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Xavier Tondo, la ilusión sobre una bicicleta

El ciclista muere a los 32 años al accidentarse en un garaje

Hace apenas tres meses, cuando una banda dedicada al tráfico y la venta de sustancias dopantes fue desarticulada en Cataluña, se supo que la operación policial que acabó con sus actividades nació de la denuncia de Xavier Tondo, ciclista, quien alertó a los Mossos d'Esquadra tras recibir un correo electrónico en el que le ofrecían varios de estos productos. Pese a ser, evidentemente, el protagonista de una hermosa noticia, él se negó a hacer declaraciones. "Ya, agradezco que me quieras hacer una historia", dijo a quien le llamó entonces recordándole que su acción le convertía en un símbolo del cambio de cultura y mentalidad en el ciclismo. "Pero no la merezco. He hecho simplemente lo que había que hacer, sin más. Ya espero dar ocasiones para que se hable de mí por mis glorias deportivas".

Ayer por la mañana, víctima de un desgraciado accidente -quedó atrapado entre el coche y la puerta automática del garaje del apartamento en el que pasaba unos días-, Xavier Tondo, de 32 años, murió en Sierra Nevada, donde estaba concentrado con su compañero en el Movistar Beñat Intxausti para preparar la Dauphiné Libéré y el Tour de Francia. "Habían quedado para entrenarse abajo, en Granada, con otros compañeros, como Samuel Sánchez, Rojas y Valverde", dice Jesús Hoyos, médico del equipo. "Les esperaba una sesión larga y dura".

En abril, cuando Tondo ganó la Vuelta a Castilla y León, la última línea de un palmarés con 14 victorias -entre las que destacan una etapa de la París-Niza en 2010 y la Vuelta a Portugal en 2007-, su director, Eusebio Unzue, dijo, encantado con un corredor al que había fichado a finales de 2010: "No, si al final acabará aprendiendo a correr bien...". Lo decía porque, pese a su edad, Tondo, de Valls (Tarragona), era como un novato. Y no solo porque este era su segundo año en un equipo de gran nivel después de haber echado los dientes en equipos de segunda y en carreras portuguesas, sin oportunidad de correr las pruebas más importantes, un pozo del que le sacó en 2010 el equipo suizo-canadiense Cervélo, en el que coincidió con Carlos Sastre, sino por la ilusión y el entusiasmo con los que ejercía la profesión de ciclista.

"Era como un chavalín de 20 años", dice su compañero italiano Marzio Bruseghin, quien, como todos los que hablan de él, como todos los que le conocieron, destaca eso, la ilusión y el entusiasmo de Tondo. "Era de una alegría contagiosa, a su alrededor solo se podía estar de buen humor", dice en su blog Gerard Vroomen, el propietario del Cervélo, equipo que desapareció el año pasado. "Era el pegamento que hacía equipo, un tipo fundamental".

Cuando leyó que Tondo había colaborado en la desarticulación de una trama de dopaje, Jonathan Vaughters, el director del Garmin - equipo que absorbió a Cervélo pero no quiso fichar al ciclista catalán- hizo público un mea culpa en el que reconocía que se había dejado guiar por los prejuicios -un pasado en equipos portugueses no es la mejor carta de presentación en el ciclismo, un deporte que, a veces, se guía más por los rumores y las habladurías que por los hechos- y lamentaba haber rechazado varias veces el fichaje de un ciclista al que creía conocer bien porque se entrenaba por las carreteras de Girona, donde el Garmin tiene su base central.

En el Giro, en un pelotón sensibilizado y aún golpeado por la muerte en carrera del belga Wouter Weylandt, la noticia convirtió el día de descanso en una jornada de desaliento. En señal de duelo, el líder de la carrera, Alberto Contador, anuló la conferencia de prensa prevista. "Qué injusta es la vida y qué difícil de comprender en ciertos momentos", escribió en un mensaje el ciclista de Pinto, quien en marzo de 2010 compartió un día el podio victorioso con Tondo y un ramo de violetas: el ciclista catalán había ganado la etapa reina de la París-Niza, en Tourrettes-sur-Loup, y Contador celebraba su victoria virtual en la general. "No puedo explicar mis sentimientos ante la muerte de Xavi Tondo. Mi más sincero pésame a toda su familia. Era una persona increíble que amaba este deporte como nadie. Te echaré mucho de menos. Descansa en paz".

Después de hablarlo entre todos, los corredores más afectados, los compañeros de Tondo en el Movistar, decidieron seguir en el Giro. "Es el mejor homenaje que le podemos hacer", resumió Unzue.