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Gasol solventa el cortocircuito

España, pese a sus lagunas, vuelve a imponerse a Eslovenia

A nueve días del inicio del Campeonato de Europa, en Lituania, la selección española de baloncesto transmite sensaciones dispares. En su segundo partido contra Eslovenia en 24 horas, dejó clara su superioridad, pero, al tiempo, encadenó algunos apagones preocupantes.

Después de más de 20 minutos de un juego aceptable, brillante incluso en algunos momentos, cuando Ibaka puso la directa y los hermanos Gasol impusieron su calidad en todos los rincones de la cancha, se produjo un repentino cortocircuito. Bozidar Maljkovic cambió a zona la defensa de Eslovenia y a España le costó un mundo atacar. El resultado fue que de un 50-33 se pasó a un 53-50. Además, a la baja de Ricky Rubio, con un problema en el tobillo izquierdo, se añadió en la segunda parte la de Rudy Fernández, que sufrió un golpe en un brazo.

La irrupción de Pau Gasol y la inesperada vuelta a la defensa individual por parte de los eslovenos allanaron el camino a la selección de Sergio Scariolo. El técnico italiano dio cuerda a Sada, que cumplió con creces, especialmente en los momentos más delicados. Pero fue, sin duda, Pau Gasol quien rompió de una vez por todas el partido. Es cierto que la exhibición del pívot de los Lakers —se atreve con todo: triples, media distancia, penetraciones, tiros sobre la bocina final del tercer cuarto...— coincidió con el apagón ofensivo de los eslovenos: deambularon durante más de cinco minutos en los que no consiguieron anotar un mísero punto.

Para colmo, Goran Dragic se pasó de vueltas y cometió su segunda falta intencionada, por lo que tuvo que abandonar la cancha. Y no es que Eslovenia ande sobrada de efectivos. España alcanzó 20 puntos de ventaja (70-50) y, a partir de ese momento, todo fue coser y cantar.

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