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Talento, músculo y versatilidad

Parker, Noah y Batum destacan en una selección tan física como vertiginosa.- Uno por uno del equipo galo, rival de España en la final del Eurobasket (20.00; 'La Sexta')

Agarrados a Parker y con la aportación decisiva de Noah y Batum, la selección francesa destaca por su intensidad y por su facilidad para jugar un baloncesto vertiginoso. La historia les debe una y Parker liderará a los galos, después de tomarse a guasa el último partido de la liguilla de la segunda fase, donde los españoles arrasaron por un (96-69). Estos son los protagonistas:

Tony Parker (1982). Base. 188cm. San Antonio Spurs (NBA). Líder indiscutible del equipo por talento, jerarquía y capacidad anotadora. Cuando más quema el balón siempre acaba en sus manos. Junto a Pietrus, Gelabale y Diaw conforma el núcleo de supervivientes de la selección francesa que logró el bronce en 2005. En Lituania ha dado el salto de calidad que le demandaban sus críticos haciendo jugar a su equipo por encima de egocentrismos. Es el máximo anotador del campeonato con 21,7 puntos de media por partido y en Francia encabeza también el capítulo de asistencias (4,3).

Mickael Galabale (1983). Escolta. 200cm. Spirou Charleroi (Bélgica). Aporta equilibrio y versatilidad a partes iguales. Promedia 7,3 puntos y 2 asistencias por partido y ha formado en el quinteto titular en la mayoría de los partidos hasta que, en las semifinales ante Rusia, Collet renunció a su fibra en favor del músculo de Pietrus. En cualquier caso, sus prestaciones son imprescindibles en la rotación francesa.

Nicolas Batum (1988). Alero. 201cm. SLUC Nancy (Francia). Un todoterreno. A la sombra de Parker y Noah, alejado del calor y la presión de los focos, se ha demostrado vital para las aspiraciones de Francia. Defiende, rebotea, roba y tapona aumentando las prestaciones del equipo a base de intensidad y músculo. Además, en este campeonato ha incrementado su habitual solvencia anotadora hasta promediar 14,2 puntos por partido, el segundo tras Parker en ese apartado.

Boris Diaw (1982). Ala-pívot. 203cm. Charlotte Bobcats (NBA). Constancia y abnegación. Es de esos jugadores que busca sentirse útil antes que importante. Desde su posición de cuatro, responde al perfil de versatilidad y músculo que caracteriza a los de Vincent Collet. Además de trabajo, aporta inteligencia en la pintura y se complementa a la perfección con Noah. Su papel gana importancia en el ataque estático.

Joakim Noah (1985). Pívot. 211cm. Chicago Bulls (NBA). El Gladiador, como le apodan en la NBA, defiende por primera vez los colores de su selección. Su esperada y aplazada llegada ha respondido a las expectativas y los datos refrendan su potencial. En Lituania promedia 8,8 puntos y 8 rebotes por partido, más capturas que Marc (7,4) y casi las mismas que Pau (8,1). "Siempre hemos tenido interiores más pequeños que nuestros rivales. Ahora contamos con uno que es grande y que, además, es atlético y móvil", explica el seleccionador francés, Vincent Collet, que le ha acogido como una bendición.

Andrew Albicy (1990). Base. 178cm. Paris-Levallois (Francia). La lesión de Antoine Diot y sus buenas prestaciones en el pasado Mundial le valieron para hacerse un hueco seguro en la lista de Collet. Pero la superlativa aportación de Parker (que acapara más de 34 minutos de media) y los buenos minutos de Tchicamboud, han limitado sus episódicas apariciones en pista a nueve minutos con 1,7 puntos y 0,8 asistencias por encuentro.

Steed Tchicamboud (1981). Base. 193cm. Chalon-sur-Saône (Francia). Partía con el rol de tercer base y desde ese papel secundario apenas ha dispuesto de minutos en cinco de los 10 partidos del campeonato. Su aportación: 1,8 puntos y 1 rebote de media.

Nando de Colo (1987). Escolta. 195cm. Valencia Basket (Liga ACB). Responde a la perfección al papel de sexto hombre. Partiendo desde el banquillo, ha mezclado actuaciones estelares en la primera fase con encuentros discretos. De esa irregularidad, no obstante, sale un jugador capaz de romper un partido a poco que su muñeca se desate. Sus números no son espectaculares (6,9 puntos y 2,3 rebotes) pero es, junto a Batum, Diaw y Pietrus, uno de los imprescindibles para Collet, que ha contado con él en los 10 partidos del torneo.

Pietrus (1981). Alero. 202cm. Valencia Basket (Liga ACB). La polivalencia hecha músculo. Tiene perfectamente asumido su rol defensivo y su presencia en pista coincide con las vueltas de tuerca planteadas por Collet para asfixiar al rival. En las semifinales ante Rusia, ganó de inicio la partida a Gelabale en la versión más rocosa del quinteto francés. Su aportación: 2,5 puntos y 3,5 rebotes por partido.

Charles Kahudi (1986). Alero. 199cm. Le Mans (Francia). Discreto secundario. En sus esporádicas apariciones para otorgar minutos de refresco a la primera línea ha alternado la posición de dos y la de tres sin mejorar las prestaciones de sus compañeros. Es el prototipo de jugador fibroso y polivalente que predomina en la lista de Collet, pero está lejos de ser de los que marcan diferencias.

Ali Traoré (1985). Ala-pívot. 205cm. Lokomotiv Kuban (Rusia). Un comodín en la pintura. La lesión de Turiaf le garantizó una plaza que ya se venía forjando, con su buena mano desde media distancia y su trabajo bajo los aros, desde el europeo de 2009. A pesar de partir desde la segunda línea de la rotación, es el quinto máximo anotador del equipo con 7,4 puntos de media.

Kevin Seraphin (1989). Pívot. 206cm. Washington Wizards (NBA). A pesar de su cartel de jugador NBA, Collet le encuentra verde como para disputarle el puesto a su batería de interiores rocosos. Así las cosas, es el jugador francés con peor media de minutos en el campeonato (8,9). Su estadística se completa con 4,8 puntos y 2 rebotes por partido.

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