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El Betis emborrona al Athletic

El equipo de Pepe Mel destroza al de Bielsa, muy convulso

Tres eran tres y ninguno fue bueno. Como las hijas de Elena. Tres goles como tres soles del Betis en 45 minutos, pero soles incendiados, que obnubilaron al árbitro y sus asistentes, un tanto cegatos para las sutilezas del juego. El primero de Beñat pareció magnífico salvo por dos razones: no fue falta de Amorebieta y sí fue falta (de aplicación) de Iraizoz, mal colocado, despistado. El segundo, de Nacho, fue bellísimo, tras varios escorzos inteligentes a los que solo se les podía poner un pero: el balón había salido por la línea de banda cuando lo recogió con una habilidad magnífica. El tercero, de penalti, pareció excesivo. De Marcos escondió el brazo en vez de exhibirlo. Y sin embargo el Betis debió golear al Athletic. Le sobraban esos tres goles conflictivos porque perdonó ocasiones magníficas en la segunda mitad: jugadas de tiralíneas, paredes, contragolpes fugaces, tiros al poste, disparos errados con Iraizoz como portero de futbolín. Pudo ser una goleada de un equipo solvente aniquilando a un remedo de lo que había sido el Athletic unos pocos días antes.

ATHLETIC, 2 - BETIS, 3

Athletic: Iraizoz; Iraola, Javi Martínez, Amorebieta, De Marcos; Susaeta, Gurpegui (Toquero, m. 81), Iturraspe (David López, m. 63), Gabilondo (Igor Martínez, m. 66); Muniain y Llorente. No utilizados: Raúl; Aurtenetxe, Ekiza y Galarreta.

Betis: Casto; Chica, Dorado, Mario, Nacho; Sevilla, Iriney, Beñat (Matilla, m. 82), Montero (Ezequiel, m. 67); Pereira y Santa Cruz (Amaya, m. 77). No utilizados: Goitia; Pozuelo, Juanma y Molina.

Goles: 0-1. M. 6. Beñat. 0-2. M. 12. Nacho. 1-2. M. 37. De Marcos. 1-3. M. 45. Sevilla, de penalti. 2-3. M. 83. David López, de penalti.

Árbitro: Ayza Gámez. Expulsó a Mario (m. 76) y Amorebieta (m. 95) por doble amarilla. Amonestó a Nacho, Iriney, Beñat, Iturraspe, Gurpegui y Muniain y De Marcos.

38.000 espectadores en San Mamés.

Anécdotas, submundos de un partido que el Betis gobernaba no solo con autoridad, sino con estilo, aplicándole al Athletic su misma medicina, a veces ridiculizándole en la salida del balón, convirtiendo a aquel equipo de gerifaltes en Bratislava en un grupo de reclutas incapaces de sacar el balón de su área. El Betis tenía claro su juego. Defender con entereza y confiar el inicio de la jugada a Jefferson Montero y la resolución a Jonathan Pereira. El Betis, mandón, soberbio en ocasiones, ágil, interiorizó muy mal la expuslión de Mario, por una tontería. Y peor el penalti (que tampoco era, porque Chica estaba de espaldas cuando le golpeó el balón en la mano) que transformó David López.

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