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"No veo otra opción que jugar con el balón"

Lluís Carreras, entrenador del Sabadell y todo un trotamundos del fútbol, defiende la apuesta de su equipo por el buen trato al esférico

La apuesta es de órdago. Recién ascendido, tras 18 años sin pisar la Segunda División, el Sabadell quiere ser fiel al estilo que el año pasado le llevó al ascenso: el mimo al balón. Pese a la dureza que se le suele atribuir a la categoría de plata, el estreno liguero del Sabadell -victoria (2-1) ante el Huesca- parece darle argumentos a su entrenador, Lluís Carreras, para mantener el envite. "No veo otra opción que seguir jugando con el balón, más aún con los jugadores que tengo. Veremos si logramos mantener el estilo en Segunda, pero de momento vamos progresando adecuadamente, como en el colegio", explica el técnico, que a los 12 años entró en La Masia, la cantera del Barcelona. "El gusto por el balón no es una cosa exclusiva de mi paso por allí. En todos los equipos en los que he estado hemos intentado jugar bien. El Oviedo de Antic, con Cúper, con Víctor Muñoz [los dos últimos en el Mallorca]... Es cierto que a veces arriesgamos en la salida, pero si el portero rifa el balón, tienes un 50% de mantener el cuero; peros si se lo devuelve al central, te lo quedas. Claro que a veces la perdemos y nos hacen peligro, pero así nosotros también generamos más ocasiones". Eso espera volver a demostrar ante el Villarreal B (18.00 horas), en su primera visita del campeonato.

Pese a su defensa del estilo, Carreras no es un obseso de la posesión. "No soy tonto, no voy a darme cabezazos contra la pared para jugar de una determinada manera. El Barça, para jugar como juega, necesita los jugadores que tiene. Si mis jugadores fuesen otros, me adaptaría a ellos. Por ejemplo, el Eibar el año pasado también trataba de jugar al fútbol. La gente decía que era al patadón, pero no señor. Tenían hombres arriba de referencia y gente rápida por las bandas. Nosotros somos más de salir combinando, pero todo es fútbol", aclara. Sí reconoce, sin embargo, que ahora resulta más fácil sostener el discurso del balón frente a los resultadistas. "El Barça es un espejo para todos, ha hecho mucho bien al fútbol. ¡Y además ganan!", explica. Durante su paso por el club catalán, Carreras estuvo en Kaiserslauten -"ya por entonces Johan Cruyff llevaba a muchos canteranos a las convocatorias"-, en aquel histórico gol de Bakero que salvó al equipo de la eliminación, en la que acabó siendo su Primera Copa de Europa y el embrión de todo lo que ha venido después. "No éramos conscientes de lo que se estaba haciendo, aunque Cruyff ya había instalado el estilo de juego en las categorías inferiores", interviene.

Pero la trayectoria de Carreras también guarda momentos menos lustrosos, como su paso por el Atlético de Madrid, al que llegó durante el segundo año en el infierno de Segunda, en el que logró el ascenso. "La situación era muy diferente a la que tengo con el Sabadell ahora. Jugábamos con la obligación de subir, era algo que te hacían ver en el club", recuerda. Más tarde llegaron el Murcia y el Deportivo Alavés, mientras se gestaba en su cabeza la idea de cambiar las botas por la pizarra: "Comencé a querer ser entrenador en los últimos años de mi carrera, cuando los compañeros me empezaron a decir: 'Lo que nos dices antes del partido luego nos pasa en el campo', 'Eres muy bueno motivando'... Entonces te das cuenta de que tal vez lo mejor es echarse a un lado y dejar paso a las nuevas generaciones".

Futbolistas a los que entrega todo el protagonismo. "Le doy poca importancia al entrenador. Aquí todos -técnicos, directivos y hasta el taquillero- estamos para ayudarles, para darles información y ponérselo fácil", explica. Incluso asume que su carrera como técnico es, en el fondo, una forma de permanecer cerca de las sensaciones del futbolista: "Lo más bonito del fútbol es jugarlo, por eso me he reenganchado como entrenador, porque es lo más cercano a ello". Una devoción de la que disfruta todos sus aspectos. "Me gusta todo del fútbol. Claro que hay conflictos, pero también son fútbol". Y el suyo, por el momento, pasa por jugar el balón.

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