su humilde carrera futbolística y se puso a entrenar a la selección infantil de Las Palmas, con la que fue campeón de España. Luego, pasó por el Arguineguín, el Vecindario, el Realejos, el Lanzarote, el Villa de Santa Brígida y la UD Las Palmas en diferentes categorías y periodos. "En este tiempo he visto jugadores de mucha calidad. En Tercera División, por ejemplo, di la oportunidad a Valerón. Pesaba 50 kilos... mojado. Le hacía un cuadrado y era ahí donde jugaba, porque por condición física no podía desplazarse, pero la calidad era inmensa. En este equipo estaba el padre de Silva y él, que era un niño, venía a los entrenamientos y no paraba de jugar con la pelota".

En Las Palmas, buena parte del público ve en él un técnico revulsivo. En su segunda etapa en el equipo, en 2007, cogió al conjunto en la última posición y, tras una brillante segunda vuelta, acabó octavo. En su regreso al club, en febrero de este año, cogió a Las Palmas al borde del descenso tras 12 derrotas consecutivas y le dejó ocho puntos por encima de los puestos peligrosos. Él, sin embargo, rechaza ser un revulsivo: "No lo puede ser una persona que ha ascendido de categoría a otros equipos cogiéndolos desde el principio. Lo que ocurre es, simplemente, que he cogido al equipo en varias situaciones críticas y he tenido que sacarlo adelante". "Sabe mucho de fútbol y entiende perfectamente al jugador. Además, es importante para el club que sea una persona de Las Palmas, que entiende el fútbol canario muy bien, porque conoce a todos los futbolistas del club y eso es muy beneficioso para todos", explica Nauzet Alemán, jugador del Valladolid al que Juan Manuel hizo debutar con el primer equipo de Las Palmas.

A pesar de que no se ve como revulsivo, las dos veces que comenzó la temporada al frente del conjunto anteriormente -en 2003 y 2008-, acabó despedido. "Espero que este año se rompa esa tendencia", dice mientras ríe. Especialmente sonada fue su destitución en 2008, cuando, según se aseguró entonces, la plantilla se amotinó para que el presidente le despidiera. "Soy una persona muy recta y no admito ciertas cosas. Si se traza una línea, todos tenemos que ir por ella", subraya. A pesar de aquello, Juan Manuel asegura que el secreto de un técnico es preocuparse por cada uno de sus futbolistas. "Un entrenador no es el que llega, entrena y se va, sino que debe conocer a cada jugador, saber cuáles son sus problema", explica. Ante el Numancia, intentará que la racha de Las Palmas no se frene para evitar, así, tener que buscar soluciones.