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6ª JORNADA DE LIGA | SPORTING, 0 - RACING, 0

El Sporting no chuta

Los de Preciado suman su primer punto tras un dominio inútil ante un Racing conformista

Tanto esperar por el primer punto que a la afición del Sporting le supo a poco. La visita del Racing ratificó que hay más equipos condenados a luchar por la permanencia, pero envió un mensaje preocupante para el futuro de los gijoneses: ni siquiera en el primer partido que supera al rival es capaz de traducirlo en goles. La falta de pimienta del conjunto asturiano, donde De las Cuevas es el único que ha marcado, una vez, en lo que va de campeonato.

El técnico rojiblanco, Manuel Preciado, tiene una interesante colección de mediapuntas, pero cada vez está más claro que no cuenta con ningún rematador de cuerpo entero. Su apreciable dominio durante los 90 minutos se tradujo en una buena parada de Toño a cabezazo de André Castro, un fallo de Ayoze a lo Cardeñosa, cuando remató alto a puerta vacía, y un disparo de De las Cuevas al poste. El Racing, aplicado al contragolpe, puso casi en los mismos problemas a Juan Pablo, que salvó el punto con dos paradones.

SPORTING, 0 - RACING, 0

Sporting: Juan Pablo; Lora, Botía, Iván Hernández, Canella; André Castro, Rivera; De las Cuevas, Nacho Novo (Trejo, m. 32), Ayoze; y Barral. No utilizados: Cuéllar; Gregory, Damián, Eguren, Nacho Cases y Sangoy.

Racing: Toño; Francis, Álvaro, Bernardo, Christian; Jairo (Arana, m. 52), Tziolis, Diop, Munitis; Acosta (Stuanin, m. 21) y Ariel Nahuelpan (Óscar Serrano, m. 76). No utilizados: Mario; Osmar, Cisma, Adrián.

Árbitro: Pérez Montero. Tarjetas a Ayoze, Andrés Castro, Diop, Tziolis, Arana y Christian.

El Molinón. Unos 20.000 espectadores.

El Sporting y el Racing pasearon sus miserias por El Molinón. A sus escasos recursos futbolísticos unieron ayer el miedo a perder, pese a que la Liga acaba de comenzar. Una responsabilidad que atenazaba especialmente al equipo de Preciado, el único que no había estrenado su casillero de puntos hasta anoche. La visita de un Racing descapitalizado, en todos los sentidos, se vendía como un ahora a nunca en la sexta jornada de Liga. Por eso, el pitido final del árbitro fue recibido por el sportinguismo como una puñalada en la autoestima. Sobre todo porque el domingo asomará por El Molinón el Barcelona, al que le sobra lo que le falta al Sporting.

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