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El último desafío de Mireia

Belmonte, el mayor talento, se juega hoy el prestigio español a una carta en los 400m estilos

Los entrenadores que merodean por la piscina de Shanghái suelen ser individuos armados de un cronómetro y un folio que saturan de números, minutos, segundos y centésimas. El francés Frédéric Vergnoux es casi un extraño en esta cofradía de bohemios uniformados. Solo tiene 37 años y, sin embargo, muy pocos de los colegas de su edad reúnen más experiencia en destinos más variados. Ha participado en dos Juegos, la segunda vez, en Pekín 2008, como jefe técnico del equipo masculino de Reino Unido, donde fue elegido entrenador del año en 2006 y 2007. Desde hace un año es el entrenador del Club Natación Sabadell y, por lo tanto, el responsable de la preparación de Mireia Belmonte, el talento más descomunal del equipo español, que hoy (las finales son a partir de las 12.00, transmitidas por Teledeporte y Eurosport) se juega el resultado de los Mundiales a una sola carta: los 400 metros estilos.

Cuando le mencionaban a su nadadora, de 20 años, hace un par de meses, Vergnoux llamaba a la cautela con palabras premonitorias: "La gente cree que porque Mireia ha ganado todo en Dubái en piscina corta [25 metros] va a hacer lo mismo en unos Mundiales en larga [50]. Si nadase un par de finales, sería una progresión enorme. En la larga la estrategia es diferente. En la corta tiene una capacidad de aceleración natural que le ayuda y puede utilizar los virajes subacuáticos. Esto es una fuerza. En la larga, si hace lo mismo en un 200, si espera coger a las demás en el segundo 100, llegará demasiado tarde. No puede esperar y nadar con aceleración progresiva porque solo te quedan uno o dos virajes. Necesita empezar más rápido".

Tras quedarse fuera de las finales en los 200 metros mariposa y los 200 estilos por acelerar progresivamente, sin lograr asimilar la nueva táctica, Mireia decidió no nadar los 800 libre para centrarse en los 400 estilos. Vergnoux considera que, sin embargo, los 800 son la carrera que más éxito podría proporcionarle en el futuro: "Es su decisión. Ella nada. En mi opinión, es la prueba más fácil para ganar en los Juegos de Londres 2012. Mi ranking de dificultad para ella, de menor a mayor, es 800, 400 y 200. En los 800 hay un poquito menos de competición; un alto nivel con dos o tres chicas, no con 10 o 15 como en las otras carreras. Además, es más fácil de controlar la táctica y entrar en la final. Sinceramente, creo que ella puede hacer un tiempo para ganar. Cuando miras su último 100 o 200 en Dubái, en la primera vez que nadaba esta distancia en una competición internacional, es increíble. El 100 más rápido es el último. ¡El del 800! Hace 4m 40s en el segundo 400. No muchos nadadores tienen la habilidad de acelerar. Eso es talento natural. Es genética. Mireia puede hacer cosas grandísimas si tiene la cabeza en su sitio en el momento correcto. Es un poco como Laure Manaudou".

El técnico asegura emplear casi todos sus esfuerzos en trabajar aspectos psicológicos para evitar los altibajos de Mireia, capaz de una hazaña como de un naufragio sin causas lógicas. "Intento que el espacio entre el superbien y el supermal sea un poco menos grande", dice; "por esta razón, ella, en el club, trabaja con el preparador mental, unos días 15 minutos, otros media hora. Un psicólogo. Para intentar comprender todo esto. Una vez fuimos a Bélgica. La organización lo pagaba todo. Nos invitaron. Y ella no compitió. '¿Qué pasa?', le pregunté. 'No puedo, no me gusta esto...'. ¡Es muy difícil! El primer día no nadó y el segundo tenía una final en el 800 directamente y a los 100 se salió de la piscina. Luego, lloró mucho. Un desastre. Hablamos durante tres horas. Es lo que falta. El psicólogo sabe que, para mí, es más importante el tema personal, de ayuda, que el desarrollo de la natación. Se practican estrategias para evitar este tipo de momentos".

Mireia no es explosiva en los primeros metros y esto supone un condicionante que Vergnoux explica sin rodeos: "Ahora, el 200 estilos se resume en cuatro sprints de 50 con transiciones. Alicia Coutts lo nada con el mismo método del sprint. El 400 es totalmente diferente. Si compites en el 800 o el 1.500, puedes nadar bien el 400. Pero, si nadas el 100 y el 200 y luego intentas el 400, puede funcionar a veces, pero no con consistencia. La natación se ha especializado más. Los 2m 10s que Mireia tiene en el 200 explica por qué se entrena para hacer el 400".

"El 400 son 4m 30s a tope", dice el entrenador, que lo compara con su equivalente en el atletismo: "¿Qué son 4m 30s a la máxima potencia en el mundo del atletismo? Es el 400, o el 400 vallas, las pruebas más duras que existen. El nivel de lactato en el 200 y el 400 es similar. La cuestión es cómo lo toleras. Tú empiezas a nadar, se te dispara y, luego, ¿qué haces? En el 400 hay que nadar más tiempo con esa sustancia en los músculos y es más difícil. Nosotros hacemos 20 series de 100 a tope y 20 de 200 mariposa a tope para trabajar la resistencia al lactato. No te mueres, pero casi. Acumulas ácido láctico y te entrenas con ello".

Vergnoux habla de la mentalidad como el verdadero motor de la conquista de los límites. "Los 200 mariposa", argumenta, "son, en principio, una prueba muy buena para Mireia porque ella tiene la combinación de la fuerza y la velocidad. Ahora cuenta además con un buen nado subacuático y tan solo le falta nadar más rápidamente los primeros 100 metros. Está en 2m 6s. Creo que puede hacer 2m 4s. A ella le falta mentalidad para imponerse retos. Debe proponerse lo imposible. Decirse: 'Yo tengo que ser la primera en el mundo en bajar de los dos minutos'. Una persona tiene más posibilidades de hacer lo imposible que lo posible. Por ejemplo: Mireia tiene 2m 6s. Ok. 'Dime un tiempo que pienses que nunca podrás hace'. '1m 59s'. 'Ahora, dime un tiempo que puedes hacer': '2m 4s'. Si tu mentalidad está en 2m 4s, igual no cambias nada. Si te fijas en 1m 59s, las cosas pueden cambiar radicalmente".

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