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Messi & Fàbregas, SL

La excelente conexión entre el delantero y el volante abona la productividad del Barça

Cuando Leo Messi llegó al fútbol base del Barcelona, en el vestuario de aquel equipo infantil, entre otros, conoció a Cesc Fàbregas. Diez años después, se han reencontrado en el camerino del primer equipo y, viéndoles juntos en el campo, parece que no se hubieran separado nunca. Les basta una mirada para adivinarse y les sobra talento para encontrarse. Forman una sociedad limitada que funciona como pocas. Ayer quedó muy patente. En el minuto 12, Messi asistió a Fàbregas, y en el 40, fue Cesc quien se la puso en bandeja a Leo para que marcara el quinto de la noche.

Fàbregas ha jugado como titular los tres partidos de Liga y en todos ha marcado. En total, desde que fichó por el Barcelona, el volante de Arenys ha firmado cuatro goles (también marcó en la final de la Supercopa de Europa) y de ellos tres llegaron tras un pase de Leo Messi. El delantero argentino lleva ocho en lo que va de competición y en tres contó con la colaboración de Fàbregas, que también asistió a Villa en el séptimo tanto de la noche y fue el último en tocar la pelota antes de que Messi marcara el octavo; pero, dada la gran jugada individual de La Pulga, no debería ser considerado el pase como una asistencia de gol. "Siempre deseas que la adaptación sea buena. Hace años que lo seguíamos, entendíamos por qué Wenger no le dejaba marchar y lo estamos comprobando. Entendíamos que iba a ser muy importante para nosotros", admitió Guardiola, y añadió: "La anarquía de Cesc nos va muy bien, se mueve por la derecha y por la izquierda, es muy fuerte físicamente, tiene mucha visión, tiene trabajo...".

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El técnico azulgrana también advirtió que Cesc, titular ayer en ausencia de Iniesta y Alexis, debe seguir mejorando: "En una posición más estática se ha de adaptar. Hay movimientos que debe asumir todavía, pero cuando da tanto de su parte es evidente que lo conseguirá". Durante cinco años, fue el jugador más dinámico de la Champions, un aspecto que el entrenador analizó: "Nos gusta que se mueva, pero con sentido. Al final es una pelota y gente que se mueve, pero que se mueva donde deben. No tenemos un mando a distancia para dirigirlos dese el banquillo, así que han de ser ellos quienes decidan dentro del campo, deben ser inteligentes y moverse en función uno del otro".

"Se ha criado en esta casa y se le nota. Lleva el fútbol del Barça en las venas y en las piernas", admitió Villa cuando se le pidió que hablara de Fàbregas, cuya facilidad para combinar destacó. "En Inglaterra ha ganado llegada, porque se acostumbró a jugar de media punta. Cerca del área hace mucho daño, porque tiene pase, pero también tiene gol", señaló Mascherano. Cesc no duda que jugar al lado de Leo es fácil, tan fácil como hace ocho años, pero encuentra una pequeña diferencia entre el Messi con el que ahora comparte vestuario y aquel niño que conoció cuando llegó a Barcelona: "Es mucho más fuerte físicamente. No lo parece, pero está como una roca. No es fácil tumbarlo". Tan difícil, al parecer, como desconectar a Leo de Fàbregas, o viceversa.

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