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Reportaje:

Ighalo, el goleador oportuno

El ariete africano del Granada ya rubricó otro tanto decisivo en el ascenso del equipo a Segunda

Nació en Nigeria, tiene 22 años y el don del oportunismo. Odion Jude Ighalo (Lagos, 1989) pareció reencarnarse anoche por unos segundos en Ronaldo, el ariete brasileño ya retirado, para rubricar un gol histórico que devuelve al Granada a la élite y fulminar, de un plumazo, las esperanzas del Elche de retornar a la máxima categoría. Como El Fenómeno en sus grandes noches, el africano ejecutó un desmarque estupendo, aguantó la salida del portero, le rompió la cintura y, antes de chutar, se regateó a otro defensa. Una maniobra estupenda que bien vale un ascenso.

No es extraño verle cabalgar y definir con semejante soltura. Ya lo hacía cuando daba sus primeros coletazos en los arenales de Oshogbo, un pequeño poblado situado al oeste del país, y posteriormente en el Lyn noruego, que le reclutó cuando todavía era un juvenil de 18 años y deslumbraba con su desparpajo. "Es serio y tiene mucho carácter, pero, cuando se desmelena, agárrate", advierte tras el encuentro el secretario técnico del Granada, Juan Carlos Cordero, artífice de la llegada del nigeriano al club, hace dos años, después de sellar su cesión con el Udinese.

"Nos la jugamos", matiza; "en Noruega marcó nueve goles en 20 partidos, pero apenas tenía experiencia en competiciones de alta envergadura". En Udine, destacó en el primavera, con el que firmó 11 tantos en 20 encuentros, pero no terminó de hacerse un hueco en el primer equipo bianconero, que desembolsó dos millones de euros por el jugador y decidió cederlo al Granada para que se foguease en Segunda B. No salió del todo mal el experimento. Con 17 goles, entre ellos uno decisivo para el ascenso a Segunda, Ighalo se metió a la hinchada nazarí en el bolsillo.

"Tiene mucho carisma", matiza Cordero; "y, sobre todo, un potencial enorme". No obstante, su temporada en Los Cármenes no ha sido un camino de rosas. Tras un efímero paso por Cesena italiano, en el que apenas olió la pelota, volvió e embarcarse en el desafío del equipo granadino para regresar a Primera, pero la presencia de Geijo como estilete (24 dianas) le complicaron las cosas. "No es fácil vivir bajo la sombra de Alex, que ha rendido ha un nivel excepcional este año. Sin embargo, Odi ha sabido jugar sus cartas y exprimir al máximo sus minutos", destaca Cordero.

En la recta final de la temporada, los problemas físicos del pichichi granadino concedieron a Ighalo mayor protagonismo. Y ha respondido. Creyente y metódico, su serenidad se transforma en irreverencia cuando pisa el césped. "De un modo u otro, siempre aparece", atestigua Cordero. Como ayer, con un excepcional fogonazo primero y en el vestuario, ante las cámaras de Canal Plus, desatado, después. "¡Adiós, a Segunda adiós!", gritaba el futbolista. Gracias, en parte, a su gol.