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Eto'o regala otro trofeo al Inter

Los neroazzurri conquistan ante el Palermo (3-1) la Copa de Italia, tercer laurel de una temporada atormentada

Dos goles surgidos de la sintonía Sneijder-Eto'o, uno por cada mitad, regalaron al Inter su séptima Copa de Italia, la segunda consecutiva, ante un Palermo que no pudo conquistar el primer trofeo de su más que centenaria historia, empezada en 1900. Poco añadieron los tantos postreros de los argentinos Muñoz y Milito, que rubricaron el 3-1 final. Se trata del tercer trofeo de la temporada para los neroazzurri, después de la Supercopa italiana y el Mundial de Clubes. El exbarcelonista, protagonista también en los otros dos triunfos con tres tantos -dos en la Supercopa; y uno en el mundialito-, pone el broche de oro a una temporada fenomenal, en la que ha sumado 37 dianas. Pero su curso no es el del Inter, que ha vivido instalado en una montaña rusa desde la marcha de Mourinho, que conquistó todo lo posible el año anterior.

No era precisamente este triplete lo que esperaban los aficionados, que en 2010 disfrutaron de la Liga, la Copa y la Champions. Pero no es poco este premio de consolación si se tienen en cuenta las turbulencias de la temporada. El Inter de este curso nació con tres meses de antelación, con la traumática despedida de Mourinho, que dio el portazo nada más conquistar la Champions en el estadio que sería el de su futuro, el Bernabéu. Después de esa noche el presidente Moratti, hambriento de éxitos internacionales, tuvo que buscar una alternativa. La elección cayó sobre Rafa Benítez, que venía del Liverpool, y los resultados no le dieron razón. Durante su gestión, plagada por los infortunios, el entrenador español no consiguió mantener el ritmo liguero del Milan, a la postre campeón de la Serie A.

Tras la victoria del Mundial de Clubes, Moratti se decidió por el cambio y contrató a Leonardo, que el año anterior había sido el técnico del otro equipo de la ciudad, el Milan. Con el técnico brasileño y la recuperación de piezas claves como Milito, Sneijder y Cambiasso, entre otros, las cosas mejoraron. Pero el Inter falló en las dos citas decisivas del año. En el derbi de vuelta, al que llegó a solo dos puntos del Milan tras haber recuperado 11, fue arrollado por 3-0; y en la ida de los cuartos de la Champions, cuando el Schalke de Raúl vivió una noche mágica al ganar en San Siro por 5-2. Aunque no corrigió, pues, por completo la trayectoria en la Liga, Leonardo sí pareció dar con la tecla. Así se expresa en la Copa, la primera de su carrera como entrenador.

Menos fortuna tiene el Palermo, que deberá aguardar a la conquista de su primer título. De nada sirvió la invasión de palermitanos en Roma, donde se disputó la final. Un fiasco a aliñar en su también irregular temporada. El entrenador Delio Rossi fue despedido después de perder 0-7 ante el Udinese en la Liga, pero el impetuoso Zamparini, presidente del club, le devolvió el equipo después de cuatro jornadas, decepcionado por su sustituto, Serse Cosme. Pese a la derrota, el Palermo se puede considerar -junto al Udinese-, el que el mejor juego ha expresado en Italia a lo largo de la temporada, gracias también al talento de jugadores como Pastore, Ilicic y detalles de Miccoli. Algo que no pareció consolarle a Delio Rossi, bañado en lágrimas durante la entrega de trofeos.

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