El Atlético vuelve al pasado

Un gol de Juanfran poco antes del final permite empatar al equipo de Manzano, que solo pudo responder a un Rennes más físico y vertiginoso con la entrada de los extremos

El fútbol de salón que Gregorio Manzano pretendía instalar en el Atlético no pasó del cuarto de estar en Rennes, donde el plantel rojiblanco se mostró incapaz ante la exuberancia física y la sexta velocidad de los volantes del conjunto francés y Montaño, un delantero con la pinta y la pegada de un boxeador. Con el repaso recibido en el Camp Nou todavía reciente, la escuadra del Manzanares se obstinó en tocar el balón una y otra vez al ritmo de los caracoles, sin ninguna intención maligna, interpretando de manera errónea la hoja de ruta concebida en el banquillo. Con más músculo que cerebro, el Rennes casi aprovechó la ocasión frente al Atlético más taciturno de la temporada y que solo recuperó las revoluciones con la entrada de sus extremos en nómina.

RENNES, 1 - ATLÉTICO, 1

Rennes: Costil; Danzé, Kana Biyik, Mandkjeck, Theophile-Catherine; Doumbia, Tettey; Kembo-Ekoko (Pitroipa, m. 59), Dalmat (M'Vila, m. 73), Feret; y Montaño (Hadji, m. 69).

Atlético de Madrid: Courtois; Perea, Miranda, Domínguez, Filipe Luis; Diego, Mario Suárez, Gabi (Reyes, m. 72); Arda Turan (Juanfran, m. 80); Adrián (Salvio, m. 63) y Falcao.

Goles: 0-1, m. 56: Víctor Montaño, con un disparo lejano, tras tocar en el cuerpo de Domínguez. 1-1, m. 87: Juanfran remata en el segundo palo un centro de Salvio.

Árbitro: Huseyin Goçek (Turquía). Amonestó a los locales Danzé (m. 35) y Pitroipa (m. 64) y a los visitantes Arda Turan (m. 27) y Diego (m. 35).

Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada del grupo I de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Route del Lorient ante unos 20.000 espectadores.

El grupo madrileño se mostró desde el principio fuera de foco, por más que Manzano apenas hiciera concesiones en el once tipo. Después del descalabro de Barcelona el Atlético salió al galope con la única ausencia de Reyes. Aunque se declare en el mejor momento de su carrera, el ala utrerano ha perdido el protagonismo que le lanzó al estrellato durante la etapa de Quique Flores. En su lugar entró Adrián, que no aparecía en el equipo inicial desde la primera jornada de Liga. El atacante asturiano, más valorado por sus condiciones como segunda punta que por su instinto asesino, no terminó de cuajar como pareja de Falcao, que por segundo encuentro consecutivo decepcionó y no fue El Tigre.

Frustrado por las dificultades del centro del campo rojiblanco para administrar la pelota, el matador cafetero perdió el duelo regional con su paisano Montaño. El referente del Rennes hizo un roto constante por el carril izquierdo, donde Domínguez y Filipe Luis habían recuperado el protagonismo tras el descalabro de Godín y Antonio López. Montaño no se arredró y se revolvió contra su papel de telonero de Falcao, cantando bingo con un chutazo desde fuera del área imposible para Courtois. Por mucho que se estirase e intantase cazar la pelota a mano cambiada, el cuero rasgó la escuadra tras golear lo justo en el corpachón de Domínguez.

Falcao no fue el único que desapareció del mapa. La presión asfixiante de Doumbia en la línea de tres cuartos paralizó a la línea de creación atlética. Gabi y Mario Suárez, los chicos mimados de Manzano, perdieron el asalto con la infantería del Rennes, al que le salió de vicio el fútbol de trincheras. Vertiginoso en la conducción como impreciso en el último pase, el club bretón fue un muro hasta la irrupción de Salvio, Reyes y Juanfran.

Justo en lo peor de la tormenta Manzano recuperó la esencia de cursos anteriores, dando carrete a sus extremos. De golpe y porrazo, el Atlético volvía a sus orígenes, a los viejos tiempos, con dos extremos abriendo el campo, apelando a las cargas de caballería, al fútbol de partido de colegio, sin dueño. El cambio de planteamiento premió la perseverancia forastera, que se desató con todo en contra. Primero fue Falcao, que remató a bocajarro bajo palos a las manoplas de Costil. Después llegó el turno de Diego, que se inventó un trallazo tremendo que salvó a duras penas el arquero.

El Atlético proponía y el Rennes seguía a lo suyo, dejándose hacer con el puñal entre los dientes, a la espera de finiquitar la partida. Y precisamente cuando todo parecía perdido Juanfran apareció de la nada y apañó el entuerto. El extremo al que Quique pidió y luego ignoró rescató a Manzano en un centro que Salvio lanzó al primer palo y Falcao no remató. Juanfran, con la caña puesta en el segundo, devolvió las luces a un Atlético alborotado.

Falcao pelea un balón con Mandjeck.
Falcao pelea un balón con Mandjeck.STEPHANE MAHE (Reuters)
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